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Llegó en un vuelo de Lanica subida en un avión curtiss. Mama Cheya, como la conocen todos en Siuna a Mercedes Gatica Sevilla, pisó estas tierras cuando apenas tenía 11 años. La aeronave venía sellada con un candado que solo podía abrirse por fuera. Desde su arribo se quedó en este pintoresco enclave minero del Caribe Norte, convirtiéndose luego en un personaje conocido por los visitantes y por los pobladores. 

Tantos eventos están guardados en su memoria que podría hacer un libro de historias sobre el pueblo y sus personajes célebres. Rememora tantas anécdotas, como aquella cuando colapsó la presa hidroeléctrica “YY” —el 12 de agosto de 1968— que dejó al pueblo sin luz por tres meses. 

“Podemos pasar conversando una tarde entera y no ajustaría para contarte ni la mitad de mi vida”, advierte mama Cheya. 

Mercedes Gatica Sevilla siempre luce arreglada. Nació un 11 de octubre de 1935 en Bluefields. Su familia se mudó a Siuna porque su padre estaba desempleado. “Primero se vino mi papá con dos de mis hermanos mayores, pero a los dos mese nos mandó a traer al resto”, recuerda. 

Durante el apogeo de la explotación minera trabajó en el comisariato de la compañía minera, labor que dejó al casarse con Ernesto Salazar Ferrufino porque asegura que los gringos no contrataban mujeres casadas para no pagarles el prenatal.

Cuando su esposo murió, hace 29 años, decidió no volver a casarse. “Yo le decía a mi esposo: vos me enseñaste a querer, el fue mi primero y único novio”, cuenta la señora.

Doña Cheya bailando el Palo de Mayo en las calles de Siuna / Foto: Gilberto Artola.

Es conocida en Siuna por ser gran promotora de la cultura. Tiene un grupo de danza: “Bosawás”; y también porque cocina una sabrosa carne ahumada que encanta a los visitantes. En octubre cumplirá sus 81 años, pero tiene más energía que un chavalo de 20.

¿Por qué le pusieron Cheya?

“Eso yo se lo pregunté a mi mamá, porque desde que yo tengo uso de razón en Bluefields, y donde quiera que vaya, todo mundo me conoce por Cheya, y ahora la mama Cheya, porque siempre los saludos con cariño, pero ni mi mamá me supo decir de dónde salió. Si preguntás por la Mercedes Gatica, mucha gente ni sabe cómo me llamo. Me encanta que me digan mama Cheya”, reconoce.

Es amante del piano, tiene uno de más de 100 años en la sala de su casa, pero sus nietos le quebraron las teclas de la octava central. Además del piano le gusta tocar el acordeón. 

“Cuando me dañaron el piano, yo sufrí, y mi hermano me regaló uno grande de batería que de vez en cuando saco”.

Ha sido una eterna enamorada de folklore nicaragüense, del teatro, de la cultura, de la comedia, de la danza y de las artesanías.

Su pasión por el folklore la llevó a formar su grupo de danza Bosawás, que este 30 de mayo cumplirá 20 años.

Con el grupo se gasta mucho dinero, en movilización con las prácticas de los muchachos. Cada año paga a un coreógrafo que llega desde Managua. “Es mucho dinero: comida, dormida, lavado y planchado, la movilización, mi tiempo, pago las costuras. ¿Cuánto vale hacer un vestido? Todo viene por mi cuenta”, razona.

Asegura que ascienden a unos 60 mil córdobas los costos operativos del grupo de danza Bosawás. Ella dice que ha elaborado los trajes que usan. 

Su jornada inicia a la 01:00 de la madrugada. Eso sí, se acuesta a las 7:30 de la noche, después de ver noticias en la televisión.

“Me levanto a arreglar los trastes, aunque dejan todo limpio y arreglado, pero a mí me encanta arreglar mis trastes; pongo el agua del café; vos sabes que yo hago empanaditas de plátano maduro rellanas, entonces pongo a cocer los plátanos, hago fresco de cebada, hay que cocerla y licuarla. Cuando son las 02:00 de la mañana yo ya estoy bañada, ya tengo el café, yo hago quesillos, hago yogur”. 

Y así enumera un sinfín de actividades. Hasta el gallopinto que le gusta mucho a los visitantes de un hotel que también gerencia. Prepara el cerdo para ahumarlo, por cierto, él que es el mejor en Siuna.

En la mañana sale a vender. “No me estoy muriendo de necesidad, pero de costumbre a mi me hace falta trabajar, yo no nací mujer para estar sentada, estoy sentada aquí porque estoy platicando con vos”, dice.

Amante de la cultura

Mercedes Gatilla Sevilla

Todos los forasteros que llegan a Siuna, en el Caribe Norte, y se topan con esta mujer ágil y alegre, coinciden en que es uno de los personajes de la ciudad. La conocen porque promueve el palo de mayo, porque cocina una deliciosa carne ahumada y porque se conoce la historia de la ciudad de principio a fin. 

 

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