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¿De dónde viene cada vaso de agua que se toma, que usa para cocinar, hacer frescos, bañarse, regar jardines, lavar la ropa y hasta los carros en Managua?

Muchos piensan que el agua potable que se consume en Managua proviene de la Laguna de Asososca, otros creen que viene de unos pozos artesianos, y en parte tienen razón, pero lo que no saben es que ni el pozo ni la laguna tendrían agua si no fuera por la selva natural que aún existe entre La Concepción, Veracruz, Ticuantepe y el Crucero, donde todavía en pequeñas y medianas fincas se cultiva café bajo sombra y sus propietarios hacen esfuerzos para mantener los bosques que favorecen la infiltración de agua y recargan el manto acuífero que llena los pozos y lagunas de la capital nicaragüense.

En la finca Los Alpes producen café bajo sombra.La amenaza de escasez de agua y sus consecuencias para el futuro de los managuas es conocida desde hace varios años por las autoridades de la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) y de las alcaldías municipales involucradas en esta problemática.

El peligro, según Carlos Belli, propietario de la reserva silvestre privada Monti Belli, es que con el avance de algunas urbanizaciones y con la destrucción del bosque, el manto acuífero se podría profundizar y “cada día el pozo se va perforando más hondo, porque estamos acabando con el agua y habrá un momento en que no habrá más agua para sacar de los pozos”.

 

Otro problema es que muchos cafetaleros han abandonado sus fincas o las han vendido porque no son económicamente rentables, ya que los precios del grano están muy bajos y no cubren ni los costos de operación.

“Aquí lo que estamos haciendo es sobreviviendo, porque se necesitan por lo menos 30 quintales por manzana para poder sufragar los gastos de producción y el mantenimiento de una finca de café, y en esta zona andamos en alrededor de 15 quintales en promedio, porque el café con sombra no garantiza altos niveles de producción y, además, el problema es que ahora está lloviendo menos, el año pasado llovieron 850 milímetros, el antepasado 750 y se necesitan 1,200 milímetros de lluvia”, señalo Ruth Elizondo, propietaria de la finca Los Alpes.

Elizondo es la cuarta generación de una de las familias pioneras en el cultivo de café en Nicaragua, introducido por su bisabuelo Rafael Cabrera, a finales del siglo XIX. Por esa razón piensa que su compromiso con la finca y sus antepasados es mayor.

“Cuando yo estaba chavala, uno no podía caminar por esta zona sin andar con suéter por el frío que hacía, en la mañana era una neblina contínua y los inviernos eran tremendos”, recordó Elizondo y señaló el cambio que está ocurriendo.

“Ahora se siente la diferencia, cuando uno camina en la parte que no tiene muchos árboles, sentís el calor y cuando están los árboles gigantes, sentís la protección del clima”, precisó.

CONSERVAR EL BOSQUE

En esta finca de 170 manzanas, Elizondo está preparando las condiciones para poner en marcha un proyecto turístico, “porque el costo no da”, se queja.

También está tomando acciones para conservar el bosque, como mantener los árboles grandes, cada año siembra más; realiza trabajos de conservación de suelos haciendo cubas, que son huecos de más un metro de fondo por un metro de ancho, donde se recoge el agua de los caminos para garantizar su infiltración en el suelo; levanta barreras vivas y construye un cosechador de agua.

Lo más importante es que no usa herbicidas, con lo que protege los suelos y el agua que se infiltra al manto acuífero.

Por su parte, Mirelle Vigil, propietaria de la finca de café orgánico El Pozo, ubicada en Las Nubes, el Crucero, dijo que con el crecimiento de la población, Managua va a requerir un mejor manto acuífero, ya que en la actualidad es sujeto de inundaciones.

  • Entre 1990 y 2011 el departamento de Managua ha sido afectado por 178 desastres naturales, de los cuales 166 fueron provocados por fenómenos hidrometeorológicos y de estos, 70 corresponden a inundaciones, de acuerdo con el Plan de Acción Managua Sostenible.

Vigil puso como ejemplo su finca, donde se sigue produciendo café orgánico bajo sombra y se realizan prácticas productivas amigables con el medio ambiente, es decir, que no usa químicos.

Explicó que la importancia de este bosque es que retiene el suelo, evita las escorrentías y las inundaciones.

