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Emociones encontradas vivió Franklin Moisés Tercero Rodríguez al visitar a su padre Bernardo Tercero en la prisión de Polunsky, en Texas, donde está recluido y condenado a la pena de muerte. 

“Llegó vestido de blanco, esposado. Un vidrio nos separaba y me emocioné mucho. Casi estaba perturbado, pero leí sus labios que me decían: 'Hola hijo, ¿cómo estás? ¡Ya estás grande!' Su mirada se posó sobre mí”, relató. 

El 26 de agosto del año pasado estaba previsto que le pusieran una inyección letal a Bernardo Tercero, quien es el primer nica condenado a la pena de muerte, sin embargo, a última hora el Tribunal de Apelaciones Criminales de Texas suspendió la ejecución debido a que una de las personas que testificó contra Tercero reconoció que mintió durante el juicio, celebrado en 2000.

Franklin viajó junto a su abuela, Lidia Tercero, el 26 de abril pasado, luego que el consulado estadounidense en Managua le concediera la visa.

“Mi padre tomó el teléfono y saludó a mi abuela y después habló conmigo sin quitarme su vista", recordó el joven, quien tiene 23 años.

La visita de padre e hijo duró tres horas y media y fue la única que pudo hacer en los doce días que permaneció en Estados Unidos porque los trámites son complicados.

Ellos regresaron este fin de semana pasado a su natal Posoltega.  “Es necesario hacer otro viaje más.  Es muy costoso ir a visitarlo, pero es necesario que en algún momento tengamos que volver allá”, dijo Tercero Rodríguez, sin facilitar la identidad de la o las personas que proporcionaron los boletos para viajar a Estados Unidos.

El proceso de ejecución de la pena de muerte sobre el nicaragüense Bernardo Tercero no está determinado todavía. Según la familia, se están agotando los trámites y esperan tener resultados en los próximos meses.

“Mi padre tiene esa convicción de revertir la sentencia. Nosotros acá tampoco perdemos la fe, el simple hecho de que esté vivo aún es una tranquilidad. Fue una bendición verlo y no me importa que todavía tenga que esperar para abrazarlo, pronto Dios primero, tengamos noticias más alentadoras para todos los miembros de mi familia”, dijo. 

Tercero fue condenado por asesinar a otro hombre en 1997 durante un atraco en una lavandería de Houston, crimen por el que ha pasado los últimos 15 años de su vida en el corredor de la muerte de Texas.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, pidió a su homólogo estadounidense, Barack Obama, clemencia para Tercero.

Lo mismo hizo el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes, a través de una carta al gobernador de Texas, Greg Abbott, a quien pidió clemencia para su compatriota apelando al quinto mandamiento de la Iglesia, "no matarás", y a motivos religiosos como "el derecho primordial a la vida".

Activistas de derechos humanos y comunidades eclesiales de base también se manifestaron a favor de que se suspendiera la ejecución del nicaragüense.

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