EFE y Redacción Central
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Una brigada de 25 trabajadores de la salud fue enviado ayer al noroeste de Nicaragua, para atender a familias que sufren secuelas psicológicas tras el terremoto de magnitud 6.3 grados Richter, ocurrido el 9 de junio pasado.

Según las autoridades, unas 37,000 personas sufren de temor, incertidumbre y ansiedad debido a las más de 360 réplicas del terremoto que se han presentado en el departamento de Chinandega.

Esta es la octava brigada médica que el Minsa envía a la zona, donde solamente se registraron daños materiales.

De acuerdo con información oficial, el terremoto de magnitud 6.3 grados se registró a lo largo de una falla geológica activa.

En un informe preliminar leído por Rosario Murillo, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, la falla se localiza al este de Tonalá y tiene aproximadamente 12 km de largo y 150 m de ancho.

“Van a seguir estudiando, realizando más estudios geológicos y geofísicos para determinar con precisión las características de la falla”, refirió Murillo el pasado 13 de junio, día hasta el cual se habían registrado réplicas, nueve con magnitudes menor a dos grados, 199 menos de tres grados, 144 menos de 4 grados, 13 menores de cinco grados y uno de 5.1 de magnitud.

El 20 de junio pasado se reanudaron las clases en las zonas afectadas por el terremoto.

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