“Cada hoja de este bosque hace que las gotas de agua caigan más lentamente y en esa medida no corre esa agua de lluvia a gran velocidad sobre Managua, pero el problema es que se ha venido deforestando la parte baja y media de la cuenca sur de la capital y el tiro de gracia fue la sequía de 3 años y los 9 incendios forestales ocurridos en el bosque”, lamentó Vigil.

Indicó que este bosque controla la temperatura de la ciudad y regula el ciclo hidrológico del agua y destacó que gracias a la labor en defensa del bosque, en su finca hay más humedad, mayor capacidad de infiltración del suelo y por lo tanto una mayor biodiversidad, lo que ha permitido que existan manadas de monos congos, aves migratorias, guardatinajas, venados y hasta culumucos, un mamífero parecido a una pantera negra.

Sin embargo, criticó que muchos cazadores furtivos de garrobos entran a las propiedades y pegan fuego a los árboles donde se refugian estos reptiles para atraparlos, provocando incendios que en ocasiones se tornan incontrolables.

LAS DEMANDAS

Los caficultores reclaman una mayor beligerancia de las autoridades ambientales y municipales en la protección de los recursos hídricos de la cuenca sur de Managua.

“Pensamos que hay que restablecer una protección ambiental de toda la zona e incentivar a los productores que están produciendo café bajo sombra, que haya un programa de pago por servicios ambientales, infiltración de agua, captación de carbono y que haya un mecanismo de mercado que reconozca el valor de la conservación del bosque, o sea, que el café que se produce aquí está contribuyendo a la conservación del bosque y por tanto, debería ser pagado a mejor precio por el valor ambiental que genera”, propuso Vigil.

Explicó que ya hay empresas que pagan por servicios ambientales a 10 fincas seleccionadas por contribuir a la infiltración del agua que también sirve para el consumo de ellos.

Vigil, sin embargo, sostuvo que muchas empresas e industrias que son grandes consumidoras de agua para sus labores productivas no aportan para apoyar iniciativas de infiltración de agua.

Luis Fernández, coordinador de la finca Las Delicias, beneficiada con el programa “Agua Neutralidad”, que financia la empresa Cervecera en el Crucero, dijo que esta finca es importante porque aquí nacen varios ríos que abastecen a una buena cantidad de comunidades.

Esta es una finca de café bajo sombra, de 120 manzanas, ubicada a 933 metros de sobre el nivel del mar, es ecológica y ecoturística.

“Tratamos de velar por el medio ambiente, la flora y la fauna del lugar a través de charlas educativas para niños y realizamos labores de conservación de suelos, barreras vivas, cortinas rompe vientos. Pertenecemos al Hogar Zacarías Guerra y para conservar el bosque y autofinanciarnos brindamos servicios turísticos a los visitantes, ofreciendo senderismo, observación de aves y caminatas por el bosque”, señalo Fernández.

Walter Espinoza, concejal liberal de la Alcaldía de Managua, dijo que ellos han protestado e instado a que no se siga con el crecimiento urbanístico en toda la costa sur de Managua.

Agregó que se proyecta construir una nueva pista con 4 o más pasos a desnivel para aliviar la circulación vehicular hacia Masaya, por lo que sería necesario hacer pozos de infiltración de agua “y meter tuberías para lo que fue la Laguna de Nejapa y también hacer varias micropresas para disminuir la fuerza del agua que baja a Managua”.

Los planes de la alcaldía capitalina

PROPUESTA•  La Alcaldía de Managua, en su Plan de Acción Managua Sostenible 2013, se planteó diferentes acciones para enfrentar la vulnerabilidad de la capital ante inundaciones en la cuenca alta, media y baja.

Entre esos planes se incluye detener la pérdida de cobertura en la parte alta de la cuenca; reducir en 50% la tasa de deforestación actual; disminuir al menos en 50% la tasa actual de cambio de uso del suelo hacia cultivos con menor cobertura y recuperar al menos mil hectáreas anuales con actividades productivas que incrementen la cobertura ( como café bajo sombra y sistemas agroforestales) en zonas críticas para la regulación de la escorrentía, con riesgo de deslizamiento o recarga hídrica.

Carlos Belli es escéptico ante el tema.

“El cambio climático ya está aquí, estamos sintiendo sus efectos y ¿cómo lo enfrentamos? con medidas de mitigación: reforestación, diversificación de producción, financiamiento a los cafetaleros, incentivos por infiltración de agua y captura de carbono. Pero estamos despalando, aumentando el problema de manera acelerada, todos lo ven y hay una pasividad y una indolencia no solo de la ciudadanía, sino de las autoridades también”, dijo Belli.

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