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Mientras los mariachis tocaban las ya clásicas canciones de despedida en el cementerio Jardines del Recuerdo, los familiares de Lizandra Norissel Rodríguez González, de 24 años, aseguraron en medio del dolor que confían en que se determinará si hubo negligencia médica en la muerte de la joven, quien falleció luego de que el médico David Páramo Sandoval le practicara una cirugía estética.

Lester Rodríguez Herrera, de 32 años, viudo de Lizandra, aseguró que estarán atentos a las investigaciones que realice el Instituto de Medicina Legal (IML) y la Policía del Distrito II sobre el caso, ya que si comprueban que se trata de negligencia médica, entonces procederán a interponer una acusación en los tribunales de justicia.

“Ese médico solo le hizo exámenes generales de sangre y de orina, no le analizó nada, no sé, esa fue una de las cosas que yo le pregunté a ese doctor y él dice que eso que le dio a mi esposa (el paro cardíaco) le puede dar a cualquiera, pero no creo. Queremos que no siga dañando a otras personas si se llega a comprobar la negligencia médica”, cuestionó Rodríguez.

La joven murió luego que le realizaron una cirugía de lipoescultura, en un hospital privado de Managua la tarde del pasado viernes 17 de junio.

Resultados preliminares 

El cuerpo de la víctima fue sometido a una autopsia en el IML y según Guillermo Rodríguez, cuñado de Lizandra, los resultados preliminares indican que ingresaron partículas de grasa en los pulmones y en el corazón de la joven. En este último órgano los forenses harán un análisis más detallado y en 15 días darán a conocer los resultados a los familiares.  

Para determinar si hubo o no negligencia médica los forenses del IML necesitan el expediente clínico de la fallecida, por lo que “vamos a trabajar en que la Policía, a través de una orden judicial, obligue a la directora del Hospital Salud Integral a que entregue el expediente”, aseguró el viudo.

Llamamos al doctor Páramo para conocer su versión del hecho, pero no contestó. En su cuenta personal de Facebook aseveró que la cirugía salió bien y que la joven falleció por un paro cardíaco, después de haber salido del quirófano. También indicó que este hecho se trata de una “desgracia quirúrgica, no una negligencia, mucho menos un asesinato, soy un hombre de familia, honesto, no tomo ni una gota de licor”.

Una joven esforzada

Lizandra estudió mercadeo en la Universidad de Ciencias Comerciales y trabajaba como asesora de proyectos en la empresa Ingenierías Sennrich S.A. Hace dos años había contraído matrimonio con Lester Rodríguez, pero aún no tenían hijos.

“Ella era una muchacha bien alegre, llena de vida, ella inspiraba a los demás, era creativa y bastante emprendedora, siempre pensaba en positivo, nunca miró la vida de una manera negativa y siempre se supo relacionar con todos los que la rodeaban”, recordó Guillermo Rodríguez, cuñado de la fallecida.

Ana Cecilia Torres, excompañera de trabajo de Lizandra, se presentó al entierro y coincidió en que estaba "llena de vida, se caracterizaba por ser muy trabajadora y luchadora, era leal a sus principios, era muy espontánea y decía lo que pensaba”.

Cirujano explica los riesgos

Según un especialista en cirugía consultado por El Nuevo Diario, quien pidió no ser identificado, uno de los mayores riesgos que asume un paciente que se somete a una liposucción es sufrir una embolia grasa. 

Aclaró que esta no es una complicación frecuente, pero sí muy grave y que no está relacionada al estado de salud en que llega el paciente a la sala de operación.  “Podés estar completamente sana, si se te va una embolia es fatal”, dijo.

“Es parte de los riesgos. Como hay vasos sanguíneos que nutren a la grasa, cuando vos sacás grasa estás metiendo y sacando el aparato con el que succionás, podés accidentalmente meter un poquito de grasa hacia el torrente sanguíneo, eso hace un trombo. En vez de hacer un trombo de sangre, en este caso es un trombo de grasa y eso igual se puede ir hasta el corazón y provocar un paro”, explicó la fuente al indicar que es más frecuentemente que el trombo viaje hacia los pulmones. 

En cuanto al procedimiento del médico, dijo que es difícil detectarlo inmediatamente. “Pero sí tenés que tenerlo presente. Por eso tenés que vigilarlo, cuando la paciente comienza hacer algún cuadro, tenés que sospecharlo y ver cómo lo vas a resolver. En este caso, cuando es un embolismo graso, que es lo que se sospecha que fue, se inyecta alcohol metílico en el torrente sanguíneo para así lisar el coágulo”. 

Asimismo, aclaró que el protocolo médico exige un consentimiento informado, es decir que previo a cualquier procedimiento, el paciente quede claro de los riesgos que este conlleva, así sea mínimo.  “Aparte de que es una norma, es una regla del Minsa, que es nuestro órgano rector, y es una forma que vos te protejás también para que te sirva como aval: mire yo le expliqué al paciente y el paciente aceptó los riesgos conmigo”, manifestó.

Añadió que en este tipo de casos se debe tomar en cuenta otros factores ya que la propia anestesia puede provocar una reacción alérgica y cerrar las vías respiratorias, aun cuando la paciente no tuviera historial de alergias.

“Además, la anestesia puede provocar arritmias que pueden provocar un paro cardíaco, así que es mejor esperar el dictamen médico para poder esclarecer mejor la situación”, remarcó.

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