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Indocumentados que esperaban cambiar su estatus migratorio en EE.UU., como la nicaragüense Bertha Sanles, expresaron desilusión y un renovado temor a la deportación tras el fallo, el pasado jueves, del Tribunal Supremo que bloqueó las medidas migratorias emitidas por el presidente Barack Obama en 2014.

Los ocho jueces del Tribunal Supremo empataron en su decisión sobre las medidas de Obama, remitieron el caso a un tribunal inferior y dejaron en el limbo a casi cinco millones de inmigrantes indocumentados.

Obama ya ha ejecutado parte de las medidas de deportación diferida para jóvenes inmigrantes indocumentados, conocida como DACA, pero con la decisión del Supremo queda suspendida una ampliación de la misma y otra que beneficiaba a padres indocumentados de residentes legales (DAPA).

“Me pasé toda la mañana llorando, deprimida, porque una vez más se me cayeron las ilusiones”, dijo a Efe la nicaragüense Bertha Sanles, quien ha vivido indocumentada junto a su esposo durante 16 años en el área de Miami (Florida).

Con una hija de 22 años que fue amparada por la Acción Diferida para jóvenes de 2012 y un hijo ciudadano de 11, Sanles comenzó a ahorrar dinero y a poner sus documentos en orden desde el momento en que Obama anunció las medidas en 2014.

“Yo quería estar preparada y juraba que el fallo del Supremo Tribunal iba a ser positivo, pero desafortunadamente fuimos víctimas de la politiquería y la manipulación”, lamentó.

En el caso de la mexicana Berenice Alonso, la situación es dramática porque su esposo, José Juan Moreno, buscó santuario (refugio que protege a los indocumentados) en una iglesia cristiana del sur de Chicago, el 15 de abril, para evitar ser deportado y ella se quedó sola al cuidado de sus cinco hijos.

“Mis hijos son ciudadanos y yo confiaba en DAPA, pero mis esperanzas se desvanecieron”, afirmó a Efe desde Bolingbrook, un suburbio ubicado al oeste de Chicago.

Alonso maneja diariamente sin papeles para ver a su esposo, “siempre con mucho miedo por las redadas”.

Moreno, de 34 años, tiene el antecedente de haber sido detenido en 2009 por manejar ebrio, lo que habría sido el determinante para que la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) lo colocara en la lista de prioridad para deportación y rechazara todas sus apelaciones.

Alonso dijo que su única esperanza es que ella apele a DACA, porque llegó de Zacatecas (México) a los 16 años y podría recibir un estatus temporal y el permiso de trabajo que tanto necesita para mantener a sus hijos.

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