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La psicóloga clínica Mariana Aburto Chavarría analiza en esta entrevista el lado oscuro de las nuevas tecnologías: las crisis que provocan en el núcleo familiar al distanciar a padres e hijos.

La experta también advierte que la violencia intrafamiliar, la falta de aprendizaje en niños y adolescentes, así como el bullying en las escuelas forman parte de un problema de salud pública.  

¿Cuál es el proyecto que actualmente está impulsando?Mariana Aburto: Los niños son adictos a las tecnologías.

Es un proyecto educativo llamado “Psicología y Vida”, este es la materialización de una idea que vengo madurando desde hace un buen tiempo. Es una página web (www.marianaaburto.com) donde escribo artículos que reflejan las problemáticas que viven las familias en esta sociedad moderna. Las personas pueden entrar y preguntar, aportar e incluso dar sus testimonios.

¿Cuál es la importancia de hablar de la familia en estos tiempos?

 

Yo pienso que hay un gran vacío en la agenda mediática de hablar sobre este tema porque cuando es abordada sale como nota roja. Todo es drama y tragedia. Entonces siento que le estamos vendiendo a la sociedad una familia crítica, conflictiva y decadente. No puede ser que nosotros interioricemos esos problemas. Si hacemos un análisis a profundidad, nos daremos cuenta que podemos concientizarnos para así trabajar de buena forma en el seno de la familia. Eso nos crearía menos problemas a nivel social.

¿Entonces dice que se han priorizado otros temas?

Hemos priorizado temas de la convivencia externa del ser humano, pero hemos dejado un vacío en la familia. Es ahí cuando se encuentra la situación de la cantidad de menores desmotivados, agredidos y agresores de bulliyng, menores desadaptados y con problemas de aprendizaje. Aunque realmente no hay tal problema de aprendizaje, lo que hay es una desmotivación y apatía del niño a la escuela.

Situaciones como la violencia intrafamiliar, la falta de aprendizaje en niños y adolescentes, así como el bulliyng en las escuelas y colegios forman parte de una problemática de salud pública, y esto debe ser priorizado.

¿Está afectando el internet las relaciones familiares?

Yo tengo todos los días en el consultorio quejas y angustias de padres de familia con relación a la adicción a la tecnología por parte de niños, adolescentes y jóvenes. Por eso yo digo que sí está afectando, aunque no estoy hablando mal, ni satanizando las nuevas tecnologías de comunicación.

Estoy hablando de cómo nosotros debemos abrazar el desarrollo, porque es un hecho que nos trae un sinnúmero de beneficios ¿pero hasta dónde tenemos límites? ¿hasta dónde estamos sabiendo administrarlo? Por poner un ejemplo, uno le puede dar libertad a su hijo, ¿pero se le enseñó cómo administrarla? Porque la cuestión es que si hay libertad y no se sabe administrar, se convierte en libertinaje.

¿Les falta a los padres más rigor en la educación de sus hijos con respecto a las nuevas tecnologías?

Los padres  de familia, tutores y docentes que tienen que ver con ese acompañamiento deben pensar que vivimos en otra sociedad. Sí se necesita rigor, pero no al extremo. Los mayores debemos pensar que no es la sociedad en que nosotros vivimos la juventud. Hoy los hijos son otros y los padres también. Muchas veces estamos muy apegados al pasado, a lo tradicional y es un valor muy bueno. Pero eso no funciona hoy.

Estamos viviendo otra relatividad en la sociedad. Hay que irse adecuando en el seno de la familia, tenemos que adecuarnos en el rol que hoy toca vivir. Cada época tiene su particularidad. Hoy, por ejemplo, cuando se sale a comer, todo el mundo está conectado a su móvil o tablet. En cambio antes se conversaba, se socializaba, se compartía con amigos y familia. Los aparatos tecnológicos se están volviendo como una extensión más de nuestro cuerpo.

¿Los padres de familia están perdiendo autoridad?

Hay que revisar la autoridad. Porque no se trata de dejar hacer lo que los menores quieran, se trata de acompañarlos, orientarlos, apoyarlos, se trata de que se les diga: ‘Hey, un momentito, por allí no es la cosa’.

Los padres de familia no pueden perder de vista la autoridad, pero no se educa ejerciendo violencia. El padre y la madre deben darse cuenta que una agresión no se olvida nunca, incluso se olvidan más las cosas bonitas, pero no las que marcan la vida y la sellan de forma negativa causando traumas.

¿Cuál es la agresión más frecuente que se da?

¡Sos un tonto! ¡Me tenes harta! ¡Me avergüenzo de vos! Esta es la forma más frecuente que hay, la psicológica, y estos traumas quedan. Hay que reflexionar qué tipos de seres le vamos a dar a la sociedad si se sigue haciendo eso. Lo que serán esas personas son traumadas, temerosas, inseguras, sin visión. No podemos negar que vamos desarrollándonos como país, pero sin el trabajo en la familia todo lo demás no es sostenible.

¿De dónde provienen los bloqueos emocionales?

Maltrato de todo tipo, como el psicológico, el físico, verbal, maltrato o abuso sexual. Hay personas que guardan ese secreto y esto se vuelve tóxico en sus vidas, porque se vuelven inseguros, desconfiados, y uno dice: esa persona algo tiene.

¿Cuáles son los problemas más atendidos en los consultorios psicológicos?

Los más comunes son los de carácter, es decir; conductuales y de comportamientos.

También, crisis de pareja y de familia. Además trastornos escolares y en menores de edad.

La doctora

Mariana Aburto Chavarría.

Es psicóloga clínica con especialidad en niñez, adolescencia y familia.
Es docente universitaria y bloguera.
Es viuda y tiene cuatro hijos.
Tiene una Maestría en Salud Pública.

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