•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Cándida llegó a Managua hace 25 años para trabajar como empleada doméstica, tenía 35 de edad. En la última década laboral cambió cinco veces de empleador, pero hace pocos meses le detectaron osteoporosis, lo que le dificulta realizar las labores normales; por eso fue despedida. Ahora, esta mujer no sabe qué hacer. No tiene trabajo, ni ahorros, ni pensión. 

Marcela también es una empleada doméstica. Ella tiene 47 años y trabaja en una casa de Las Colinas desde los 30. Por fin, después de tantos años de esfuerzo, ha logrado juntar el 50% del dinero para comprar una vivienda que le cuesta US$12,000. 

Sin embargo, cuando acudió a diferentes bancos y microfinancieras para solicitar un préstamo y concretar la transacción, fue rechazada por no tener cómo sustentar sus ingresos. Aunque su “patrona” le paga muy bien y puntual, nunca pensó en formalizarla. “Yo gano C$6,000 cada mes y considero que es un buen salario, y por eso nunca pensé en asegurarme”, relató Marcela. 

Ante el problema que enfrenta, acudió hace seis meses a las oficinas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) con el propósito de informarse sobre los trámites necesarios para que una empleada doméstica obtenga sus beneficios sociales. Para su sorpresa, en un solo día completaron todo el trámite. 

La empleadora de Marcela ya pagó el dinero correspondiente por seguro social y pensión. “Era tan sencillo. Ahora ya podré solicitar mi préstamo para comprar mi casa”, contó Marcela emocionada.

Sin atención médica, ni seguro

Esta no es la situación de la mayoría de los trabajadores del hogar en Nicaragua. Según cifras oficiales, de los más de 250,000 asistentes del hogar que existen en el país, incluyendo hombres que ejercen los servicios de conductores y jardineros, apenas el 10% está formalizado. Esto quiere decir que solo una de cada 10 trabajadores de este sector tiene acceso a las prestaciones de salud y pensiones. El restante 90%, como Cándida, pasará serias dificultades cuando se enferme o ya no pueda seguir laborando.

Hasta el año pasado, según las estadísticas del INSS, el número de asistentes del hogar que contaban con acceso a la seguridad social era de 26,591 personas, de estas 4,362 se afiliaron por primera vez en 2015. 

Martha Palacios, trabajadora social e investigadora de la Universidad Centroamericana (UCA), formó parte de un equipo de investigación regional que analizó la situación de las domesticas. Menciona que hay resistencia del empleador para garantizar el seguro social a las trabajadoras o trabajadores en el caso de que sean jardineros y conductores.

“Se resisten a pagar salarios dignos, existe maltrato verbal, las obligan a trabajar más de ocho horas, irrespetan sus vacaciones, días feriados y treceavo mes”. La investigadora señala que otro tema que preocupa es la cultura en el servicio del hogar, donde aún permanece el término de “sirvientas” y “criadas”.  

Te interesa: Se registran más de 37 mil accidentes laborales

De acuerdo con el sociólogo Ismael Centeno, a muchos empleadores les resulta intimidante acercarse al INSS. “Muchas veces es el empleador el que no quiere asegurar a su trabajador, pero otras veces es el trabajador quien no quiere afiliarse porque considera que el sistema no es transparente y que no vale la pena”, refirió. 

Sin embargo destaca que es muy importante estar asegurado porque de alguna manera cuentan con un seguro tanto para el trabajador como para sus hijos o cónyuge. “El hecho de ser un empleado formal te puede facilitar el acceso a un crédito personal”, aseveró el especialista, tal como sucedió en el caso de Marcela. 

En el año 2011 fue aprobado el convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual regula muchos aspectos del trabajo de las asistentes del hogar y dicha iniciativa contó con el apoyo del Estado de Nicaragua. 

Ese mismo año el presidente Daniel Ortega envió a la Asamblea Nacional el proyecto de ley para que los diputados ratificaran el convenio de la OIT, el cual en sus puntos medulares exigía las 8 horas laborales, el derecho al pago de horas extras y condiciones dignas para todas aquellas personas que residen en los hogares donde prestan sus servicios.

“La labor que este sector realiza es un trabajo digno y merece un trato justo. No podemos dejarlos como trabajadores de segunda clase”, puntualizó en su momento la exministra del Trabajo Janeth Chávez.

  • 26 mil asegurados del sector doméstico registra el INSS.

Según el “Diagnóstico de condiciones sociolaborales de trabajadores del servicio doméstico en Nicaragua”, realizado por la organización María Elena Cuadra, el 26% de estos trabajadores no reciben el décimo tercer mes.

También: INSS aprobó 1.4 millones de días de subsidio​

Tienen derechos

Carlos Emilio López, diputado de la Asamblea Nacional, explicó que entre los derechos reconocidos para las personas trabajadoras del hogar se encuentran ser registradas en el Seguro Social, respeto a las prestaciones laborales y condiciones de vida digna cuando se trabaja con dormida adentro.

López explicó que las empleadas domésticas también tienen derecho de gozar de atención médica por enfermedades derivadas del trabajo, y en el caso de fallecer, recibir la cobertura total de los gastos en los servicios funerarios. 

  • 4 mil 362 personas se afiliaron por primera vez en el 2015.

A juicio del diputado, el Estado tiene la obligación de garantizar los derechos de los trabajadores del hogar mediante procesos de vigilancia e inspección ‘in situ’, para que la parte empleadora cumpla con todos los derechos que la legislación laboral le concede.

“El gobierno ha venido creando un conjunto de políticas para restituir todos estos derechos reconocidos en la legislación laboral. Asimismo, se vienen definiendo y aplicando sanciones administrativas para quienes incumplan con estos derechos laborales”, confió.

Agencias de empleo

Maricela Bautista es la dueña de la agencia de empleos Mary, ubicada en Altamira. Ella señala que tienen un programa de colocación, con el que buscan que las trabajadoras encuentren empleos en mejores condiciones. “Las capacitamos en el conocimiento de sus derechos”, indicó.

  • 20 agencias de empleo registra el sitio paginasamarillas.com.

Esta agencia de empleos brinda una garantía de hasta seis meses, dentro de los cuales cambiarán al personal cuantas veces sea necesario si este no se adapta al trabajo o a las necesidades de su empleador. “Nuestro contrato garantiza que el servicio incluye huellas digitales, fotografía y documentos personales acreditando al personal doméstico”. 

Y es que uno de los primeros eslabones en el camino de las asistentes del hogar son las agencias de empleos: casas intermediarias entre las familias o personas que contratan a las empleadas. En Nicaragua, existen más de 20 agencias que ofrecen este servicio a través de paginasamarillas.com. 

  • El salario mínimo de un empleo doméstico es de 4,879 C$, aunque en el campo pueden pagar entre 2,000 y 3,000. 

Esther Valdivia, de la agencia de empleos Adilia, dijo que la garantía por el cambio de personal se da porque las empleadas domésticas son muy propensas a dejar el trabajo. “La mayoría son madres solteras y muchas veces se retiran por problemas familiares, eso es inevitable. Entonces los empleadores necesitan una garantía”, destacó Valdivia al momento de asegurar que no es porque sean haraganas o irresponsables. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus