Carol Munguía
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El fenómeno mar de fondo, que golpeó el litoral del Pacífico recientemente, profundizó más la amenaza sobre el puerto de Corinto, ya que el agua del mar entró a las calles de cuatro barrios costeros.

Detrás de la desaparecida franja de arena está asentada la población de los barrios San Martín, Gonzalo Brenes y Camilo Ortega, la colonia Invi, y los asentamientos Rosario Murillo, José Daniel Ortega y Augusto C. Sandino.

“Los barrios están desprotegidos. Tenemos poca defensa y es necesario que el gobierno se interese por la ciudadanía corinteña, porque las obras que se están haciendo no alcanzan para cubrir los siete kilómetros de costa en este municipio", dijo Roberto José Blanco Hernández, coordinador de gabinete y miembro del comité de la defensa costera.

Refuerzos

Los dueños de restaurantes a lo largo de la costa hicieron fuertes inversiones para detener el mar. Los dueños del restaurante Costa Azul calculan gastos por el orden de los US$25,000.   

En la presente semana se inició un trabajo de protección costera en El Espigón, el cual cuesta cerca de US$5,000, confirmó su propietaria Rita Acuña.

“Los tres ranchos que anteceden al restaurante fueron socavados por la marejada de la semana pasada. En Paso Caballos hizo serios estragos y en Jiquilillo también. Por eso tuve que recurrir al alquiler de una maquinaria pesada para reforzar el frente de mi negocio”, precisó Acuña.

El dique de rocas que defendía a Corinto está muy debilitado.  “Hace tres años hice un movimiento parecido para detener al mar para, mientras se hace un trabajo millonario que defienda a la población corinteñas, dijo la empresaria.

Acuña compró la infraestructura en US$65,000 a la municipalidad de Corinto, inversión que podría perderse por los estragos de la naturaleza.  En esas mismas condiciones están cinco restaurantes más que también se encuentran sobre la costa.

El ingeniero Héctor Romero, responsable de Proyectos de la Alcaldía de Corinto, declaró que recién comenzaban a colocar los geotubos cuando fueron avisados del fenómeno del oleaje en el Pacífico.

El proyecto de protección costera tiene una duración de 200 días y comprende instalar geotubos a los largo de 2,130 metros lineales de playa, trecho en que se protegerá estos cuatro barrios, pero para los expertos es impredecible si habrá demoras por las marejadas.

“El cambio climático produce este fenómeno. Hay fuertes corrientes en el mar y se hace un trabajo para proteger en principio a la población”, dijo Romero, quien confirmó que estas son inversiones del gobierno de Nicaragua y la cooperación de Alemania.

La municipalidad no contempla en el presupuesto municipal obras de construcción de un malecón o una carretera costanera, como lo sueñan sus conciudadanos.

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