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Cristhian Benavides Ortiz, de 21 años, estudia filosofía en la Universidad Centroamericana (UCA), licenciatura que actualmente cursan 53 estudiantes. Desde temprana edad, cultivó el gusto por la lectura y al concluir la secundaria tuvo dificultad para elegir qué carrera estudiar. Pensó en derecho, sociología y antropología, pero cuando llegó a la UCA se decidió por filosofía. 

“Lo más difícil de la carrera ha sido muchas veces no encontrar respuestas definitivas”, reflexionó Benavides Ortiz, quien se encuentra en segundo año y aún no sabe en qué trabajará cuando termine sus estudios. “Me llama la atención la docencia pero no me veo como maestro”, aseguró. 

Según Renata Rodrigues, vicerrectora académica de la UCA, los jóvenes se preocupan por las futuras opciones laborales. “Uno de los criterios importantes para que un joven seleccione su carrera profesional es la oportunidad laboral que esta ofrece”, reveló. 

Pese a eso, Javier Menocal, coordinador de Humanidades y Filosofía de la UCA, sostiene que los graduados de esta licenciatura de humanidades y filosofía tienen un amplio panorama laboral, ya que pueden desempeñarse como docentes, coordinadores de centros educativos y de investigación, asesores metodológicos o  coordinadores de bibliotecas y fundaciones sociales.

También pueden laborar como directores de centros pastorales y comunitarios, escritores o facilitadores de cátedras, conferencias y capacitaciones sobre temas relacionados con la ética profesional, la justicia social, equidad y derechos humanos.

¿Solo docencia?

Menocal agrega que normalmente los filósofos terminan siendo docentes o escribiendo libros y en el ámbito centroamericano son muy mal pagados. El rango de edades que caracteriza el perfil de los filósofos es entre 17 y 25 años, en su mayoría interesados por la literatura y la historia, temas que a la mayoría de jóvenes “no les interesa”. 

“Los empleadores desconocen los beneficios laborales de esta carrera, pues son jóvenes que pueden analizar información con facilidad y tienen cualidades de organización; sin embargo, hay poca o nula demanda laboral, lo único que se ofrece es docencia”, recalcó por su parte el sacerdote jesuita y filósofo Julio César Sosa. 

  • 9 licenciados en filosofía egresan cada año de la UCA.

Sosa añade que a estos profesionales se les ofrece muy poco espacio para la investigación de su campo y no se les encuentra utilidad.

“Pienso que esto es un prejuicio”, agregó el jesuita. “Un filósofo bien formado y con actitud puede apoyar en la toma de decisiones, en la formulación de proyectos y en la innovación empresarial”. 

En la actualidad, solo la Universidad Centroamericana (UCA) y la Universidad Católica (Unica) ofrecen filosofía. En esta última es llamada ciencias filosóficas y pastorales, y en la UCA se denomina humanidades y filosofía. En ambas universidades la carrera dura cuatro años. 

Entran pocos

La UCA, por ejemplo, filosofía tiene un ingreso anual de entre 10 y 12 estudiantes para la carrera en filosofía, de los cuales el 50% son varones religiosos. La mayoría de jóvenes laicos que estudian son varones y el máximo de mujeres que ingresa son dos, explicó el jesuita. De estos, solo nueve estudiantes se gradúan.

“En los últimos tres años sucede algo particular —refirió Sosa—, los que ingresan son jóvenes que quieren hacer una segunda carrera o simultáneamente humanidades y filosofía con otra carrera u otro oficio; sin embargo, muy pronto se percatan que es difícil simultanear humanidades y filosofía, pues es una carrera celosa, muy acaparadora de tiempo y energías y no gusta compartir a sus estudiantes”.

  • 53 estudiantes se encuentran estudiando esta carrera en la UCA. 

En Nicaragua, durante el gobierno de Arnoldo Alemán (1997-2002) la asignatura de filosofía fue eliminada del programa académico de secundaria, aunque desde el año 2010 esta clase volvió a ser impartida en el segundo semestre de undécimo grado (quinto año), junto a un programa que el Ministerio de Educación (Mined) creó.

Orientación vocacional 

Maribel López Reyes, especialista en educación y exdocente de la UCA, consideró que “cuando los jóvenes salen de secundaria vienen con muchas lagunas, sin orientación vocacional, sin una guía y, por ende, al estar en la carrera no encuentran las futuras oportunidades laborales. Es por esto que la filosofía es poco demandada”.

A juicio  del jesuita Julio César Sosa, los estudiantes de nuevo ingreso tienen nociones vagas de lo que es la filosofía como carrera y la mayoría de esos conocimientos son prejuicios, pues piensan que se lee mucho y que es para sacerdotes.

 “No es lo mismo decir un doctor o arquitecto que decir un maestro o docente, aunque este sea de cualquier área. El mismo sistema ha promovido eso”, cuestionó Sosa.

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