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Gabriel Martínez, de 23 años, usa el cabello largo con una trenza, viste jeans, una camiseta, zapatos de cuero y tiene la cara fina, sin barba y los ojos achinados. Es un descendiente de la etnia Rama Kriol, un islote ubicado a cuatro kilómetros al sur de la ciudad de Bluefields, Región Autónoma del Caribe Sur, dentro de la bahía de 176 kilómetros cuadrados.

Martínez junto a Betsi McCrea, de 22 años, participaron en un foro nacional acerca del cambio climático, organizado por la Mesa Nacional de Gestión de Riesgo en Managua y se refieren al orgullo de ser descendientes de esa etnia y de las formas que utilizan para mantener viva su cultura, la cual quieren sea conocida por el resto de los nicaragüenses.

El joven, con buen acento español, detalló que para lograr ese objetivo y con el apoyo de varios organismos, entre ellos Blue Energy, elaboraron un manual para conservar semillas y plantas tradicionales, entre las que sobresalen el plátano que usan para la elaboración de rondón, dulces, y comerlo asado o cocido, al igual que la fruta de pan, el camote o batata, el ñame, el jícaro, la caña de azúcar, la yuca, el cacao y el zapote.

Martínez refirió que la fruta que tiene mayor preponderancia es la almendra, usada para elaborar refrescos, como carnada de la pesca, para alimentar a las aves de corral, ganado y para remedios medicinales.

“Todos estos cultivos los hacen nuestros comunitarios, y es parte de mantener la tradición y la seguridad alimentaria. Aquí no consumimos comida chatarra ni gaseosas, por eso nos mantenemos sanos y la mayoría de nuestros coterráneos son longevos”, precisó el muchacho.

Los Rama Cay pescan con anzuelo y atarraya. El arpón aun lo utilizan para cazar el manatí, una especie de foca, el sábalo real y el cuajipal. Los pobladores de esa región caribeña conviven con la naturaleza, dependen de la pesca y de la agricultura a pequeña escala. Frecuentemente se encuentran con pizotes, con tigres, guardatinajas, guatusa, lapa verde, pájaro macuá, entre otros.

“El canto de los pájaros y los movimientos de la luna nos indican el mejor tiempo para pescar. Cocinar la carne ahumada, el pescado cocido envuelto en hojas, animales silvestres asados o cocidos y sobretodo consumimos mucha agua de coco, y el café y el pozol combinado con cacao”, detalló Martínez.

EL DIOS TURNALIA

El joven asegura que los Rama Cay creen en Turnalia, un dios indígena con el cual se comunican a través de liturgias y predice qué puede pasar con la naturaleza.

Según Martínez, Turnalia sabe cuándo se va a calmar una tempestad.

Esta etnia no tiene una fiesta y su comunicación es solo por la vía acuática, mientras que la telefonía celular incipiente.

Betsi McCrea aseguró que junto a un grupo de jóvenes se empeñan en enseñar a los niños el dialecto Rama Kriol para heredarlo a las futuras generaciones de pobladores de esa región.

“En las escuelas los profesores contratados por el Ministerio de Educación enseñan en nuestro dialecto y en español, así me tocó a mí. Llegué con buena base a la secundaria a un instituto de Bluefields, a enseñar Rama Kriol”, explica McCrea.

Esta joven tiene una peculiaridad: dice que no baila palo de mayo, una danza tradicional en el Caribe nicaragüense.

“Solo nuestros bailes tradicionales, los de nuestra región (son los que bailo)”, dice entre risas esta muchacha.

Precisó que a los niños se les enseña a través de dibujos, con frases cortas, la lengua rama para que se familiaricen y no se les haga tan difícil.

“El compromiso de muchos jóvenes es enseñar siempre, porque si no lo hacemos nuestro dialecto se puede extinguir”, alertó McCrea.

Según la descendiente rama, unas 2,000 personas de nueve comunidades están en aprendizaje del rama. Solo 20 entre, los que sobresalen cuatro ancianos, lo dominan a la perfección.

La tarea para Martinez, McCrea y 30 jóvenes más es titánica. Se trata que los niños y niñas consigan dominar el rama y en el futuro se conviertan en profesionales que desarrollen esa región en distintas áreas, principalmente la pesca y el turismo.

La mayoría de las viviendas en esa región ahora son modernas, sustituyendo a las tradicionales con pilares de madera y cubiertas con ese mismo material.

“Eso también tenemos que rescatarlo, aunque se ve un poco difícil pero atraería el turismo”, asegura la joven.

Otras amenazas

PELIGRO • Las comunidades Rama Kriol no escapan a los embates del cambio climático, pues los despales han ocasionado la desaparición de cinco ríos.

El avance de la frontera agrícola y la ganadería son factores que han incidido en que el invierno sea irregular. Antes llovía los doce meses del año, ahora solo nueve meses, lo que reduce los índices productivos de granos básicos, arroz, frutas, tubérculos y hasta la pesca.

Gabriel Martínez solicitó a las autoridades correspondientes el ordenamiento de los territorios indígenas para evitar que foráneos entren a comprar tierras, lo que muchas veces provoca enfrentamientos.

“Por más de tres décadas estamos en el afán de conservar y trasmitir nuestro dialecto y de luchar contra personas que vienen a comprar tierras aquí y despalan. Nosotros hacemos esfuerzos por reforestar y esperamos que algún día esa situación del uso de la tierra cambie”, indicó el aborigen.

Gladys Luna, representante del organismo Blue Energy, que trabaja de la mano con los Rama Cay, dijo que ayudan a proteger especies nativas de flora y fauna, así como los ecosistemas acuáticos, debido a que el 100% de los comunitarios dependen de los recursos marinos.

El Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) tiene una lista de especies protegidas en el territorio Rama Cay, entre los que sobresalen el almendro, el árbol maravilloso de los indígenas que es usado para muchos fines.

Las comunidades Rama Cay son: Rama Cay, Tiktik Kaanu, Sumu Kaat, Wiring Cay, Bangkukut Taik, Indian River, Monkey Point, Corn River, Greytown.

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