•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Los US$300 que Marta Moncada ha recibido cada mes en los últimos cinco años le han servido para levantar su casa —la que para mayores señas tiene 45 metros cuadrados, dos cuartos, una sala y un baño en el patio— ubicada en la comunidad San Ignacio, en La Concepción.

Su esposo y padre de sus tres hijos emigró hace seis años a Estados Unidos, donde labora en el sector construcción. 

“En los primeros dos años solo me enviaba US$250 cada mes, pero desde hace tres años me envía US$300 y a veces US$400, eso me ha permitido ir comprando poco a poco los materiales de construcción para levantar la casa, además de comprar la comida y darle estudio a los chavalos”, relata Moncada, quien está desempleada y se dedica al cuido de sus hijos de 14, 12 y 8 años. 

El año pasado los nicaragüenses recibieron US$1,193.4 millones en concepto de remesas familiares, las cuales provienen principalmente de Estados Unidos, Costa Rica, España y Panamá.

Estos dólares, que proceden principalmente de los más de 400,000 nicaragüenses que residen en Estados Unidos y entre 300,000 y 500,000 que residen en Costa Rica, ya sea que estén o no documentados, son una de las principales fuentes de divisas del país, por encima de exportaciones de café, carne bovina y oro en bruto. El país también recibe remesas provenientes de  México, El Salvador y Canadá, entre otros. 

En Estados Unidos —según el informe Centroamérica y República Dominicana: Evolución económica en 2015  y perspectivas para 2016 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)—  viven 408,261 nicaragüenses, de los cuales 223,120 tienen alguna ocupación.

Santiago Mosquera, director de Riesgo Soberano para Latinoamérica de la agencia calificadora Fitch Ratings, explicó a El Nuevo Diario que Nicaragua es uno de los países con más fuerte dependencia de las remesas. De hecho, el 10% de su riqueza nacional lo conforman estas transferencias. Para Mosquera, el que las remesas se utilicen para consumo ha permitido que la pobreza, que afecta a tres de cada 10 nicaragüenses, no se extienda aún más.

Te interesa: Nicaragua sigue recibiendo más remesas

“El que mucho del ingreso de las remesas termine en consumo es un efecto que es inevitable, al final estas terminan por financiar las necesidades básicas. No se puede hacer mucho al respecto”, indicó.

  • 400 mil nicaragüense en promedio viven en Estados Unidos.

Según la última Encuesta de Medición del Nivel de Vida 2014, realizado por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide) la pobreza general se ha reducido en más de 12 puntos porcentuales en los últimos cinco años al pasar de 42.5% en 2009 al 29.6% en 2014. 

Para estudiar  

Marlon Muñoz, un joven de 22 años, habitante de la comunidad La Borgoña en el municipio de Ticuantepe, también recibe remesas de su mamá, quien se encuentra en España desde hace ocho años. 

“Ella se fue cuando yo tenía 14 años y soy su único hijo. Me envía cada dos meses alrededor de US$500, con eso me da para el pago de la universidad, vestirme y alimentarme”, detalla Muñoz, un estudiante de Derecho que depende exclusivamente del dinero que le envía su familiar. 

Karla Patricia Rosales, de 32 años, es una de las miles de personas que también recibe remesas, pero no las invierte. Cuenta que desde los 9 años recibe remesas porque su mamá se fue a Estados Unidos a trabajar y aún le sigue enviando aunque ya está casada.

También: Remesas representan el 49% de las exportaciones de Nicaragua

Señala que desde hace tres años también recibe remesas de su esposo, quien se fue a trabajar a Panamá para mantener a la familia compuesta por ella y dos hijos. Aunque ha recibido remesas durante 20 años, reconoce que siempre los ha utilizado para los gastos de la casa; primero cuando era soltera y ahora casada y nunca los ha invertido en nada.

  • 3,500 dólares como promedio anual envía un emigrante nicaragüense que trabaja en Estados Unidos.

El economista y expresidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana, destaca que las remesas constituyen una importante fuente de ingresos para miles de familias. “La mayoría las utilizan para comprar alimentos, vestuario y hasta para construir o pagar una casa”, manifestó Arana.

Según el economista el gasto en educación es el segundo rubro en el que más invierten sus remesas los nicaragüenses. “Entre otros destinos que tienen las transferencias están los gastos de la vivienda, pagar agua, luz, teléfono y hasta para los gastos médicos”, enumera.

El 71.2% del total de las remesas recibidas el año pasado se concentró en cinco departamentos, Managua (37.6%), Chinandega (10.4%), León (8.9%), Estelí (7.7%) y Matagalpa (6.6%). 

El II Informe de Coyuntura Económica 2013, realizado por la Fundación Nicaragüense para el Desafío Económico y Social (Funides), destacó que los pobladores en este país gastan hasta el 30% más de lo que producen, y que esa diferencia es cubierta, en parte, con las remesas que reciben de sus familiares en el exterior.

De acuerdo con el estudio Remesas Sur-Sur, Importancia del Corredor Costa Rica-Nicaragua, publicado por el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (Fomin-BID), el 86% de las remesas se utilizan en la manutención familiar y destaca que de cada cien nicaragüenses que reciben remesas procedentes de Costa Rica, solo siete invierten en negocios, diez ahorran y once invierten en la mejora o construcción de sus casas. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus