•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Clara es la más grande de todos los niños de su clase. Y no precisamente porque sea alta, sino porque está unas 35 libras sobre su peso. Tiene siete años, cursa el segundo grado y por lo general para el receso su mamá le aliña gallopinto, maduro frito y queso en su lonchera de la hada mágica Campanita.

 Su mamá y su abuela, quienes viven con ella en Diriamba, también tienen sobrepeso. Al mediodía almuerzan con gaseosa y en el plato de Clara siempre hay frituras, de lo contrario la pequeña no come, dice Verónica Reyes, una amiga cercana a la familia.A pesar del sobrepeso, muchos niños están malnutridos.

El ejemplo del hábito alimenticio de Clara es muy común en los hogares nicaragüenses, uno de los países más pobres en Latinoamérica, pero donde son notorios los niños con sobrepeso, pero malnutridos por la gran carga de carbohidratos que se les incluye en su dieta, explicó la nutricionista Karmen Jiménez.

De acuerdo con el más reciente informe para acabar con la obesidad infantil, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en este año el sobrepeso en los menores está siendo subestimado en aquellos entornos en los que por razones culturales se considera a menudo que un niño con sobrepeso es un niño sano.

 

Según los registros de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para el 2007 en Nicaragua había un 6.2% de niños obesos menores de cinco años, mientras que a nivel general la obesidad representa el 22.2%, con una prevalencia en las mujeres, según cifras del 2008.
 

LO IRÓNICO

Aunque suene contradictorio, la obesidad infantil afecta más a los países pobres que a los ricos, según la OMS.

De los 42 millones de niños obesos que contabilizaba la OMS a nivel mundial en el 2010, 35 millones viven en países en desarrollo.

“La obesidad está relacionada con alto consumo de bebidas azucaradas y alimentos poco nutritivos, estos productos son fácilmente disponibles y accesibles para la población, estos satisfacen el paladar, pero alteran la nutrición”, señaló la dietista Martha Justina González, quien cuenta con un máster en nutrición aplicada.

González añadió que se han ido desplazando las comidas y bebidas tradicionales por alimentos procesados o ultra procesados, los cuales en general, tienen altas cantidades de grasa y aportan muchas calorías.
 

EL GALLOPINTO

La nutricionista Karmen Jiménez indicó que en el caso del gallopinto, al que se le señala muchas veces como un alimento saludable y necesario en la dieta infantil nicaragüense, es una comida dañina que lleva una gran cantidad de grasa.

“Aunque los frijoles contengan hierro y de cierta manera pueda aportar un poco a prevenir la anemia, si le agregás crema, esta neutraliza el aporte de hierro de los frijoles, entonces el niño no recibe esos nutrientes, pero sí las calorías que vienen de la grasa de la crema, eso sin meter el queso, que contiene una gran cantidad de grasas, sal y bacterias”, explicó.

  • La OMS indica que se deben elaborar perfiles de nutrientes para identificar los alimentos y bebidas malsanos. También señala que deben aplicarse programas integrales que promuevan la actividad física y reduzcan los comportamientos sedentarios en niños.

Jiménez añadió que a la hora del almuerzo, en vez de ponerle a los niños un vaso con agua, se le acostumbra a dar un vaso con fresco o gaseosa, que tienen un montón de azúcares.

Por ejemplo, una lata de gaseosa tiene en promedio unas 155 calorías, mientras que los jugos, en cambio, tienen unas 50 calorías. En el informe llamado “La alimentación del lactante y del niño pequeño”, divulgado por la OMS en el 2010, se señala que el azúcar es una fuente concentrada de energía, pero carece de otros nutrientes, por eso las bebidas dulces deben ser evitadas, pues evitan que los niños consuman alimentos más nutritivos, reducen el apetito y pueden dañar los dientes.

GRASA ADICTIVA

“A nuestros hijos les permitimos que coman cualquier tipo de golosinas, frituras, entonces el cerebro da la orden para seguir comiendo todas esas cosas que engordan, que el mismo sistema lo interpreta como algo agradable. A veces el niño no tiene ni hambre, pero quiere seguir comiendo, entonces se va convirtiendo en un adicto a este tipo de alimentos, en fin la grasa es adictiva”, explicó Karen Jiménez.

De acuerdo con la organización Healthy Children, los niños de dos a tres años deben consumir en promedio unas mil calorías, de los cuatro a los ocho años 1,400 calorías y de los nueve a los 13 años, unas 1,600.

En el 2010, el Ministerio de Educación (Mined) estableció una guía y una normativa de nutrición e higiene para kioskos escolares.

En la guía se desestimula la venta de bebidas gaseosas, tostaditas en bolsa y otros alimentos sin valor nutricional y con exceso de frituras, vegetales con mucho chile y refrescos artificiales en polvo.

Este problema, sin embargo, aún persiste en algunas escuelas, sobre todo las públicas.

Daños a la memoria


AMENAZA. La nutricionista Karmen Jiménez comentó que los niños con exceso de peso tienen mayores dificultades de aprendizaje.

De acuerdo con un estudio efectuado por el centro médico de educación para la salud e investigación, “Suny Downstate Medical Center”, en el 2014 en Estados Unidos se descubrió que el sobrepeso genera una disminución en la capacidad de memorizar información, pues reduce los niveles de la molécula denominada NAA, necesaria para la salud de las células del hipocampo, una zona cerebral encargada de la memoria, las emociones y el aprendizaje.

Por su parte, la nutricionista Martha Justina González dijo que los niños con sobrepeso también tienen un 80% de probabilidad de ser obesos de adultos, lo que puede provocar daños en su autoestima y mayor riesgo de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, colesterol, hígado graso y daños en el sistema óseo.

González sostuvo que no deben buscarse culpables, sino que es necesario buscar una solución.

“La obesidad es un problema multifactorial, quiere decir que tiene que ver con el entorno: un ambiente donde se pueda caminar, circular en bicicleta, sin peligro del tránsito o de inseguridad ciudadana, es cultural puesto que transmitimos hábitos de alimentación y de actividad física de generación en generación. Tiene que ver con las políticas de salud pública, con la comunicación social, en fin todos podemos participar”, expresó.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus