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En Nicaragua los bosques de pino no son los únicos que están sufriendo grandes pérdidas a causa de los incendios forestales y el avance de la frontera agrícola, de acuerdo con el Instituto Nacional Forestal (Fonare) y un especialista en Manejo y Restauración de Bosques, que califican como “vulnerables” las condicioEN BOSAWÁS LA PRESENCIA DE COLONOS AMENAZA LOS BOSQUES.nes de la Caoba, el Granadillo, la Ceiba, Cedro Real, Pochote y el Almendro Blanco.

“Estos árboles están soportando los estragos que hoy acaban con grandes cantidades de madera preciosa y se debe señalar que estos forman parte de la lista que se encuentran en veda”, indicó Kamilo Lara, presidente del Fonare.

La Ley 585 (Ley de Veda para el Corte, Aprovechamiento y Comercialización del Recurso Forestal), fue aprobada por la Asamblea Nacional en junio de 2006.

Esta ley, con diez años de vigor, se encuentra en constante discusión entre las instituciones ambientales, pues aún no han definido en el Poder Legislativo si se aprobará una prórroga o finalizará la veda.

En este sentido, Lara manifestó que “los diputados además de ver lo de la veda, deberán tomar en cuenta el inventario forestal, el cual se hace cada cinco años, y este 2016 ya toca presentar el inventario existente de la masa forestal que tenemos en Nicaragua”.

EL GUAYACÁN Y EL ROBLE

Guillermo Castro Martín, docente de la Universidad Nacional Agraria (UNA) y especialista en Manejo y Restauración de Bosques, concordó en que “especies como el Pochote, el Cedro, Granadillo, Caoba y la Ceiba están en un proceso vulnerable”, a la vez que añadió dos especies más que podrían ir disminuyendo con el paso de los años: el Guayacán y el Roble.

El Gobierno destinó este año el 1% del Presupuesto General de la República para atender temas ambientales.

Además, de esa partida asignada a temas ambientales, el Instituto Nacional Forestal y el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales captaron el 29.6% y el 7.6%, respectivamente.

Por su parte, Jaime Alegría Fernández, doctor en Planificación Ambiental para Sistemas Forestales, en Nicaragua hay un problema “bastante serio” con respecto a las causas de las grandes pérdidas de árboles.

“Entre las principales causas están los incendios forestales, cortes ilegales, el crecimiento de la frontera agrícola y el cambio de uso de suelos forestales”, dijo Alegría Fernández.

  • Víctor Campos, director del Centro Humboldt, dijo que se han identificado afectaciones directas sobre 12 áreas protegidas, entre ellas: el Archipiélago de Solentiname, Reserva de Bosawás (donde hay 450,000 hectáreas que están afectadas por la invasión de colonos), Reserva Natural El Tisey-Estanzuela, volcán San Cristóbal y la cordillera de Dipilto y Jalapa.

Además, señaló que “en el país no existe la vocación por parte de las personas que si quieren vender madera que ellas mismas la produzcan, que ellas mismas reforesten”.

Lara, en tanto, comentó que la dinámica que ha traído el sector forestal no ha sido la correcta en los últimos 40 años.

“Pienso que otra de las causas puede ser la invasión de colonos, ya que estos ocupan parte del territorio donde antes había bosques con grandes cantidades de árboles”, puntualizó Lara.

El informe “Crisis Socio Ambiental de Nicaragua 2016” del Centro Humboldt indica que a pesar de que el sector forestal representa un gran potencial de recursos para el país, no ha habido cambios significativos en el manejo, regulación y control forestal, por lo que ahora existe insostenibilidad en los principales bosques del país.

“Debido a esta situación es que se señala que en el 2020 habrá puntos donde la frontera agrícola ya estaría llegando hasta la Costa Caribe nicaragüense, como a su vez en el Pacífico se señala la posibilidad de que en los próximos 10 años aparezcan ya sitios desérticos”, advirtió Lara.

En Nicaragua la tasa de deforestación es de unas 70,000 hectáreas por año, de acuerdo con proyecciones oficiales, y los expertos advierten que el tráfico de madera y el avance de la frontera agrícola representan dos grandes amenazas.

Hasta el 2007 se consideraba que Nicaragua tenía 3.25 millones de hectáreas boscosas.

El cambio climático

EFECTOS. Guillermo Castro Martín, docente de la Universidad Nacional Agraria (UNA) y especialista en Manejo y Restauración de Bosques, expresó que en las causas de la disminución de bosques no se puede dejar de lado el calentamiento climático y la falta del manejo forestal diversificado, que consiste en aprovechar todos los recursos del bosque, excepto la madera.

Manifestó que las zonas más afectadas y vulnerables son las del Pacífico y centro del país.

Jaime Alegría Fernández, doctor en Planificación Ambiental para Sistemas Forestales, señaló que las zonas del Caribe Norte y Sur ya se están viendo afectadas por la desaparición de algunas especies de árboles.

En esta misma línea, Kamilo Lara, presidente del Fonare, lamentó que las afectaciones del norte de Nicaragua y las del centro tengan la tendencia a afectar el Caribe, que es donde se encuentran los principales bosques.

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