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Johana Sequeira Tenorio, de 36 años, es una trabajadora sexual que vive en el Distrito VII de Managua, pero también es una facilitadora judicial que desde hace un año trabaja para que sus colegas no sufran violencia por parte de los clientes y se reduzca el estigma que sufren.

Junto a otras 18 trabajadoras sexuales de Managua, Matagalpa, Jinotega, Masaya y León fue juramentada el 21 de abril de 2015 por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para integrar el Programa de Facilitadoras Judiciales, que se ha convertido en un modelo en Latinoamérica.Una facilitadora judicial recibe un reconocimiento.

“Al inició me sentí nerviosa, pero al transcurrir un año me siento honrada con mi trabajo. No solo defiendo el derecho de las trabajadoras sexuales, sino el derecho de las mujeres en general”, asegura Sequeira Tenorio.

Entre los casos que le ha tocado mediar está el de un padre que no permitía a su exesposa ver a su hija, de un año de nacida. “Lo persuadí y gracias a Dios, eso se superó”, dice Sequeira Tenorio.

  • Las trabajadoras sexuales que laboran como facilitadoras judiciales han capacitado a 150 de sus colegas y a 70 funcionarios de las empresas médicas previsionales.

Un informe presentado ante la CSJ por María Elena Dávila Ocampo, coordinadora nacional de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Nicaragua y presidenta de la Asociación Girasoles, indica que en su primer año de labores las facilitadoras judiciales atendieron a 102 mujeres: 2 en León, 2 en Masaya y 98 en Managua. “Los casos más comunes son el acoso, los problemas vecinales, violencia entre pareja y la discriminación”, dio a conocer Dávila Ocampo al presentar este semana su informe ante la CSJ. En total, durante su primer año de trabajo las facilitadoras judiciales prestaron 412 servicios, 150 mediaciones, 145 asesorías, 58 charlas, 29 acompañamientos y remitieron 30 casos a los juzgados.

La oficina

Por su parte, Sequeira Tenorio, acomodándose su gorra y su carné de facilitadora, revela que hace las mediaciones en las oficinas de la organización Girasoles, en Bello Horizonte, o en su vivienda, por lo que tiene disponible su teléfono celular las 24 horas.

“Cuando las partes no llegan a un arreglo, envío los casos de faltas: pleitos, incumplimiento de pago por parte de algunos clientes, maltrato verbal, hurtos, entre otros, ante la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, la Fiscalía y los juzgados capitalinos”, precisa Sequeira Tenorio.

María Auxiliadora Gámez Rosales, facilitadora judicial en Masaya, expresa que en su municipio los casos que más se presentan son discusiones, acoso callejero e incumplimiento por parte de algunos clientes. Los casos, cuando se resuelven, se cierran con una firma en un acta de mediación.

“En Masaya la experiencia ha sido buena… nos encontramos mediaciones de todo tipo, cuando hay acosos, cuando hay abusos, cuando tenemos problemas, cuando surge algún problema como pleito o discusión por tonterías, (las partes que median) lo logran vencer. Hay mucha armonía, tratamos que todo esté bien”, refiere Gámez Rosales.

Asesoría

Dávila Ocampo detalla que asesoran a sus colegas ante el Ministerio de la Familia, cuando sus excónyuges intentan quitarles la tutela de sus hijos. “Atendemos a las víctimas con asesoramiento jurídico, emocional y hasta para costear el pago de fotocopias. A un año de haber sido juramentadas, tenemos capacidad para impartir justicia y emprendemos una campaña de sensibilización para vencer el estigma de nuestro trabajo sexual”, explica Dávila Ocampo. La dirigente lamenta que este año asesinaron a una trabajadora sexual en Tipitapa, cuyo victimario no ha sido detenido. Agrega que entre 2011 y 2016 son 15 las trabajadoras sexuales que han sido asesinadas en Nicaragua.

Habrá más facilitadoras judiciales

NOMBRAMIENTOS. Ángela Dávila Navarrete, magistrada del Tribunal de Apelaciones de Managua, quien atiende el Servicio de Facilitadoras Judiciales, dijo que Nicaragua es pionera en esa labor y paulatinamente ha vencido la discriminación hacia las trabajadoras sexuales.

“Su trabajo es eficiente, merece respeto. Han hecho varias mediaciones por disputas entre sus compañeras, pero gracias a su buena voluntad estos casos no llegan a los juzgados”, revela la funcionaria.

La Corte Suprema de Justicia tiene previsto nombrar a más trabajadoras sexuales como facilitadoras judiciales en Managua y en varios departamentos.

El Programa de Facilitadores Judiciales comenzó hace 17 años en Nicaragua y ha sido replicado en Centroamérica, Paraguay, Uruguay y Argentina.

En Nicaragua existen 4,466 facilitadores judiciales en 153 municipios, quienes han efectuado 50,000 mediaciones.
María Elena Dávila Ocampo, coordinadora nacional de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Nicaragua, destaca que tienen una buena coordinación con la Policía Nacional. También admite que la figura de la facilitadora judicial todavía no es muy conocida.

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