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Hace seis meses que Ana (nombre ficticio) compró su primer vehículo y obtuvo su licencia de conducir. Una semana después, también se vio involucrada por primera vez en un accidente de tránsito. La joven cuenta que aunque la resolución policial fue a su favor, el incidente pudo haberse evitado si ella hubiera tenido más pericia, “porque no contemplé el hecho de que venía otro vehículo que quería aventajarme. Si yo hubiese tenido más astucia o rapidez, posiblemente no me habría chocado”. 

En ese momento, Ana debía detenerse en un alto y luego girar a la izquierda. Sin embargo, no se percató que una caponera intentaba avanzar también y en lugar de doblar, siguió derecho, por lo que el otro vehículo colisionó con el suyo.

A juicio del jefe de Prevención y Seguridad Vial de la Dirección de Seguridad de Tránsito de Nicaragua (DSTN), comisionado Edgard Sánchez, la falta de pericia no necesariamente está relacionada a las habilidades de los conductores, sino a maniobras “innecesarias” en determinadas situaciones. 

“Aquí la gente tiene mucha habilidad, lo que influye es el descuido. La distracción es un factor que se adjudica a la falta de pericia. Poner atención a cualquier situación que vaya que no sea la conducción produce una maniobra que tal vez no era correcta”, refiere el jefe policial.

En ocasiones la Policía registra como causa del accidente otros factores, como la invasión de carril, desatender señales de tránsito o conducir en estado de embriaguez, aunque reconoce que en ocasiones puede haber falta de destreza al volante. 

Concentración

Se pueden tener las habilidades, pero la distracción en el manejo puede incidir en que no se domine el auto, pese a la experiencia”. Comisionado Edgard Sánchez, jefe de Prevención y Seguridad Vial de la DSTN.

La distracción produjo el segundo choque de Ana. El 17 de marzo de este año en la Carretera a Masaya, entre las prisas y una conversación telefónica, ocasionó un accidente, afortunadamente solo de daños materiales. 

“Todo el camino iba acelerada, aventajando, me pasé los semáforos y todo. Hubo un momento, cuando ya los agentes de tránsito estaban dando vía que no podía tirarme el rojo. Mientras estaba esperando que avanzara, tenía adelante una camioneta. Yo no me fijé porque como iba con prisa y hablando por teléfono, arranqué y la camioneta de adelante ni siquiera había terminado de avanzar”, cuenta.

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La resolución de los agentes de tránsito, que estaban a unos metros del lugar, determinó como causa no guardar la distancia.

En promedio, a nivel nacional se registran 28 mil choques por diferentes motivos, entre los que destacan no guardar la distancia, invasión de carril, giro indebido, desatender las señales de tránsito, el consumo de alcohol y conducir a exceso de velocidad. 

¿Por novato?

Por su lado, Juan Carlos López, instructor de la Academia de Educación Vial de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), en el caso de los conductores novatos hay una serie de temores que de algún modo denotan inseguridad al volante. “Desde el primer instante, (el principiante) va con cierto temor, más que todo por el dominio del vehículo que al principio es un poco difícil. Una vez que se supera eso, empieza poco a poco a traficar en las vías y de ahí a la interacción con las señales de tránsito, muchas veces va más concentrado en el vehículo y no tanto a las señales de tránsito, eso puede ser un problema”. 

Carmen Sánchez, de 31 años y quien ha aprobado dos cursos de manejo en diferentes escuelas, pero todavía no siente confianza para conducir en Managua, regresó a su casa por los nervios apenas sacó el auto del garaje de su casa.

“Yo encendí pero como estaban pasando unas motos decidí regresarme, pero no me acordé que las llantas estaban giradas a la derecha y al acelerar, ya cuando había quitado el retroceso, choqué con el muro del vecino”, recuerda. El problema en este caso fue que todavía estaba acostumbrada a “jugar” con los cambios, el timón y le faltaba concentración. 

Accidentes comunes

El jefe de Prevención y Seguridad Vial de la DSTN, Edgard Sánchez, señala que entre los casos más comunes donde se evidencia la impericia se pueden ver cuando se conduce en estado de ebriedad. “Es una condición que te debilita a conducir con todas las habilidades y destrezas que debés tener según la ley. Al conducir en estado de ebriedad vas a perder habilidades, visibilidad, orden en tu cerebro. Una maniobra que tengás que hacer para evitar un accidente no la vas a hacer en las mismas condiciones aunque te digan ‘es un buen conductor’”.

Igual sucede con el exceso de velocidad. Si termina fuera de la vía por la velocidad que ibas circulando, cuando se da el accidente la Policía dice que es “falta de precaución al conducir”, explica.

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En ese sentido, López considera que un error muy común puede ser por ejemplo, en la parada de buses, “si vamos circulando y no bajamos la velocidad cuando los pasajeros están bajando, un peatón puede cruzarse en el camino”.

Otro caso, indica, puede ser al aventajar un vehículo, si no se toman las medidas correctas de pasar el obstáculo sin fijarse en las señales de tránsito. Por ello, se recomienda a circular a una velocidad moderada. Si el límite para conducir en Managua es de 45 km/h, a un aprendiz se le recomienda 40 o 35 km/h.

Respeto en la vía pública 

CORTESÍA. Óscar Flores, instructor de la escuela Manos al Volante, afirmó que uno de los principales problemas que hay al transitar por la vía es que “la gente (cada conductor y los peatones) suele pensar que lleva la preferencia”.

A su juicio, en la calle se circula bajo la ley del más fuerte. El taxista por ejemplo, asegura, no guarda la distancia y se detiene de forma inesperada para buscar pasajeros. El motorizado por su parte, se desplaza entre dos carriles. “No hay amabilidad, no hay respeto a las normas que rigen el tránsito según la Ley 431”, lamentó. 

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