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Desde los 17 años llegó a trabajar como empleado en una tienda del Mercado Oriental, 10 años después quiso ser su propio jefe y consiguió un préstamo para poner su negocio, pero la mañana de ayer, Alan Rodríguez Espinoza, de 42 años, con el rostro reflejando angustia, se sentó en una acera frente a su pequeño proyecto para mirar con resignación e impotencia todo lo que le arrebató el incendio.

Rodríguez Espinoza es uno de los cinco comerciantes que la noche del domingo reciente perdieron todo en el Mercado Oriental, su tienda estaba exactamente de “La Caimana”, una cuadra al norte. Él vendía electrodomésticos, camas y colchones.

Alan abría al público su negocio de lunes a sábado, de ocho de la mañana a seis de la tarde. Los domingos los ocupa para descansar y estar con su hijo, de cinco años. A él, comerciantes vecinos lo llamaron a su teléfono celular para avisarle que salía humo de su tramo, y aunque asegura que llegó lo más rápido que pudo, ya era tarde, las llamas habían devorado la lucha que emprendió en los últimos 15 años.

Endeudados 

“Estamos hablando de que perdí unos 70 mil dólares, porque usted sabe que venía la temporada de mayo, del Día de las Madres, y nosotros ya habíamos rellenado de productos (el tramo), esperanzados en la compra de los clientes, porque es la segunda mejor temporada del año, después de diciembre”, dijo Alan. 

Ahora, a Rodríguez le toca enfrentar una deuda por un monto de 50 mil dólares con una financiera y otros 20 mil dólares con sus proveedores de productos. Indicó que no tenía asegurado su negocio porque las empresas aseguradoras les niegan las pólizas argumentando que son negocios de alto riesgo, debido a las condiciones externas e internas que tienen.

Alan le daba empleo a cinco personas, que ahora están con las manos arriba y no contarán con los ingresos quincenales. “Vamos a pedirle a los proveedores y a las financieras que nos daban crédito que nos reestructuren (la deuda), que nos apoyen para salir adelante, ya que la pérdida es total y estamos prácticamente empezando de cero”, finalizó el afectado.

Dos veces quemada

Doña Jamilteh Cajina, de 52 años, tiene tres décadas de laborar en el Oriental, lugar que le ha dado muchos frutos y dos grandes angustias. La primera fue en el 2008, cuando un incendio devoró su tramo y le produjo pérdidas por un monto de 700 mil dólares. En este momento ella daba trabajo a 10 personas que se vieron afectadas por el cierre del negocio.

La segunda ocurrió este domingo reciente, cuando le avisaron que se quemó toda la ropa que guardaba en el segundo piso de su tramo. Entre los daños a la infraestructura y los artículos quemados calcula que perdió 200 mil dólares. El primer piso del negocio lo alquilaba a otros dos comerciantes.

Daños colaterales Queda limpiar escombros

Calixto González, de 33 años, es propietario de uno de los negocios que está ubicado contiguo a los tramos siniestrados, y cuando las llamas hacían de la suya, él estaba en la iglesia junto a su esposa, en el municipio de Ciudad Sandino. Al enterarse de la tragedia llegó al Oriental y se encontró con un panorama apocalíptico, desde su perspectiva. 

“A nosotros ya nos habían mojado nuestros artículos, los televisores, los abanicos, las planchas, y pudimos sacar lo que más pudimos, algunas personas nos ayudaron, pero otras se nos llevaron cosas, hasta hoy (ayer) vamos a hacer el inventario. No he calculado cuánto he perdido”, relató González.

Investigan causa

El comandante Jorge Viera, de la Dirección General de Bomberos, junto a peritos de esa institución, ayer continuaban investigando las causas del incendio, pero al ser abordado por EL NUEVO DIARIO se limitó a decir que no estaba autorizado para dar información. Solo dijo que fueron cinco negocios que resultaron calcinados y con pérdidas totales.

Un bombero que prefirió omitir su nombre dijo que al enfrentar el siniestro se encontraron con falta de presión del agua en los hidrantes que estaban cercanos, un problema reincidente que reportarán a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillado (Enacal).

