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“Rodolfo desde pequeño era callado y no le gustaba juntarse con mucha gente”, recuerda William Castellón.

Castellón habla de su primo, Rodolfo García Valenzuela, alias “El Popo”, el hombre que ha conmocionado a toda Nicaragua luego de conocerse que en Estelí mató a cuchilladas a Xiomara Cruz Torres, cuyo cuerpo tuvo enterrado en el patio de su casa durante 48 días.

El comisionado mayor Alejandro Ruiz Martínez, jefe de la delegación policial de Estelí, dio a conocer ayer que García Valenzuela es quien mató a Cruz Torres, luego de que discutieran la noche del 8 de abril cuando estaban en la habitación de la casa donde vivía el hombre, de 24 años de edad.

  • Rodolfo García Valenzuela está detenido, a la espera de un juicio. Los familiares de la víctima desde ayer exigían la pena máxima de 30 años de cárcel.

Tras el crimen, García Valenzuela envolvió en dos sábanas el cuerpo de Cruz Torres y lo arrastró hasta el patio de su casa, en el barrio Pablo Úbeda, donde lo sepultó.

Desde aquella noche en Estelí, la última en la vida de Cruz Torres, quien tenía 22 años, los familiares de la mujer no dejaron de reclamar a las autoridades que buscaran a la joven y cada día la petición tomaba más fuerza.

Tras 48 días, la Policía encontró el cuerpo de la joven, la noche del jueves, en estado de descomposición en el patio de la casa de García Valenzuela, quien ya había confesado el crimen.

SILENCIO

Una vecina de la casa de Leonor Valenzuela, de 73 años y madre adoptiva de “El Popo”, alcanzó a decir ayer: “no escuché ni vi nada el día que ocurrieron los hechos”.

Valenzuela, según cuentan los vecinos más cercanos, siempre aconsejaba a su hijo que anduviera por los pasos correctos, pero el hombre nunca le hizo caso. Según la Policía, García Valenzuela estuvo preso en 2013 por posesión de drogas.

“(García Valenzuela) siempre desobedecía las órdenes (de su mamá), no se llevaba muy bien con su madre”, dijo una de sus tías, quien prefirió no revelar su nombre.

Rodolfo García Valenzuela fue adoptado desde muy pequeño, según dicen porque su madre era doméstica y decidió dejárselo a Leonor Valenzuela.

Ella tiene una casa cómoda y elegante -quizás hasta una de las mejores del barrio Pablo Úbeda de Estelí- por lo cual no se explican el porqué del crimen cometido por el hombre.

VACÍO EMOCIONAL

El silencio que caracteriza a García Valenzuela, aduce Cristina Guido, una de sus mejores amigas, se debe a que desde pequeño sus amigos de escuela le decían “Monolfo”, porque lo miraban parecido a un mono.

Guido continúa diciendo que “él tenía un vacío emocional, el hecho de saber que era adoptado seguramente le provocó el ser introvertido, algunas veces veíamos televisión juntos y pocas veces hablaba”.

Sin embargo, algunos de sus familiares adoptivos coinciden en que de niño “nunca se atrevió a matar a una paloma”.

Ya siendo adulto, “nunca le conocieron una novia”, dice su primo William Castellón, pero admite que “las fiestas siempre eran su perdición. Pasaba más tiempo en las calles que en la casa porque tenía serios problemas de comunicación con doña Leonor”.

LA VÍCTIMA

Xiomara Cruz Torres, cuyo cuerpo estaba en estado de descomposición, fue sepultada ayer mismo en el cementerio general de Estelí, por orientaciones del personal de Medicina Legal. En el cortejo participaron los familiares y amigos más cercanos de la mujer.

La familia de la mujer habita en el barrio Omar Torrijos, ubicado en uno de los sectores más conflictivos de Estelí.

A la joven se le recuerda como muy estudiosa, amigable y sincera.

“Siempre trataba de apoyar a toda la familia”, dice Rito Cruz, su padre, de 56 años, mientras aún lagrimea al recordarla.

Ella trabajaba en Managua como dependiente de una ferretería.

“Del dinero que ganaba nos mandaba para que construyéramos unos cuartos y ampliáramos nuestra casa”, agrega Cruz.

Una de sus hermanas menores, Heysell Cruz Torres, de 20 años, dice que las cosas no se pueden quedar así, que debe haber justicia, que las leyes deben aplicarse, ya que su hermana no se merecía la muerte.

“Su único vicio, el que quizás fue el último pecado de ella, era que consumía marihuana. Por eso fue que se juntaba con ‘el Popo’, porque él se la daba”, confiesa Cruz Torres.

LAS ÚLTIMAS HORAS

El viernes 8 de abril, a las 7:00 pm, García Valenzuela habló por teléfono celular con Xiomara Cruz Torres para verse en la plaza parque de Estelí. Una hora y 50 minutos después le hizo otra llamada, preguntando “por dónde venís, ya te estoy esperando”.

Jacqueline Cruz Torres, hermana mayor de la víctima, es quien la fue a dejar a la cita mortal.
“Una vez ya estando en su casa, ambos ingresaron a la habitación de Rodolfo “El Popo”, donde después de una discusión este usando un cuchillo con el que privó de la vida a Xiomara, resultando él con una herida de arma blanca en su mano derecha, producto de un acto de defensa de la víctima”, relató ayer el comisionado Ruiz Martínez.

Agregó que “después de muerta la envolvió en dos sábanas, y la llevó hacia el patio donde tenían un cuarto abandonado y ahí procedió a enterrarla”.

La madrugada de ayer, en casa de Leonor Valenzuela, la madre del señalado, se decomisó un cuchillo metálico, con el que se presume cometió el asesinato.

Ruiz Martínez evitó ayer confirmar si García Valenzuela actuó solo o si estaba bajo los efectos de drogas al cometer el crimen.

“Continuarán las investigaciones”, indicó el jefe policial.

¿Exnovio desaparece?

SOSPECHAS • Farington Gary Blandón, quien fue novio por cuatro años de Xiomara Cruz Torres, está desaparecido.

Versiones no oficiales indican que Blandón se vio con Cruz Torres la noche del 7 de abril, es decir 24 horas antes de que Rodolfo García Valenzuela la asesinara.

En la casa de Blandón ayer no había nadie. La vivienda permanecía enllavada. Los vecinos prefieren no referirse a Blandón y los pocos que lo hacen señalan que se trata de un tipo común, pero soberbio.

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