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Con pronóstico reservado se encuentra José Miguel Aguilar Berríos, de 34 años, quien resultó con golpes, excoriaciones y quemaduras de primer y segundo grado en el 30% de su cuerpo, durante la explosión de dos negocios pirotécnicos en la comunidad La Ceiba, León.

El incidente dejó pérdidas materiales cuantiosas en las fábricas de pólvora San Benito y Marca 30, así como nueve lesionados, cuatro de estos se encuentran ingresados en el Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales Argüello (Heodra) en León.

Ivania Leticia Fonseca, esposa de Aguilar Berríos, guarda la esperanza de que su esposo se recupere de las heridas originadas durante la explosión. Él se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos conectado a un ventilador. Presenta fracturas en dos costillas, una de ellas le perforó el pulmón derecho, una fractura en el tobillo y otra en el talón derecho.

El joven tenía 10 años de trabajar para la pirotecnia San Benito, propiedad de Andrés Gómez. Se desempeñaba como obrero en el procesamiento de productos pirotécnicos, era jefe de mantenimiento y no cotizaba al INSS. 

Otro de los afectados por la explosión y que se encuentra ingresado en el centro asistencial es el oficial Josué Miguel Vásquez, de 24 años, quien es miembro del área de vigilancia y patrullaje de la Policía de León, que llegaron a lugar del incidente luego de la primera explosión para salvaguardar vidas y mantener el área despejada. Él fue alcanzado por la onda expansiva de la segunda explosión en la pirotecnia Marca 38.

“Cuando llegué al lugar con otros dos compañeros policías me dediqué a despejar el área de la explosión, pero observé que unas personas estaban tratando de sacar material inflamable. Me dirigí donde ellos y los logré sacar del lugar, pero cuando estaba en la acera de la pirotecnia se produjo la segunda y tercer explosión, cuya onda expansiva me lanzó al suelo”, relató el oficial, quien presenta serios problemas auditivos y golpes en distintas partes del cuerpo.

En tanto, Jimmy Acosta, de 35 años, originario del reparto Azarías H. Pallais en León, comentó que recibió un impacto de residuos de concreto en la espalda. “Tengo fuertes dolores en el área de los riñones y estoy bajo observación”, comentó Acosta, quien no es trabajador de ninguna pirotecnia sino familiar de uno de los que ahí laboraban.

Las autoridades policiales y bomberiles aún no han dado a conocer el conclusivo que originó el siniestro, que dejó 10 lesionados y pérdidas millonarias en ambas empresas pirotécnicas, que se ubicaban 8 kilómetros al sureste de León.

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