•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

De cada 500 pruebas rápidas que el Ministerio de Salud realiza a mujeres para diagnosticar casos de VIH, una sale positiva. La cifra aumenta cuando se trata de hombres: de 100 exámenes realizados, uno resulta positivo, reveló ayer Enrique Beteta, secretario general del Minsa y presidente de la Comisión Nicaragüense del Sida (Conisida).

Tras ofrecer los datos durante una marcha en la víspera del Día Internacional de la Solidaridad con las personas con VIH, que se celebra cada 18 de mayo, el funcionario hizo un llamado a “tener una actitud preventiva frente a la enfermedad”. 

“Es decir que hay más positivos en hombres que en mujeres, aunque al final la relación está 1 a 1.8., es decir que necesitamos hacer conciencia en la población sobre la prevención, en los jóvenes, porque ahí tenemos el 84% de los casos”, agregó Beteta. 

No al estigma 

Si bien las autoridades y los organismos se han enfocado en sensibilizar a la población acerca de los riesgos de tener sexo sin protección, asociaciones de personas con VIH insisten en la necesidad de desmitificar la enfermedad para evitar más estigma y discriminación.

En la actualidad, el VIH es considerado una enfermedad crónica como la diabetes, que puede ser controlada siempre y cuando la persona que la tenga tome el tratamiento de manera oportuna y sistemática. 

Te interesa: Nicaragua busca eliminar contagio del VIH a menores

“Los nuevos tratamientos antirretrovirales han logrado inhibir la multiplicación del virus a tal nivel que logran mantenerlo suprimido, permitiendo que el sistema inmunológico de la persona se preserve.  Por eso utilizamos la analogía con las enfermedades crónicas como hipertensión arterial y diabetes, que son enfermedades que no poseen cura, pero si los pacientes toman su medicamento se mantienen controlados”, explicó el infectólogo Guillermo Porras. 

Si a alguien de 35 años se le hace un diagnóstico de infección por VIH e inicia tratamiento con buena adherencia, su expectativa de vida es de 75 años y probablemente más”. Doctor Guillermo Porras.

Según el especialista, hay factores importantes que deben ser tomados en consideración: la detección oportuna, “para lo cual debe haber una campaña eficiente de ofrecimiento de pruebas diagnósticas, incluyente y muy informativa”; el acceso a terapia antirretroviral, ya que la estrategia actual es que toda persona con una prueba diagnóstica positiva debe recibir tratamiento; y la adherencia o apego del paciente a su terapia, dado que la falta de adherencia puede presionar la aparición de resistencia. Cabe destacar que el desabastecimiento institucional puede ser un factor de no adherencia o apego.

“La sobrevivencia actual de una persona viviendo con VIH en terapia antirretroviral, de acuerdo con diversos estudios, puede sobrepasar los 40 años adicionales de vida. Es decir, por ejemplo, si a alguien de 35 años se le hace un diagnóstico de infección por VIH e inicia tratamiento con buena adherencia, su expectativa de vida es de 75 años y probablemente más”, agregó Porras.

Detección temprana

En ese sentido, es importante que las personas sean diagnosticadas oportunamente. De acuerdo con el doctor Guillermo Porras, las personas acuden tarde por varias razones, entre las que destaca la discriminación. 

También porque “no hay una política y estrategia pública bien definida y desarrollada que estimule la realización de pruebas diagnósticas de manera oportuna y así poder tener acceso al tratamiento”.  

A su criterio, “las campañas informativas tanto a nivel gubernamental como no gubernamental son muy tímidas y poco eficientes.  El mensaje no es claro, y no logra penetrar o impresionar a la población blanco u objetivo”. 

“La estrategia debe ser el ofrecimiento para realización universal de pruebas diagnósticas y el acceso universal del tratamiento a aquellas personas que resulten positivo.  Esto permitiría definitivamente mejorar la sobrevivencia y se ha visto que permitiría tener un efecto decreciente en las tasas de incidencia de VIH.  Una vez iniciado el tratamiento, este no debe fallar para evitar la aparición de resistencia. Por ende, es una responsabilidad de los sistemas de salud o en el caso específico de Nicaragua, del Ministerio de Salud, garantizar la existencia permanentemente del tratamiento”, consideró Porras. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus