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Tras 39 días de sufrimiento, Marianela Flores Maldonado finalmente supo ayer dónde está su pequeño Betzael, el niño raptado desde el primero de junio en el hospital Alemán Nicaragüense, cuando apenas tenía 12 horas de nacido.

La Policía Nacional informó que el menor se encuentra en el hospital Carlos Roberto Huembes, luego de confirmar que tres personas, dos mujeres y un hombre, incluida una enfermera, lo habían secuestrado.Azael Orozco carga a Betzael, quien estará en el hospital

Los tres implicados están detenidos y serán procesados por el delito de secuestro.

Flores Maldonado relató a mediados de esta semana el drama que ha vivido.

Esta mujer de 35 años y madre de otros dos menores, hoy cumple la cuarentena después del parto —periodo que se caracteriza por el retorno a la normalidad de los cambios orgánicos y fisiológicos del cuerpo—. Sus ingresos provienen de la venta de almuerzos y su familia posee una pequeña pulpería en el barrio Leningrado de Managua.

Cuando habla de su drama, en algunos momentos Flores Maldonado se queda sin palabras, como ida. Sus ojos se notan desgastados, pareciera que no ha dejado de llorar.

Para apaciguar a sus dos hijos, mientras juegan en una cama ubicada en la sala de la casa, esta mujer interrumpe la entrevista en algunas ocasiones. Está apática.

Dice que no sonríe desde el día en que le robaron a su hijo. Pero se nota que tiene fe, pues la mayor parte del tiempo menciona a Dios, pidiéndole el milagro que le devuelva a Betzael. Sus ruegos fueron escuchados ayer.

“Sé que Dios me lo va a devolver, Él es su salvador”, decía convencida esta mujer de fe inquebrantable.

Dios le respondió.

Hasta mediados de semana, cuando se efectuó esta entrevista, Flores Maldonado tenía la esperanza de que un bebé aparecido en Honduras fuera el suyo.

Hasta ese momento, era su único aliento.

Juliana Monge, la enfermera involucrada en el rapto.¿Y si ese niño resulta no ser su hijo, está preparada emocionalmente para enfrentar una noticia como esa?

 

(Silencio) No creo estar preparada. Mis esperanzas se vendrían abajo y solo me quedaría seguir confiando en Dios. Mi miedo es que sé que hay muchos casos en los que los niños que se roban pasan años sin aparecer y se me ponen los pelos de punta solo de pensar que eso me puede pasar a mí. Mi marido también cree que ese niño de Honduras es el de nosotros.

¿Cómo han sido estos días desde que su hijo fue robado?

Han sido los peores días de mi vida. En momentos me he sentido impotente al no poder hacer nada y solo sentarme a esperar noticias, prácticamente es un silencio mi vida aquí.

¿Cómo fue el momento del robo?

Una mujer vestida de doctora, con la mayor parte del rostro cubierto, le dijo a mi mamá como a las 6:30 de la mañana de ese día que se lo iba llevar para ponerle la vacuna y después lo regresaba. Cuando la enfermera me dijo que fue a verificar a neonato y que no encontró a mi hijo no lo podía creer.

No sé cómo una persona no puede pensar en las consecuencias que tiene el delito de robarse un niño, por eso le pido a esa persona que me lo regrese. Estoy desesperada, que lo piense.

¿Cuál fue su primera impresión de la mujer que le robó al niño?

Ella no me pareció una persona desquiciada ni loca, me pareció una persona normal. Pero tenía el rostro cubierto con mascarillas y gorro. El identikit que difundió la Policía Nacional fue resultado de las declaraciones que hicieron camilleros, enfermeras y doctores que la vieron.

A veces me pongo a pensar con qué fin se robó esa mujer a mi hijo y se vienen a mi mente demasiadas cosas. Me pregunto si se le murió un hijo y lo quería reponer robándose otro.

¿Qué momentos de la maternidad le recuerdan a su hijo?

El momento en que le di de amamantar. Cada vez que me pongo a pensar en él, sobre todo en las noches, me parece que lo tengo a la par como el día que nació cuando pasó toda la noche junto a mí.

¿Si su hijo apareciera hoy, lo podría reconocer?

(Silencio) No. Eso es lo que más me duele, que a este tiempo ya no podría reconocer a mi hijo.

Con todo este tiempo que ha pasado, mi hijo ya cambió. La única esperanza que me queda son las pruebas. Él nació con unas manchas en los pies y una en la pierna izquierda. Si las tuviera todavía, lo sabría reconocer, pero dudo mucho que aún las tenga.

¿Está recibiendo algún tipo de tratamiento, cómo está su salud?

Ya no estoy tomando pastillas. Antes tomaba lorazepam por prescripción médica, la psiquiatra me las mandó para controlar mis emociones. Ahora me controlo con té, porque si sigo bebiendo ansiolíticos me da miedo volverme adicta a ellos.

La Policía Nacional me estuvo mandando psicólogas aquí a la casa, pero yo pedí que ya no me las mandaran más porque siento que me altero más.

¿Y ahora sin pastillas, puede conciliar el sueño?

No. No puedo dormir. Tal vez me acuesto a las 11 de la noche y me levanto y parezco sonámbula caminando sola de noche. No puedo dormir tranquila pensando que no tengo a mi hijo, que no sé con quién está, si ya comió, ya bebió... Es desesperante no saber nada de él.

¿Cómo van las investigaciones, qué le han dicho las autoridades?

Solo me dicen que siguen trabajando. De hecho, esta semana fui a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) y estaban verificando a una persona que podría ser la que se robó a mi bebé, pero la investigación salió negativa, no era esa. Les pido a las autoridades que siempre tengan presente que soy madre, ya han pasado cuarenta días y nada, ya no sé qué hacer. Por eso voy a ir Honduras, lo único que nos atrasa a mi marido y a mí es el dinero. Pero en cuanto no más lo tengamos nos vamos.

Usted es madre de dos hijos más ¿cómo se han tomado la situación, se muestra débil ante ellos?

Sí. Cuando ellos me ven llorar lo que hacen es consolarme diciéndome que el niño va a aparecer, que esté tranquila. La verdad que a veces no me gusta ponerme mal delante de ellos, pero no me puedo controlar. Para ocupar mi mente en otra cosa me pongo a trabajar aquí en la casa vendiendo y entregando comida con mi hermana. Mi familia me ayuda para criar a mis otros dos hijos.

¿Cuál es la lección que deja tu caso?

Que hay que tener más cuidado. Este caso fue una gran irresponsabilidad del hospital. El mensaje de esto es que a todas las madres que van a tener a su hijo a los hospitales se fijen más, les pongan señas y verifiquen si en verdad el personal que las atiende trabaja para esos centros de salud. Exijan credenciales firmadas.

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