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El dos de junio de 1946 se celebró en Italia un referendo para que la población decidiera entre la continuidad de la Monarquía o la fundación de la República. Ganó la opción de la República y desde entonces el dos de junio de cada año se celebra la Fiesta Nacional de Italia.

Hoy, Italia vive de cerca la tragedia en el mar Mediterráneo, donde se han ahogado centenares de migrantes de otros continentes que tratan de alcanzar territorio europeo. “Hay que enfrentar la situación con un mixto de realismo, pragmatismo, sin histerias; y, creo, con compasión por quienes sufren”, comenta en esta entrevista el embajador Sergio Martes al referirse a una propuesta de Italia a la Unión Europea para atender ese drama humano.

En los años 90 había cooperación italiana para desarrollar áreas agrícolas de Nicaragua. ¿Cómo ha cambiado esa cooperación?

Hubo de hecho un largo período de gran cooperación aquí, y no solamente en el sector agrícola, sino también en el sector energético. Durante los últimos quince años esa cooperación se ha reducido un poco, en línea con los recortes en Italia del presupuesto en el tema de cooperación internacional debido también a la crisis económica en Europa y a las excepcionales circunstancias en África del norte y Medio Oriente, que han requerido atención prioritaria. El actual gobierno italiano ha invertido esa tendencia, aumentando en el trienio actual el presupuesto destinado a la cooperación al desarrollo. De hecho, de acuerdo con las autoridades nicaragüenses, y después de un largo período necesario para su programación, estamos a punto de iniciar un importante proyecto de desarrollo para el sector lácteo en el departamento de Chontales, RAAS (Caribe Sur) y Río San Juan. Tenemos también otros proyectos, de menor incidencia, por ejemplo con la colaboración universitaria sobre análisis y evaluaciones de peligrosidad natural. Por último, si bien no menos importante, hay que recordar la presencia de mucho italianos, cooperantes en organizaciones no gubernamentales, que operan en el ámbito de proyectos financiados por terceras entidades, principalmente por la Unión Europea.

¿Qué caracteriza hoy el intercambio comercial entre Nicaragua e Italia?

El intercambio comercial ha ido creciendo en los últimos años: Desde el 2011, se ha situado establemente por encima de los 50 millones de dólares, con un balance relativamente equilibrado entre los dos países. Nicaragua esencialmente ofrece productos agropecuarios (pieles, café, maní), Italia ha exportado máquinas herramientas, productos alimentarios, químicos y farmacéuticos (fertilizantes, medicamentos, cosméticos). Pero, estoy convencido, se puede e incluso se tiene que hacer más. En la embajada estamos poniendo mucho énfasis en el intento de hacer conocer más en Italia a este hermoso país centroamericano y a las posibilidades comerciales que hay aquí. Análogamente, el crecimiento de la economía y del poder adquisitivo en Nicaragua hace siempre más realista la posibilidad de comprar más productos de alta calidad procedentes de la península italiana.

¿Cuánta inversión italiana hay en Nicaragua?

El monto de inversión no es enorme, y aquí también estamos haciendo un gran esfuerzo para presentar las posibilidades que hay en Nicaragua. Lo que sí me ha sorprendido al llegar aquí, y creo que podría ser un excepcional recurso en las relaciones económicas entre los dos países, es la presencia de importantes grupos empresariales creados por familias de origen italiana, que mantienen su relación con Italia, por ejemplo a través de su participación a la Cámara de comercio italo-nicaragüense.

¿En qué medida la relación bilateral va cediendo paso a la relación regional con Centroamérica?

De una cierta forma, eso es una tendencia global, generalizada: El multilateralismo va aumentando su peso proporcional en las relaciones entre Estados. Eso se ve aquí, por ejemplo, con la acción que los países europeos hacen juntos, a través de la Unión Europea, que en los últimos decenios gestiona una buena parte de la cooperación al desarrollo financiada por los estados miembros. O bien, pienso, análogamente al Acuerdo de Asociación (ADA) con la Unión Europea, que está teniendo una influencia positiva en el comercio entre las dos áreas, también si hay que esperar mucho más en los años venideros. Otro ejemplo podría ser, siempre en el ámbito de la cooperación al desarrollo, Italia trabaja mucho hoy en día por medio de proyectos regionales, o sea dirigidos a sectores económicos o institucionales análogos en un cierto número de países, en una determinada área geográfica. Aquí, entre otros, tenemos un proyecto con las asociaciones de pequeños productores de café de la región centroamericana y del Caribe, y otro de promoción y capacity building de la Pymes latinoamericanas y de su colaboración con los sistemas productivos italianos.

¿Cuáles son los sectores económicos de Nicaragua en que usted recomendaría invertir más?

