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Son dos los recuerdos que marcan a Jasser Jiménez Echegoyen: Michael Jordan ganando títulos de baloncesto con los Chicago Bulls y una convocatoria de la Cancillería para unirse al cuerpo diplomático de Nicaragua.

Jiménez Echegoyen hizo tiempo y dedicó esfuerzos a ambas pasiones, convirtiéndose primero en un miembro de la selección del baloncesto de Nicaragua y luego representando a este país ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).Jasser Jiménez quiere escribir un libro sobre el baloncesto nicaragüense.

En el proceso, pasaron 10 años. Vistiendo saco y corbata en el edificio de la ONU, en Nueva York, Jiménez Echegoyen relata su historia.

EL COMIENZO

El joven todavía tiene muy fresco en su memoria cuando a los 11 años veía un partido de los Chicago Bulls de Michael Jordan y entonces le dijo a su padre, Carlos Jiménez, que quería jugar en la NBA.

Su padre le respondió que podía hacerlo, pero le advirtió que debía tener mucha disciplina y entrenar fuerte porque “el que entrena 7 días, le gana al que entrena 6”.

Así, padre e hijo emprendieron una aventura deportiva que llevó a Jiménez Echegoyen a viajar a distintos países y pulverizar las redes con sus tiros de media distancia o desarmando a la defensa contraria, penetrando ágilmente hasta la canasta.

El salario de su padre como profesor de inglés no era suficiente para costear los gastos para que su hijo jugara baloncesto, por lo que su mamá, Eveling Echegoyen, también aportó parte de los ingresos que obtenía como abogada y notario público en una empresa telefónica en Managua.

“En 1995 yo tenía 12 años y mi papá le pidió a mi tío, quien trabajaba con Jorge Luis Ayestas, gerente del equipo de los Jaguares de la UAM, para que le diera permiso para que yo entrenara en primera división. Imaginate clase loquera la de mi papá. Eso fue como que le pidieran al Bóer que entrenaran a un chavalo de 12 años”, dice entre risas.

Pese a todo, Jiménez Echegoyen logró a sus 12 años entrenar con los Jaguares de la UAM, un equipo de la primera división.

Recuerda que en su primer día de entrenamiento, Ángel Mallona, entonces entrenador del equipo de la UAM y quien dirigió la selección de baloncesto de Nicaragua cuando ganaron medalla de oro en Panamá en 2010, le dijo: “Te voy a explicar las cosas una vez, allá vos si lo captás o no y podés aprovecharme”.

Fue así como Jiménez Echegoyen comenzó a formarse como basquetbolista profesional. Cuando cumplió los 15 años, vio partir a su padre a los Estados Unidos por razones económicas, quedando solo con su madre.

“En 1999 yo empiezo a ganar campeonatos por todos lados, ya era popular. A nivel de colegio ganaba invictos, era líder de encestadores, trofeos por aquí, trofeos por allá. Entrenaba a diario, por el día, tarde noche. A veces llegaba hasta la una de la madrugada entrenando para seguir mejorando”, relata.

Cuando llegó a los 16 años, su madre le consiguió una beca para ingresar a la Universidad Americana (UAM).

Jasser Jiménez Echegoyen con sus dos hijos.DISCIPLINA

Jiménez Echegoyen decidió estudiar relaciones internacionales por sugerencia de su mamá. Apelando a su disciplina, pudo manejar el deporte y los estudios al mismo tiempo.

A los 17 años comenzó a jugar en primera división y a los 18 ya estaba jugando con la selección nacional.

Siendo un destacado jugador de la selección nacional de baloncesto, recuerda que para 2006 la Cancillería de Nicaragua abrió un concurso para jóvenes con talento para unirse al cuerpo diplomático.

La convocatoria era para marzo de 2006, pero en enero él tenía previsto viajar con la selección para participar en los Juegos Centroamericanos en Panamá, donde ganaron la medalla de bronce.