Jaime Delgado, presidente de la junta directiva de la Asociación Civil Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Nicaragua, consideró que “si no hubiera existido el plan que se está trabajando con el Gobierno de prevención, quién sabe cómo hubiéramos hecho; lo que pasa es que ya nos quedó una experiencia de un incendio grande, y ahora lo estamos minimizando porque hay un sistema de comando”.

Jorge González, presidente  de la Asociación de Comerciantes de los Mercados de Nicaragua (Acmni), estimó que las pérdidas materiales generadas por el incendio ascienden a aproximadamente 7 millones de córdobas, e indicó que al menos el 60 por ciento de los comerciantes en el centro de compras están conectados ilegalmente al sistema eléctrico.

Conexiones eran legales 

Carlos Morales, jefe de mercados especiales de Disnorte-Dissur, se presentó al lugar y dijo que desconocía la causa del incendio, y que el trabajo inmediato que habían encargado a las cuadrillas era restablecer la electricidad en el sector, a excepción de los tramos quemados.

  • 3 mil comerciantes están conectados ilegalmente a la red eléctrica.

Morales aseguró que los tramos afectados estaban conectados legalmente al sistema eléctrico, y que considera que el siniestro no pudo haberse generado por los cables externos del tendido público, ya que estos están en buen estado, sino desde lo interno de uno de los negocios.

El trabajador de Disnorte- Dissur dijo que en el Oriental tienen registrado a cinco mil usuarios del servicio de energía, pero que apenas dos mil están conectados legalmente. “Sí se maneja que hay conexiones ilegales por todo el mercado y que (algunos) la venden semanal y cobran por la energía, nuestro plan es ir poniendo las redes, poniendo medidores, decimos nosotros: normalizando”, aseveró Morales.

Morales no supo decir a cuánto ascienden las pérdidas en electricidad y en dinero para la empresa distribuidora, y que no han legalizado a muchos comerciantes debido a que se les dificulta el acceso en algunas zonas del Oriental.

  • 17 camiones apagafuegos fueron usados para controlar el siniestro.

 

“Aquí anduvo Commema con los bomberos y verificaron que todo estuviera correctamente entubado, que se estuviera usando el tipo de cable para las conexiones, que tuviera su polo a tierra, pusimos los extinguidores y todo; aparentemente el cortocircuito sí se da (como causa del incendio), pero es externo y viene de arriba”, dijo Alan Rodríguez, uno de los afectados.

Les niegan pólizas

Los comerciantes afectados por el incendio reiteraron la negativa de las empresas aseguradoras y de los mismos bancos que les dan los préstamos, en ofrecerle un seguro para sus negocios. Señalan que el argumento que les dan es que los tramos en el Oriental representan un alto índice de siniestralidad.  

Jorge González, presidente  de la Asociación de Comerciantes de los Mercados de Nicaragua (Acmni), reconoce que en los últimos años no han hecho el intento de hablar con una aseguradora que facilite ese servicio, pero aseveró que a partir de este nuevo desastre lo intentarán. 

“Esa es una problemática que el seguro aquí no se arriesga a nada. Porque la verdad no hay condiciones eléctricas y orden. Hemos buscado la manera de ordenarlo, pero lo vamos a seguir intentando. Lo que hay que hacer es darle legalidad a todo y que nadie tenga esas conexiones ilegales para que no haya recalentamiento”, comentó.

Mauricio Chávez, gerente de mercadeo y ventas del Instituto Nicaragüense de Seguros y Reaseguros (Iniser), afirmó que tienen clientes en este sector, pero no pudo precisar la cifra. Explicó que algunos comerciantes, por sus condiciones laborales, no clasifican para obtener un seguro, pero que no todos buscan este servicio.

Siniestros 

31 de julio 2008
El fuego arrasó con 10 manzanas y afectó directamente a 1,552 comerciantes.

30 de octubre 2013
Unos 21 tramos quedaron convertidos en cenizas.

2 de diciembre 2014
4 negocios afectados.

2 de octubre 2015
Incendio que no dejó grandes pérdidas.

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