Raúl Obregón
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Todo tiene su tiempo, hay tiempo para ser adolescente y para ser adulto, para ser dependiente de los padres y para ser responsable de nosotros mismos y de una familia. La sabiduría, entre otros aspectos, consiste en identificar, ubicarse y actuar de acuerdo al tiempo que nos toca vivir en un momento determinado.

La biblia instruye a los padres a preparar a los hijos para, llegado el momento, estén equipados para asumir responsabilidades; abunda en enseñanzas para resolver dificultades, superarlas y seguir adelante. Indica que seguramente todos, algún día chocaremos con situaciones que quizá nos derriben, pero debemos tener fe que él va delante de nosotros protegiéndonos y extendiendo su mano para asirnos de ella, levantarnos y continuar.

Una de las principales tareas de los padres es preparar desde la niñez a hijas e hijos para el día que les toque levantar vuelo disponer de principios y valores que les den la fortaleza espiritual y cognitiva para tener conductas propias de personas responsables, respetuosas, diligentes, esforzadas, que edifican y no destruyen, en fin, que al separarse físicamente del hogar de sus padres, estén preparados para desenvolverse con buen suceso por ellos mismos.

Para mantener relaciones saludables con nuestros hijos, no solo debemos prepararlos a ellos para remontar el vuelo, sino que también y quizá principalmente, debemos prepararnos nosotros, tomar conciencia que llega un día en que hay que cortar ese cordón umbilical invisible que nos ha mantenido unidos con ellos desde su niñez.

Ese cordón debería ser cortado una vez los hijos inician su vida de jóvenes adultos, es el momento de no impedir que se independicen, más aún cuando deciden iniciar su propia familia. 

La vida es circular, es ley natural, que las personas nacen, crecen, se reproducen y vuelven al punto de partida. Los padres debemos estar claros que no podemos ir contra esta ley y por tanto bajo ninguna circunstancia, debemos pretender infantilizarlos, pretender controlarlos siempre, menos aun cuando llegan a la etapa de adultez.

Nuestra tarea como padres es prepararlos para cuando llega el momento de la separación física. La biblia claramente dice: se unirá el hombre a la mujer, dejarán a padre y madre y serán una sola carne. Es decir, que ambos pasan de una familia original, la de sus padres, a formar su propia familia, donde ellos y ellas son los protagonistas de sus decisiones y acciones, mientras el rol de los padres se circunscribe a proporcionar consejos cuando son solicitados. 

Padres de familia, no cerremos nuestros ojos a la realidad, los hijos, independientemente de nuestra voluntad crecen, no nos neguemos a dejarles asumir su propia vida.

Si usted tiene un(a) hijo(a) adulto(a) acepte que es responsable y capaz de asumir el control y las consecuencias de sus decisiones y acciones, no obstaculice su vida, déjele actuar, que enfrente sus propios aciertos y errores, esa es la mejor manera de manifestarle su amor y apoyarle en la vida. 

Si usted propicia condiciones para que su hija(o) tengan su propia vida, le estará dando la oportunidad de acceder al mejor legado que un padre le pueda dar a su hija(o): honra a padre y madre para que te vaya bien en todo y tengas larga vida.

Queremos saber de ustedes, les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com

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