No me sorprende el éxito que tienen las zonas francas, por ejemplo, donde se producen textiles para su exportación a Estados Unidos, y donde podría ser útil explorar más las oportunidades que hay. A un inversor italiano, además, le diría: Ponga mucha atención en el sector agropecuario, y no solo en la simple producción, sino especialmente en las posibilidades de transformar los productos de la tierra, añadiendo así un cierto valor a los productos mismos. En Italia tenemos una gran experiencia en eso, producción y utilización de maquinaria para empaquetar o procesar alimentos, y podría ser de mucho y recíproco beneficio una mayor colaboración en este sentido.

Según la experiencia de Italia en la Unión Europea, ¿qué ventajas augura a los países centroamericanos en su proceso de integración?

La idea monolíticamente positiva de la Unión Europea, últimamente, ha pasado un poco de moda en la opinión pública de nuestros países, y muchas son las voces críticas sobre diferentes aspectos de nuestra asociación. Sin negar aquí los problemas que pueden de hecho existir, sería contraproducente, opino, me interesa subrayar muchas ventajas que 60 y más años de integración progresiva han conllevado, y que podrían conllevar a un análogo proceso aquí en Centro América. Me refiero principalmente a la paz, que no es un concepto abstracto. Es una realidad finalmente concreta después que la definición de los confines territoriales entre Alemania y Francia, o entre Italia y Austria, por ejemplo, habían causado un secular sufrimiento a nuestros pueblos.

En ese contexto de paz, ha sido finalmente posible un espectacular crecimiento económico, con la formación del “mercado único” más grande del mundo, 600 millones de consumidores, y la consolidación de las Instituciones democráticas. En fin, en un mundo globalizado, es claro que tu peso y tu voz en las relaciones internacionales dependen también de tu peso específico: demográfico, económico, político, etcétera; y el hecho de ser parte de una Unión tan grande resulta ser un factor positivo en sí mismo. Así, es eso que auguro a los países centroamericanos: Un constante proceso de paz, desarrollo económico, fortalecimiento democrático.

Mientras ha viajado por el interior de Nicaragua, ¿qué le ha llamado la atención de manera especial?

El hecho de poder ir a ciertos lugares, pienso en unas playas muy hermosas o unos volcanes, por ejemplo, y verse prácticamente solo, sin nadie más que su familia, disfrutando de un entorno y de una naturaleza fantásticos. En Europa, a causa de la densidad de la población y del turismo de masa, eso resultaría hoy en día casi imposible. Y, un hecho no despreciable, poder disfrutar esta naturaleza con toda seguridad.

¿Cómo ha visto su gobierno la intención de Nicaragua de hacer un canal interoceánico?

Este es un proyecto al cual se le ha mirado con cierto interés, especialmente por parte de las empresas constructoras. Italia tiene de hecho un sector de empresas, que operan en infraestructuras, bien desarrollado. Aquí ha trabajado mucho la Astaldi, en el campo de la producción de energía eléctrica o de las carreteras, mientras que otras empresas han participado en los trabajos de ampliación del canal de Panamá, solo para citar algunos ejemplos. Cuando el proyecto empiece a concretizarse, estoy seguro que una colaboración podría ser beneficiosa para todos.

Con frecuencia están ocurriendo tragedias en el Mar Mediterráneo, por la migración hacia Europa. ¿Qué opina?

La problemática migratoria es claramente el centro de atención de los países europeos en esta fase histórica. Hay que enfrentar la situación con un mixto de realismo, pragmatismo, sin histerias; y, creo, con compasión por quienes sufren esta tremenda situación. Hay muchísimos temas conexos: Los conflictos en unos países al otro lado del Mediterráneo, el marco legal de toda la materia en la Unión Europea, la distinción no siempre fácil entre los refugiados y los migrantes económicos, la necesidad de solidaridad entre los países miembros de la Unión. Es un tema complejo. En lo que concierne a Italia, me limitaría a dos consideraciones. La primera, es que queremos un enfoque global a la problemática. Por eso el gobierno presentó en Bruselas lo que llamamos el “Migration compact”, o sea una significativa contribución para la elaboración de una estrategia común a nivel europeo.

Sin entrar en detalles, en el documento se delinea cómo es necesario pasar de una fase de gestión de la emergencia a una más estructural y de largo plazo, reforzando la cooperación con los países de origen y de tránsito de los flujos de migrantes. La segunda, es recordar aquí lo que, silenciosamente y con la contribución de algunos países partner de la agencia europea Frontex, hace nuestra Marina de guerra con el rescate en mar abierto de los refugiados. Se dice que quien salva una vida salva al mundo entero. Bien, la Marina italiana está salvando millares y millares de vidas, casi cotidianamente. Me parece un motivo más de sentido orgullo en el día de nuestra Fiesta nacional.

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