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Aquileo Rodríguez, de 34 años, agricultor de la comunidad Santa María de Wasaca jurisdicción de El Tuma-La Dalia, recibió el año pasado C$43,000 en incentivos por la reforestación de su finca de cuatro manzanas. Él cuenta que invirtió este dinero en la siembra de cacao. 

Motivado por sus padres y por el proyecto Pro Ambiente, que Nitlapán-UCA ejecuta en las comunidades del municipio La Dalia con el auspicio de Danida, ha plantado laurel, genízaro, cedro real y caoba, entre otros. 

“Sembrar árboles es maravilloso porque contribuimos a mejorar el medioambiente, vienen diversidad de pájaros y se respira un aire fresco que nos anima a seguir viviendo”, dijo Rodríguez, quien seguirá reforestando para ganar más incentivos.

Para Elba Blandón, quien también recibió incentivos por la reforestación, el ser beneficiada fue algo inesperado que le permitirá mejorar las condiciones del cultivo de maracuyá. Ella usará el dinero para la compra de abono. 

Indicadores 

Elías Ramírez, coordinador del proyecto, detalló a El Nuevo Diario que para recibir los incentivos los 320 agricultores de varias comunidades, de la zona de amortiguamiento del Macizo de Peñas Blancas, deben sembrar árboles, proteger las fuentes de agua y establecer cercas vivas. 

“Los productores diversifican sus fincas con la siembra de cacao, plátanos, cítricos, entre otros, para no depender de la siembra de granos básicos y reciben un incentivo ambiental”, precisó el funcionario. 

Los beneficiarios reciben además asistencia técnica y préstamos por parte del proyecto. 

Los incentivos son reembolsos de la mitad de los intereses pagados por los beneficiarios. Los montos oscilan entre los C$500 y  C$4,800, explicó Manuel Jarquín, director del Programa de Emprendimiento y Desarrollo de Negocios de Nitlapán–UCA.

“Otras experiencias"

Diversifican sus fincas con la siembra de cacao, plátanos, cítricos, entre otros, para no depender de la siembra de granos básicos y reciben un incentivo ambiental”. Elías Ramírez, Nitlapán UCA.

En la finca de la Fundación María Cavalleri, ubicada en la cuenca de Molino Norte, que abastece de agua potable a una parte de la ciudad de Matagalpa, hay variedad de flora, fauna y los visitantes disfrutan de un clima con características distintas al de Matagalpa, que en los últimos años registra altas temperaturas durante el día.  

Un total de 18 mujeres integrantes de la fundación compraron la finca en 1997 y reforestaron con cedro real, caoba, pochote, nim, marango, teca, acetuno, laurel, madroño, frutales, cítricos y plantas ornamentales. 

Aunque no reciben beneficios por esto, Eva Molina, integrante de la fundación, detalló que en el bosque existe variedad de aves como el guardabarranco, ave nacional, piteros, conejos, perezosos, iguanas, venados, garrobos, serpientes, entre otras.  

Ocotal 

En la finca La Campana, ubicada en la salida Ocotal-Macuelizo, hay un bosque de tres manzanas sembradas con las especies nim, genízaro, guanacaste y caoba. 

Máximo Lovo, propietario de la finca, inició hace doce años la reforestación en la hacienda que actualmente forma un pulmón verde cerca de una área que está despalada por la extracción de leña. 

“El bosque se ha mantenido gracias a nuestra vigilancia permanente, es el único bosque que existe en el municipio de Ocotal”, dijo Juan Florián, trabajador de la propiedad. 

“Esta tarea no ha sido fácil porque el lugar estaba contaminado con mucha basura y agroquímicos. Lo limpiamos e iniciamos la hermosa tarea de reforestar. El colectivo de mujeres actualmente siembra hortalizas con abono orgánico; nuestro compromiso es continuar la reforestación”, contó Molina. 

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