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El arsénico está más presente en el agua de lo que uno podría imaginar, de acuerdo con los análisis efectuados por el Programa de Investigación, Estudios Nacionales y Servicios Ambientales (Piensa).

Un representante de Piensa, Sergio Gámez Guerrero, explica en entrevista con El Nuevo Diario sobre las investigaciones que efectúan y los resultados que han obtenido, resaltando la presencia del arsénico en el agua potable, cuyo consumo prolongado puede causar hasta cáncer de piel.

¿Cuáles son los proyectos que ustedes impulsan desde el Programa de Investigación, Estudios Nacionales y Servicios Ambientales (Piensa)?

Cuando hablamos de proyectos nos referimos a investigaciones en general, ya que no podemos andar como proyecto compitiendo con empresas. Pero tenemos investigaciones en remoción de arsénico en el agua de consumo humano, en la generación de biogás a partir de los rellenos sanitarios, en tecnologías alternativas para el tratamiento de las aguas residuales domésticas; entre otras que realizan los estudiantes de maestrías sobre exportación de nutrientes de suelos hacia cuerpos de agua.

Respecto al estudio del agua, ¿en qué se han enfocado específicamente?

Hay dos temas que han sido trabajados de forma cercana en la universidad. El primero es el biofiltro: esta es una forma de tratamiento de aguas residuales domésticas y agroindustriales. La segunda es una validación de tecnología que permite llevar saneamiento a lugares donde el alcantarillado convencional no se puede introducir.

En lo del biofiltro, ¿cuáles fueron los hallazgos y cuál es su importancia?

El biofiltro es un sistema de tratamiento de aguas residuales que ya se ha utilizado en distintos países. Lo que aquí se hizo fue la validación tecnológica, pero considerando las temperaturas y la calidad de las aguas residuales domésticas. Se encontraron coeficientes cinéticos de remoción de coliformes, químicos y nutrientes, lo cual permitió hallar los parámetros para hacer un diseño acorde a nuestro país.

¿Cómo cree que está el uso del tratamiento de las aguas residuales en el país?

Por muchos años ha sido práctica general en Nicaragua descargar aguas residuales domésticas e industriales sin ser precedidas de tratamiento alguno. Es muy importante tratar este tema porque si el agua está contaminada se convierte en un medio potencial de transmisión de una gran variedad de enfermedades.

Aquí todos los sistemas de tratamiento de aguas deben de permitir hacer uso del afluente de las cuencas porque estas llevan nutrientes. Como en el caso de las lagunas de estabilización, las plantas de lodos activados y filtros percoladores que pueden llevar nutrientes que se pueden aprovechar en la agricultura.

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¿Qué otra importancia tiene?

En los tiempos de sequía, como el de ahorita, el tener una planta de tratamiento es sumamente importante, pues estas nunca dejan de trabajar porque la gente siempre está generando aguas residuales y siempre se está produciendo un afluente. En Managua existe una planta de tratamiento de estas aguas que es única en Centroamérica, procesa más de 2,000 litros por segundo y cada litro puede regar una hectárea aproximadamente, entonces esos 2,000 litros supondrían la misma cantidad de hectáreas de cultivo cada año.

Y en lo que es el saneamiento, ¿cómo está la situación?

Pues se ha notado que las aguas del lago Xolotlán han mejorado gradualmente su calidad, y es por eso que se ha permitido la construcción del Paseo Xolotlán, el Puerto Salvador Allende, lo que representa más desarrollo turístico en la zona. Además, la buena calidad del saneamiento en Managua está generando trabajo e ingreso. Pero en general anda todo bien.

¿Las investigaciones que ustedes están realizando son a nivel nacional o solo en la capital?

Tenemos la investigación con el problema del arsénico en el agua, esta es a nivel nacional. Las muestras de agua las recopilamos en distintas partes del país y luego las traemos a los laboratorios que tenemos en la universidad, que es donde tenemos los dispositivos para hacer la remoción del arsénico.

¿A qué se refiere cuando dice “el problema del arsénico en el agua”? ¿afecta la salud de las personas que la toman?

Los análisis realizados han demostrado la existencia de arsénico en la mayoría de agua potable de los departamentos del país. El problema del arsénico es que si uno toma por años esa agua se puede dar arsenicismo, en los cuadros agudos se presenta intenso dolor abdominal, gastroenteritis, diarrea acuosa, taquicardia. En Nicaragua la piel se va poniendo dura, también ronchas como sarpullido y así se van afectando los demás organismos. Pero si es consumida por un corto tiempo no significa que te vas a morir.

¿Hay casos de arsenicismo en Nicaragua?

Sí, de hecho el arsénico se descubrió en Nicaragua cuando un señor de la comunidad de San Isidro, Matagalpa, llegó al hospital Dermatológico para que le examinaran la piel, pues tenía algunos de los síntomas que antes te mencioné. La doctora que lo atendió concluyó en su investigación que se debía a una contaminación en el agua y que era un problema de arsenicismo, lo que significa que en ese lugar hay concentraciones altas de este material.

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Si llegara a faltar el agua, ¿se podría usar como último recurso el agua del Lago Cocibolca?

El lago Cocibolca, desde el año 1970, se ha visto como la futura fuente de abastecimiento, no solo de Managua sino de los departamentos más cercanos como Masaya y Granada, por ejemplo. En el lago Cocibolca hay suficiente agua para abastecer a toda la población de estos lugares. Pero esto no es nuevo, es algo que hace más de 40 años estaba previsto.

¿Han realizado estudios sobre los problemas por los cuales están pasando los ríos del país?

Recordemos que el río fluye por la lluvia. Si la cuenca es grande hay más persistencia de la corriente, y si pasa lo contrario, las corrientes pueden ser efímeras y solo tengan caudal durante el invierno. Casi todos los ríos que están en el Pacífico son de cuencas pequeñas, los cuales cuando terminan las lluvias, también ellos lo hacen.

Además, lo que está ocurriendo se debe a la disminución de la cobertura boscosa. Estos actúan como esponja, absorben en invierno el agua y luego en el verano la van soltando poco a poco. Cuando no hay bosques el agua se evapora o se escurre bastante rápido; entonces al no haber almacenamiento de agua en el subsuelo no hay agua para alimentar los ríos.

¿Por qué hay tanta falta de acceso al agua potable en la capital?

En algunos barrios de Managua tiene mucho que ver la topografía de los lugares. Porque si hay un tanque de abastecimiento y la casa está arriba del nivel de ese tanque, no le va a llegar. Otro de los problemas que hay es que a las redes se les ha conectado más barrios o urbanizaciones y esto evita que haya agua suficiente para todos. Esta es una ventaja de las zonas residenciales, ya que cuentan con pozos y plantas de tratamientos propias. Entonces ellos no padecen, pero sí los barrios históricos del desarrollo natural de la ciudad.

¿Usted dice entonces que una de las consecuencias de la falta de acceso al agua es que no se ha ordenado bien la capital?

El ordenamiento se puede pensar que es fácil y en realidad es lo contrario. Tuvimos la oportunidad después del terremoto de 1972, pero de repente todo creció como pequeñas ciudadelas dentro de Managua, cada una de ellas con su hospital y mercado. Después todo se volvió a unir por el crecimiento poblacional y la migración de la gente del Centro y Caribe del país hacia la capital.

El experto

Sergio Gámez Guerrero
Nació en Managua el 19 de octubre de 1955.

Es especialista en calidad de agua y tratamiento de aguas residuales. Se graduó en la UNAN-Managua en 1980. Dos de sus maestrías las hizo en Guatemala y Holanda.

 

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