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El pueblo de San Fernando —con 2,400 habitantes— es conocido en las Segovias como “El pueblo de los cheles” por el color claro de la piel y de los ojos de sus pobladores. La mayoría de las familias se apellidan Herrera y Ortez. Así, entonces, es común encontrar a los Ortez Ortez o a los Herrera Herrera.

Lola Soriano y Julio Guerrero, autores del estudio titulado “Nueva Segovia”, publicado en 1969, indican que el municipio de San Fernando fue fundado el 7 de octubre de 1897, durante el gobierno del José Santos Zelaya. “Los documentos que registran su nacimiento narran la existencia de dos familias de origen español: los Herrera y los Ortez, siendo el propietario de estas tierras don Fernando Herrera”, señala el texto.

Por su parte, Celia Guillén de Herrera, quien fue una reconocida maestra, en su libro también titulado como Nueva Segovia y publicado en 1945, afirma que después de “la despoblación de la Antigua Segovia (actual Ciudad Antigua) por parte de los 91 vecinos (cabezas de familia), unos se retiraron a sus haciendas del campo que les pertenecían en 1654”. Fue un éxodo motivado por los ataques de piratas de entonces que también provocaron la emigración hacia las riberas del río Dipilto, donde fundaron la ciudad de Ocotal.

Surgieron de Ciudad Antigua -Templo de la parroquia de San Fernando-

Guillén de Herrera refirió que San Fernando fue erigido inicialmente como una aldea de Ciudad Antigua. Al pequeño caserío se sumaron otras familias criollas de apellidos Beltrán y Amador, que aunque  también de piel blanca, no se mezclaron con los primeros de una manera profusa.

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En realidad entre los 91 vecinos inscritos en el libro de Guillén de Herrera, aparecen Pedro Ortez de Velezca y Hernando de Herrera. Según Sonmer D´Tourniel, habitante de San Fernando, el apellido Ortez proviene de Francia y el Herrera de España.

“Mi papá me contaba que aquí vinieron los españoles y pelearon estos territorios desde Estelí para acá (Nueva Segovia). De seguro él fue hijo de uno de esos, porque era un hombre chele, zarco y honradísimo”, cuenta Mauro Herrera Ortez, un nonagenario del municipio.

Sonmer D´Tourniel recuerda que su padre, Luis D´Tourniel Amador, quien fue un reconocido maestro de educación en el municipio, le contaba que los Herrera vivían en el sitio El Ensueño (comarca Achuapa, hacia Ocotal) y los Ortez en la hacienda de Alalí (hacia Jalapa). 

Cuando se unieron

Mauro Herrera Ortez Refería que una de las familias procreó más mujeres, mientras la otra más varones, y así comenzaron a emparentarse.

D´Tourniel padre, aseguraba que Fernando Herrera reunió en la hacienda El Hato a las dos familias para acordar la unión.

A los Herrera-Ortez se les considera de costumbres conservadoras. La totalidad de las familias del pueblo de San Fernando son católicas y el dogma del matrimonio eclesiástico era obligatorio. 

Otros apellidos que son cheles

A San Fernando llegaron otros cheles, entre ellos los D´Tourniel, de origen Francés, cuyo progenitor fue Luis D´Tourniel Strebert. Según Sonmer D´Tourniel Amador, su abuelo llegó a este departamento a inicios del siglo XX y fue el primer propietario de las minas de San Albino, en el municipio del Jícaro.

“Se enamoró de una campesina alta, morena, de los Herrera de aquí (San Fernando). Se llamaba María de la Paz Herrera. Le puso un chigüin, único hijo, y así quedamos en San Fernando”, relató.

Explicó que ese único hijo Luis D´Tourniel Herrera, estudió para el sacerdocio católico, pero que cuando estaba por ordenarse optó por casarse y así procreó una prole de 19 hijos. 

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Agregó que las familias numerosas en San Fernando, tanto de su apellido como de los Herrera y Ortez, han estado sujeta al principio bíblico y católico de “sed fecundos y multiplicaos”. 

Mauro Herrera secundó ese principio. Dijo que procreó con su esposa 15 hijos. Perdió uno en la guerra de los ochenta peleando contra los sandinistas. Admite, sin embargo, que engendró otros nueve de los que no se hizo cargo. “Yo era luchador y también había que tener labia, pero nos cundíamos de hijos”, anotó entre risas. También lo relacionó al atraso cultural.

“Era una pobreza de lo más horrorosa. A la gente se le metían hasta las rodillas las niguas, telepates (chinche de cama), piojos, de todo”, recordó. Las condiciones de vida en San Fernando comenzaron a mejorar con la apertura de carreteras que trajo el auge de la explotación forestal, la crianza de ganado, el cultivo del café y  un manejo más tecnificado de la agricultura. Hoy se percibe como uno de los municipios más prósperos de Nueva Segovia.

D´Tourniel recuerda que durante su niñez, en la década de los 50 y 60 del siglo pasado, todavía la niñez de San Fernando acudía descalza a la escuela. “Yo fui descalzo. Todos los Herrera y Ortez, la generación que ahora tiene 60 o 65 años, eran descalzos, ¡había una barbaridad de chigüines descalzos jugando trompos!”, recuerda. 

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