•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Cuando el barril de petróleo costaba más de US$100 en el mercado internacional y en Nicaragua un galón de combustible valía más de C$120, una empresa nicaragüense producía biodiesel para su propio consumo.

Ahora la empresa Fraccionadora de Occidente (Fracocsa), dueña de una marca de aceite comestible, es la primera compañía nacional en producir su propio biodiesel a base de soya y estearina de palma, que es la grasa saturada que lleva el aceite de palma.

“Cuando el combustible estaba caro, nosotros producíamos 40 mil galones mensuales de biodiesel para nuestra flota vehicular y nos ahorrábamos 50 centavos de dólar por cada galón”, señala Roberto Estrada Zamora, presidente ejecutivo de Fracocsa.

Este empresario indica que por el momento no está produciendo biodiesel debido a los bajos precios del petróleo y sus derivados, pero señala que en caso de que el petróleo vuelva a subir de precio, lo cual considera inminente, empezará a producir biodiesel otra vez. Lo que sí está generando es energía a base de búnker reciclado, lo cual le permite ahorrar US$50 mil cada mes.

“Mensualmente reprocesamos 30 mil galones de búnker reciclado, el cual lo obtenemos de los desperdicios de las plantas térmicas, de los talleres de mecánica y de la industria en general”, explica Estrada Zamora.

Señala que el 60% de la energía que necesitan para producir 3 mil toneladas mensuales de aceite vegetal, es decir 800 mil galones, la producen ellos mismos.

“Después de tener una factura de casi 60 mil dólares mensuales, hoy pagamos 10 mil dólares, porque el resto la producimos nosotros y a mitad del precio de mercado”, destaca.

A Fracocsa le cuesta 11 centavos de dólar producir un kilovatio de energía, y el precio de mercado en la calle es de 24 centavos de dólar por kilovatio.

Sin incentivos  

Nicaragua tiene un gran potencial para la producción de biocombustibles, pero se necesitan leyes que incentiven a los inversionistas y así poder alcanzar un importante desarrollo en materia de cultivos energéticos.

“Por varios motivos se ha disipado de la agenda nacional la importancia del incentivo a la producción y distribución de biodiesel, y entre estos factores está la caída de los precios del petróleo. Sin embargo, la dependencia del petróleo sigue siendo una carga pesada para nuestra economía”, indicó el economista Alberto Ramírez.

Te interesa: El uso del aceite de cocina no termina cuando se enfría la sartén

El biodiesel de Fracocsa parte del uso de los ácidos grasos libres, un subproducto del proceso ordinario de refinación del aceite vegetal, pero no puede exportarlo ni venderlo en el mercado interno porque las leyes no se lo permiten. Solo lo puede usar para su autoconsumo.

“La planta tiene la capacidad para producir 900 mil galones de biocombustibles al mes, pero lo más que hemos llegado a producir son 40 mil galones, porque la misma legislación no lo permite, no podemos venderlo porque hay restricciones en la legislación de energía de este país. Solo podemos producir para nuestro consumo”, señaló.

Buen futuro 

Nosotros tenemos una empresa totalmente estructurada con consumo de biodiesel, pero es solo para nuestro uso, ya que hay muchas complicaciones para poder exportarlo, las leyes no lo permiten”. Roberto Estrada Zamora, presidente ejecutivo de fracocsa. 

Para el director de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) y miembro del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Juan Fernando Ramírez, existe futuro para la industria de biocombustibles, ya que los precios del petróleo no siempre estarán por debajo de los 50 dólares por barril.

“El sector privado está consciente de la importancia de desarrollar la producción de combustibles alternativos, ya que su estímulo tendría un efecto multiplicador en la economía del país, dado que los combustibles están relacionados con las demás actividades productivas”, indicó.

Nicaragua no cuenta con un marco regulatorio exclusivo para la producción de biocombustibles, hasta el momento en materia jurídica solo se registra un decreto, el 42-2006, elaborado por el expresidente Enrique Bolaños (2002-2007), el cual declara de interés nacional estratégico la producción de biocombustibles y bioenergía.

“El marco regulatorio es de vital importancia para el desarrollo de esta actividad, ya que además de revestirla de formalidad, también establecería políticas de incentivos”, señala Ramírez.

En Latinoamérica existen varios países que cuentan con un marco legal para los biocombustibles, entre estos, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú y República Dominicana; la mayoría de ellos promueven esta industria con incentivos fiscales y estableciendo un porcentaje de mezcla obligatoria en la comercialización de combustibles regulares o fósiles.

En Nicaragua la iniciativa de ley de biocombustibles contempla una mezcla obligatoria inicial de 10%, tanto para el biodiesel como para el bioetanol.

También contempla exenciones fiscales tanto en Derechos Arancelarios de Importación (DAI), Impuesto de Valor Agregado (IVA), Impuesto sobre la Renta (IR), Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) e Impuestos de Timbres Fiscales (ITF) en los primeros 10 años, para incentivar el nacimiento y desarrollo de la industria de los biocombustibles.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus