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Varios templos católicos y una fortaleza  destacan entre las viejas construcciones que sobreviven en los departamentos de Nicaragua y que representan verdaderas joyas.

En algunos municipios, los historiadores afirman que los pobladores deberían “sacar pecho” por mantener con vida edificios construidos hace más de un siglo.

Un templo centenario en Chinandega

Carol Munguía

En el municipio de El Viejo, existe un histórico templo católico conocido como Basílica Menor de la Inmaculada Concepción de María, construido, con estilo colonial, en el siglo XVII.

El mayor tesoro es que en la Basílica se sitúa el trono de la centenaria Virgen María, la primera imagen de veneración pública de Nicaragua, traída por Pedro de Ahumada.

El templo alcanzó el rango de Santuario Nacional el 8 de octubre de 1995 y el 7 de febrero de 1996 el papa Juan Pablo II, durante su segunda visita a Nicaragua, lo declaró como Basílica Menor.

Según el historiador chinandegano Arturo Cano, la primera iglesia construida en el departamento de Chinandega es la de Santiago Apóstol, de El Realejo; después la Basílica de El Viejo y simultáneamente la iglesia Santa Ana, de Chinandega, que componen la ruta sacra.

En este 2016, la basílica ha recibido centenares de visitas nacionales y al menos 7 excursiones con turistas, pasajeros de los cruceros que atracan en Corinto, quienes llegaron a reconocer esta joya arquitectónica.

Entre sus piezas más antiguas se cuenta con el Cristo negro, también llamado “el buen viaje”, una pila bautismal, que data de 1560, elaborada en piedra de una sola pieza y una campana catedralicia de bronce, obsequiada por el Rey de España, entre otras piezas de valor espiritual.

El edificio, que fue saqueado e incendiado por los piratas, conserva su estructura original. El interior no ha sufrido modificaciones, pero en el exterior a pesar de que se procuró comodidad a los peregrinos, mantiene su elegancia.

“Recibimos cada mes a muchos promesantes del interior del país, nicaragüenses que están fuera que vienen a pagar sus promesas. El templo es una belleza colonial, pero lo más importante es la paz espiritual que se consigue por la protección de nuestra Madre”, dijo el cura párroco de ese santuario, monseñor Rodrigo Urbina Vivas.

La mayor concentración de promesantes se registra entre el 28 de noviembre y el 6 de diciembre, fecha en que se desarrolla “la lavada de la plata”, una de las fiestas religiosas más importantes del país.

Vista de la Fortaleza.La fortaleza del Coyotepe

Orlando Barrios

Para el historiador Danilo Mora, una de las principales joyas arquitectónicas de Masaya es la fortaleza del Coyotepe, una estructura militar ubicada a una altura de 360 metros sobre el nivel del mar (msnm), en la cima del cerro Coyotepe, a la entrada de la ciudad.

Su construcción data del siglo XX, efectuada por ingenieros nicaragüenses, entre la primera y segunda guerra mundial.

En 1967 fue declarada patrimonio cultural y monumento histórico, ya que fue escenario de la revolución liberal en 1893.

Otra joya de Masaya es el mercado viejo, ahora de las artesanías, ya que en 1888 se firmó su construcción y se inauguró en 1891. Sus muros de piedra sólidos, cuentan con elementos neogóticos, es decir, relacionados con el nacionalismo y romanticismo.

Mora incluyó entre las edificaciones históricas de Masaya el Hogar San Antonio, que funcionó por muchos años como el hospital San Antonio y su construcción es parecida a las viviendas de Granada, con un jardín en el centro y sus corredores.

En Masaya, afirmó Mora, algunas viviendas tienen hasta 100 años de haber sido construidas con adobe y han soportado los terremotos que han golpeado a la ciudad.

Adiós al cabildo de MatagalpaEl monumento a los héroes de Matagalpa erigido donde era el cabildo.

Francisco Mendoza S.

Matagalpa empezó a perder hace 50 años uno de sus patrimonios históricos: el denominado cabildo, donde funcionaba la Alcaldía municipal.

En la parte norte de ese edificio de dos plantas estaba el cuartel de los gobiernos de turno y en la sur, las oficinas de la Alcaldía.

 

En el segundo piso del cabildo estaba un pequeño hospital que atendía a los soldados y servía como tribuna, donde las autoridades junto a los estudiantes realizaban la juramentación de la bandera el 14 de septiembre de cada año.

La construcción tenía un estilo colonial y se levantó con piedras originales de Matagalpa, conocidas como gradillas y adobe.

