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Pese a que el VIH es considerada una enfermedad crónica como la diabetes, con la que las personas pueden vivir hasta cuatro décadas si cumplen con el tratamiento, el estigma y la discriminación continúan siendo aliados de este virus, por lo que las personas que lo tienen acuden tardíamente a las unidades de salud o abandonan la medicación por temor a ser aisladas.

“Juan” lleva rato buscando trabajo. Tiene VIH y en más de una ocasión le han puesto trabas al revisar su certificado de salud.

Este habitante de Rivas cuenta que cuando se enteró que tenía VIH sintió que la muerte estaba a la vuelta de la esquina, luego pensó en su familia y el personal médico le explicó que la enfermedad crónica es controlable.

“Se convierte en una enfermedad mortal si no es diagnosticada y tratada a tiempo. Si por el miedo a no saber si es VIH positivo o negativo deja pasar el tiempo y llega al hospital demasiado tarde, sí se convierte en algo mortal. Pero si lo detectamos con tiempo es una enfermedad tratable como, le mencionaba, un diabético, que si no usa insulina se muere; un hipertenso, que si no toma antihipertensivos, se muere; un paciente con VIH no toma sus antirretrovirales y se muere”, explicó la infectóloga Elsa Palou en ocasión del IV Congreso Centroamericano y del Caribe de Infectología, realizado en Managua en 2014.

ESTUDIO

El estudio Índice de Estigma y Discriminación en personas con VIH Nicaragua, efectuado en 2013 por la Asociación Nicaragüense de Personas Positivas Luchando por la Vida y el Grupo de Autoayuda de Occidente de Personas Viviendo con VIH, indica que para ese momento solo el 42.8% de los pacientes tomaba medicamentos para infecciones oportunistas.

Aunque Nicaragua cuenta con la Ley 820, Ley de Promoción, Protección y Defensa de los Derechos Humanos ante el VIH y VIH Avanzado, la que establece que estos pacientes tienen igual derecho al trabajo, salario digno y todas las prestaciones de ley, no todos los empleadores la cumplen.

Esta ley también indica que ninguna institución, empresa privada o pública puede obligar a la realización de la prueba de VIH antes y durante la contratación, pues el estado serológico (la presencia de anticuerpos en la sangre) no es motivo para determinar una relación de trabajo para ningún tipo de ocupación en el sector público o privado.

EL PERSONAL DE SALUD

De acuerdo con el estudio “Índice de Estigma y Discriminación en personas con VIH en Nicaragua”, realizado en 2013 y que tomó como muestra 840 pacientes con VIH de los departamentos de Managua, Chinandega, León, Masaya, Granada, Rivas, Matagalpa y Boaco, en las unidades de salud pública donde los pacientes retiran el tratamiento, prevalecen las actitudes discriminatorias, pese a que se han realizado grandes esfuerzos con el personal de salud.

“En este sentido, el personal de salud debe modificar sus actitudes, organizar los servicios de salud y contar con suficientes recursos materiales y financieros para garantizar el paquete mínimo de servicios preventivos a las personas con VIH”, recomienda el estudio.

En cuanto a su condición de VIH en los pacientes consultados por el estudio, solo el 37.7% considera que sus registros médicos permanecen confidenciales.

EN CONTRA

Leticia Romero, presidenta de la Asociación Nicaragüense de Personas con VIH (Asonvihsida) dice que desde 1987, fecha en que se conoció el primer caso de VIH en Rivas, ha habido grandes cambios a nivel social, pero hay casos de personas que tienen el virus y que mueren porque no acuden a las unidades de salud para evitar ser discriminadas.

Del primer caso hasta 2014, el acumulado de fallecidos por VIH en Nicaragua fue de 1,174. El estudio Situación Epidemiológica del VIH realizado en 2013 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) registró que el 84% de los pacientes con VIH/VIH Avanzado tenía entre 15 a 49 años, demostrando que la enfermedad afecta a la población relativamente joven y económicamente activa.

“Nicaragua es una sociedad a la que no le gusta el condón, a estas alturas del partido es triste que todavía se sigan muriendo jóvenes que están siendo diagnosticados, y no es porque no haya tratamientos porque al final la enfermedad en sí no te mata, lo que te mata es la discriminación”, sostiene Romero.

En ese sentido aseguró que la discriminación empieza en casa. De acuerdo con el estudio “Índice de Estigma y Discriminación en personas con VIH en Nicaragua”, la principal forma de violencia es la psicológica verbal y generalmente proviene de la pareja en un gran porcentaje o de personas ajenas al entorno familiar.

“La violencia psicológica genera un impacto fuerte en la salud mental, las personas pueden desvalorizarse a sí mismas, presentar estados depresivos-ansiosos, y aunque no se indagó en el estudio, los efectos psicológicos pueden generar conductas de riesgo como adicción al alcohol y drogas porque las personas buscan como evadir la realidad”, destacó el estudio.

LOS MÁS DISCRMINADOS

En relación a la identidad de género, las personas transgénero (identificadas con el sexo opuesto a su sexo biológico, asumiendo socialmente su condición) con VIH son quienes reciben mayor discriminación tanto física como psicológica, revela el documento.

Un tratamiento de primera línea cuesta entre 300 y 500 dólares, los de segunda línea 700 dólares y los de tercera, cuando el diagnóstico fue tardío, llegan a los 1,200 dólares mensuales, detalla la infectóloga Sheyla Silva.

Hasta hace unos años, el Fondo Mundial financiaba el coste de los medicamentos, sin embargo, la ayuda se ha reducido.

"Al final, la enfermedad en sí no te mata, lo que te mata es la discriminación”.  Leticia Romero Sánchez, Presidenta de la Asociación Nicaragüense de Personas con VIH.

La presidenta de la Asociación Nicaragüense de Personas con VIH reconoce que aunque la estigmatización es un pegón para tratar la enfermedad, las cifras de fallecimiento han ido disminuyéndose en los últimos años porque el tratamiento pasó de ser de 14 pastillas al día a tan solo una, con mucha más calidad.

Para que el tratamiento pueda terminar con éxito es necesario que la familia se integre como soporte al tratamiento.

Los avances

CONMEMORACIÓN. El 18 de mayo de 1983 se encendieron por primera vez las velas por las personas con VIH y por las que habían fallecido por esta causa.  Como parte de las actividades realizadas para conmemorar la fecha, el Ministerio de Salud (Minsa) realizó este 10 de mayo un encuentro con estos pacientes en el complejo Concepción Palacios, donde se conversó sobre los avances al eliminar la transmisión madre-hijo, el mejoramiento en el tratamiento y la atención en las unidades de salud.

“Es importante este tipo de espacios y conversatorios entre el Ministerio de Salud y las asociaciones de personas con VIH, porque destacamos los avances que hemos tenido en cuanto a salud, en cuanto a infraestructura, e incluso en cuanto a minimizar el impacto de los medicamentos de las personas con VIH”, dijo Leticia Romero Sánchez, Presidenta de la Asociación Nicaragüense de Personas con VIH (Asonvihsida).

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