“Yo realmente no estaba concentrado en la selección en ese viaje, porque estaba concentrado en el concurso. Recuerdo que viajamos en bus, en mi maleta yo llevaba como 15 libros y de ropa solo llevaba mis (zapatos) tenis, dos uniformes y algo para dormir. Yo me la pasé todo el viaje leyendo y tomando nota. Incluso, estábamos en la práctica y yo continuaba leyendo para ganar ese concurso”, recuerda.

La competencia fue dura. Eran Jiménez Echegoyen y otras 73 personas buscando el mismo puesto.

“Para mí fue una alegría muy grande cuando me enteré que había sido elegido, fue otra medalla a mi currículo. Alguna gente piensa que yo entré a trabajar a la Cancillería por apellido o por conecte  y no fue así. Yo entré a trabajar por mis propios méritos”, resalta.

Sus éxitos continuaron. En el 2010 llegó a cumplir uno de sus mejores sueños. Por primera vez en la historia del baloncesto de Nicaragua la selección nacional conquistaba medalla de oro en los juegos centroamericanos, que se realizaron nuevamente en la ciudad de Panamá.

Comenta que él fue pieza clave para que la selección nacional triunfara.

Relata que justo a su regreso de Panamá, le propusieron el puesto en la ONU.

“Me dicen: ‘Jasser, la viceministra quiere entrevistarte’. Cuando me ofrecieron el puesto, dije que me dejaran pensarlo, pero yo sabía que había escogido una carrera de política exterior. Le comenté a mi mamá sobre la propuesta y ella me dijo que lo aceptara, pero le dije que me preocupaba dejarla sola, pero ella me dijo que se venía conmigo”, dice.

UN GOLPE

Con los planes hechos, partió hacia Nueva York, con sus dos hijos y su esposa, el 31 de julio de 2010. Su madre quedó en viajar a finales de septiembre, pero el destino lo impidió.

A su mamá le detectaron cáncer de tiroides a principio de julio de 2010. El terrible cáncer acabó con la vida de ella el 29 de marzo de 2012.

“Yo entré en una depresión que no pude superarla, sentí que mi mundo estaba concentrado en ella y no podía aceptar que ya no estaba conmigo. Quizás pude haberlo asimilado de una manera diferente, pero no pude. Me retiré del baloncesto por completo. Mis compañeros de la selección me rogaban para que volviera a jugar, me decían que el país me necesitaba, pero fue imposible”, recuerda con la voz cortada.

Sus hijos y su esposa lo ayudaron a salir de la depresión en la que se encontraba.

Un amigo le dio una frase que le caló: “El hombre que se aleja de su pasión, se aleja de sí mismo”.

Esta pequeña frase lo hizo regresar al baloncesto, pero ahora más como pasatiempo, pues se dedica por completo a su profesión diplomática.

El 1 de julio de 2013, el Acuerdo Presidencial 145 nombra a Jiménez Echegoyen como primer secretario de la Misión Permanente de la República de Nicaragua ante la ONU.

En la ONU

DIPLOMÁTICO • Jasser Jiménez Echegoyen se hace notar por su juego de baloncesto en las canchas de Nueva York y porque en las redes sociales comenta sobre ese deporte.

En las Naciones Unidas se ha convertido en la sensación del momento. Los diplomáticos del resto del mundo lo admiran por la forma en que ejerce su trabajo y por sus logros alcanzados como atleta.

“Mis colegas se quedaban asombrados de cómo tengo ese talento y nunca les conté nada. Me miran en saco y corbata negociando, hablando en inglés y me dicen que soy un orgullo para los latinos porque soy un deportista destacado, además de hacer bien mi trabajo como diplomático”, resalta.

“Ahora mi sueño es escribir un libro del baloncesto de Nicaragua. Quizás lo inicie con una colega, Rosa Carola Membreño. Se ha escrito mucho del beisbol de Nicaragua, pero nada del baloncesto”, lamenta.

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