“Se finalizó de construir con el Gobierno del general José Santos Zelaya (1893–1909), la parte norte tenía un solo piso y en la parte sur tenía su corredor; y un segundo piso tenía tres corredores. Su construcción no solo fue con adobe, sino con gradilla o piedras originales de Matagalpa, que tenían medio metro de ancho”, explica el doctor Gonzalo Navarro Alonzo, exalcalde de Matagalpa y de 85 años de edad.

Agrega que el cabildo era un patrimonio colonial que fue destruido por la falta de cultura, ya que la población nunca tuvo claro el valor histórico de la obra.

Pese a que muchos dicen que el cabildo fue destruido al final de la guerra contra los Somoza, en 1979, lo cierto es que los historiadores mantienen que parte del edificio lo derribó el alcalde Francisco Arauz, quien asumió la comuna en 1960.

Lo que sí sufrió daños durante la guerra contra los Somoza fue la parte que usaba la Guardia Nacional como cuartel y donde ahora están los monumentos a los héroes de Matagalpa.

“Francisco Arauz, (entonces) alcalde de Matagalpa llegó imitando el modernismo de Estados Unidos y como ya había tenido éxito en haber conseguido el préstamo para el agua de la ciudad y como no había la cultura de conservar estos monumentos coloniales antiguos, impunemente los botó y solo quedó lo que es el cuartel, nada más”, afirmó Gonzalo Navarro.

El historiador Matagalpino Eddy Kühl Arauz, habla del cabildo en su libro Matagalpa y su Gente, y sostiene que de existir ese edificio sería considerado una reliquia.

Del edificio del cabildo de Matagalpa no queda nada, solo los recuerdos en viejas fotografías. La Guardia Nacional utilizó la construcción como cuartel para torturar y asesinar a los jóvenes antes del fin de la guerra en 1979. En el  sitio ahora funciona el Centro Cultural Héroes y Mártires de Matagalpa.

Bonanza, con un toque de catolicismo

El diseño original del templo Santa Teresita es inspirado en una galería subterránea de la mina.Gilberto Ariel Artola

El Concejo de Bonanza nombró al templo católico Santa Teresita del Niño Jesús como un patrimonio histórico de este municipio caribeño.

El secretario del Concejo municipal de Bonanza, José Luis Solórzano, dijo que para tomar esa decisión valoraron la originalidad arquitectónica del templo y su legado histórico, pues ha sido refugio de guerra y de otras actividades trascendentales.

 

“Muchos bonanceños fuimos bautizados y dimos la primera comunión en esta capilla, otras generaciones se han casado aquí. De modo, que ya forma parte de la identidad de nuestro municipio y era una obligación moral declararlo patrimonio histórico para restaurarlo, conservarlo y promoverlo como un sitio de interés de Bonanza”, refirió Solórzano.

El delegado de la palabra y ciudadano notable de Bonanza, Gregorio Downs Selva, relató que en 1917 llegaron los primeros misioneros capuchinos a este enclave minero y en 1943 el sacerdote Juan Crisóstomo, con la ayuda de toda la comunidad y de la empresa minera, impulsó la construcción del primer templo.

“Fue en 1976 que René Wilson promovió la construcción del templo que tenemos hasta hoy, con su original diseño, inspirado en una galería subterránea de la mina”, comentó Downs Selva, quien recordó un milagro ocurrido en 1957, cuando una severa sequía estuvo a punto de provocar el colapso de la empresa minera, por lo que los obreros, encabezados por Domingo Ampié (q.e.p.d.) y Tobías Salazar (q.e.p.d), recurrieron ante el cura Nolan, quien decretó un tedeum para que lloviera.

Según Downs, que en ese tiempo era un niño, los mineros y toda la población madrugaron durante varios días con una cruz de madera para una romería y cuando llevaban 9 días marchando por las calles de Bonanza, un Viernes Santo, del cielo que minutos antes estaba estrellado comenzó a caer un aguacero, por lo que desde ese tiempo se mantiene la tradición de marchar por las calles del pueblo con una cruz de madera.

El arquitecto empírico Rodolfo Neyra, un ciudadano distinguido de Bonanza, recordó emocionado su rol histórico en la edificación del templo Santa Teresita del Niño Jesús.

“Aprendí el oficio de constructor trabajando desde niño al lado de mi papá José Neyra (q.e.p.d.), un inmigrante gallego, establecido en Bonanza a inicios del siglo XX. Recuerdo que en una ocasión le dije que no podía y él respondió ‘¡Vaya y pueda, carajo!’ Y fue así que asumí el reto de edificar una iglesia que ha sido admirada por varias generaciones de bonanceños”, comentó.

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