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Kathia Adriana Corella Rojas, la modelo tica arrestada en diciembre en Managua y acusada de pertenecer a una banda de narcotraficantes, se presentó ayer una vez más a los juzgados con un atuendo poco común en una procesada que guarda prisión: vestido ajustado, escotado y zapatos altos.Kathia Adriana Corella, ayer en el juzgado.

Durante el primer día de juicio se le notó relajada y a ratos sonriente. Llevaba el cabello suelto hacia un lado y unas trenzas que nacían cerca de la frente.

Ayer, dos de los seis acusados aceptaron los hechos que les imputa el Ministerio Público, sin embargo a través de su representante legal Corella Rojas insistió en su inocencia.

“Kathia es una persona que no tiene nexos con estas personas señaladas en esta acusación y su único delito, si se quiere llamar así, es que ella simple y sencillamente procreó una hija, el 20 de agosto del año 2010, con una de las personas que no están siendo objeto de proceso”, alegó el abogado defensor Marvin Arias.

El tico José García Quezada y el guatemalteco Gustavo Adolfo Artavia son los dos procesados que decidieron declararse culpables de los delitos de crimen organizado, transporte de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas y lavado de dinero.

Mientras que el guatemalteco Llendi Danilo Pérez Pérez, de 25 años, la costarricense Corella Rojas y los nicaragüenses Ninoska del Socorro Bonilla Castro y José Pérez Cruz continúan enfrentando el juicio. Todos fueron capturados el pasado 4 de diciembre, cuando supuestamente trasladaban droga hacia el norte y dinero al sur.

La Fiscalía y la Procuraduría General de la República, en representación del Estado, solicitaron al juez Séptimo Distrito Penal de Juicio, Octavio Rothschuh, las penas máximas para García Quezada y para Gustavo Adolfo Artavia, teniendo en cuenta que colaboraban para la peligrosa organización criminal mexicana conocida como “Los Zetas”.

Por el delito de transporte de estupefacientes solicitaron una pena de 20 años de cárcel, 14 por crimen organizado y otros 14 por lavado de dinero, lo que suman 48 años de presidio, no obstante la pena máxima en Nicaragua es de 30.

Como multa pidieron que los culpables paguen tres veces la cantidad que fue ocupada por la Policía, que fue de US$871,140.

Los abogados defensores solicitaron al judicial las penas mínimas por cada delito. En el caso de Quezada, su defensa alegó como atenuante a su favor el hecho de haber aceptado la culpa, que no tiene antecedentes delictivos en Costa Rica, Nicaragua y Guatemala.

La defensa de Artavia alegó que su defendido no es líder de la organización señalada de criminal y que apenas fue un instrumento usado para cometer un ilícito.