•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Nadie es adivino para saber cómo será su vida en el futuro y nadie puede viajar al pasado para arreglar los errores que afectan el presente. Eso lo sabe muy bien el profesor Carlos José Bojorge López, de 61 años, conocido cariñosamente por sus exalumnos como “Tomatón”, quien actualmente es estremecido por la soledad.

A sus 61 años, Bojorge López vive solo en una casa desvencijada en el barrio Loma Linda, en Managua.

El maestro se levanta de su cama muy temprano, cuando el estómago se lo ordena. Se pone un viejo pantalón, unas chinelas, agarra a su amigo, el taburete, y sin camisa se dirige a buscar una barra de pan y una bolsita con café.

Apoyado en su amigo metálico y con paso lento atraviesa un angosto pasillo. En medio de dos piedras que funcionan como cocina pone algunas ramitas secas, las enciende con fósforos y pone a hervir un poco de agua para el café.

Esa solo es una de las tareas que le toca enfrentar al profesor “Tomatón”. Hay otras que requieren de mayor esfuerzo y son las que ler hacen admitir que no le gusta estar solo.

DECISIONES

En la vida de este profesor pasaron dos mujeres que dejaron huella. Al tenerlas a su lado, en diferentes momentos, dice haber tomado decisiones que no fueron las acertadas. Con ambas procreó 5 hijos, 4 de ellos varones y mayores de edad, y una adolescente, de 13 años.  

Relata que con la primera mujer que convivió la chispa del amor se fue muriendo, hasta que se separaron. Después de un tiempo y de haber puesto una cura a su corazón, decidió darse una nueva oportunidad con otra mujer.

Con su nuevo amor, dice, las cosas funcionaban y se sentía bien, pero cometió un pesado y gigantesco error: fue infiel y la perdió.

“¿Me arrepiento de haber sido (infiel)? Hombré, sí, porque estoy solo… la soledad me afecta bastante porque estoy intranquilo, yo me tengo que hacer mi comida, me hago todo y no tengo quién vele por mí”, reconoce.

Cuenta que por ser de una familia pobre las adversidades han sido grandes y para salir adelante aprovechó su talento en los deportes, por lo que desde los 25 años era maestro de educación física.

Hace cinco años el maestro fue atacado por un desgaste en las rótulas de sus rodillas, lo cual le dificulta caminaresto.

Este profesor recibe una pensión por un monto de cinco mil córdobas, que los ajusta para vivir cada mes. Sus alumnos del Instituto Nacional Autónomo Miguel de Cervantes no lo olvidan y conformaron un grupo en la red social facebook para recolectar ayuda.

El profesor “Tomatón”, con rostro triste y voz cansada, aseguró que sus hijos no lo llegan a ver y que cada uno de ellos ya ha hecho su vida, con excepción de la adolescente, quien vive con la mamá.

Con lamento, Bojorge López dice:“No tengo quién me cuide”.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus