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A inicios de marzo John Lennon salió en las noticias de la Nueva Radio Ya. Su motocicleta estaba hecha añicos y él, ensangrentado, se encontraba vivo de milagro. Unas semanas antes Saddan Hussein había aparecido en los juzgados de Managua. Lo habían detenido en un barrio capitalino. 

El primero tenía poco o nada de músico y el segundo llegó al complejo judicial a engrosar las cifras de acusaciones por violencia contra las mujeres. Sus casos no eran nada raros, pero sí sus nombres. ¿Cuántos nicas se llaman como ellos?

Al beisbolista Próspero González le pasa algo igual. Bautizado como Próspero Arturo González Baca y nacido en Chinandega, entró al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense por ser el bateador con más imparables; no obstante, también se le conoce por su singular nombre, del que dice estar orgulloso porque se lo pusieron en honor a su abuelo, Próspero Molieri. 

“Representé a la selección en todo el mundo y cada vez que escuchaba mi nombre en los parlantes, cuando me tocaba batear, me llenaba de orgullo porque siempre recordaba a mi abuelo”, contó González, quien ahora es el técnico del equipo Naranjeros de Chinandega. 

Expresó que aunque sus hijos no llevan su nombre, sus amigos les dicen ‘Prosperitos’ y ‘Prosperitas’. 

“Nunca debemos rechazar nuestros nombres, para mí es un gran honor reponer a mi abuelo y que Nicaragua entera conozca quien fue Próspero González, el líder de imparables de todos los tiempos”, agregó el también llamado “El rey del hit”, ya que conectó 1,872 imparables durante su carrera. 

A González lo bautizaron en la parroquia Guadalupe de Chinandega con el nombre de Erasmo Arturo, pues en el Almanaque Bristol del 25 de noviembre, día en que nació, aparecía el nombre de Erasmo, pero en su partida de nacimiento aparece como Próspero Arturo González Baca. 

En el beisbol nacional han figurado otros peloteros con nombres raros como Apolinar Cruz, Agripino Pérez, Nemesio Porras, Abundio Gutiérrez, Epifanio Pérez, Damián Rivera, Eustaquio Cárcamo, entre otros. 

Silvio Isaba, director de la Academia nicaragüense de Ciencias Genealógicas, explicó que hasta el siglo XX los padres elegían los nombres basándose en la tradición cristiana. “Por eso utilizaban nombres de santos e incluso de Papas”. 

“Agripino es por la madre de Nerón, que se llamaba Agripina; es un nombre de la Roma antigua, como podría ser Julio, César, Antonio o Marco. También era una moda en el siglo XIX para los leídos  y viajados utilizar nombres de santos franceses o de personajes, como el caso de  Eustaquio que era un santo francés del siglo XVII. Otro nombre de moda en esa época fue Desiderio, los padres ponían nombres poco comunes a sus hijos para nombrarlos de una manera exclusiva y hermosa, influenciados por la literatura. Ahora se inspiran en el cine o simplemente los inventan para ser originales”, explicó Isaba. 

Saturnino Sinforniano

El profesor Saturnino Sinforiano Mayorga Hernández es originario de Chinandega y fue nombrado así por su abuelo, quien tomó ambos nombres del Almanaque Bristol.

 “Al inicio me enojaba cuando los chavalos en la escuela o el barrio se burlaban, pero poco a poco me acostumbré”, contó el educador, quien como detalle agregó que en la secundaria solían separarle el nombre para darle un doble sentido: “Sinfori… ano”. 

“En mi cédula de identidad y diplomas aparezco como Sinforiano Saturnino. Mis hijos se llaman Gerardo Antonio y Fernando Javier, no les puse mi nombre porque a lo mejor se iban a incomodar. Mi abuelo era muy creyente, apegado a la tradición del Bristol y jamás se me ocurrió cambiármelo por respeto a él”, expresó. 

Dijo que en su familia es el rey con ese nombre y reconoció que en la ciudad de Chinandega todavía algunas familias, principalmente en el campo, bautizan a sus hijos con nombres que aparecen en el Almanaque Bristol.

¿Cambios ahora?

Según Silvio Isaba, en 1960 en la Costa Caribe eran comunes los apellidos Kennedy y Washington, en honor a presidentes estadounidenses. 

En otros casos se ha utilizado nombres de gestas heroicas como Olama y Pancasán”, Silvio Isaba

La tradición de nombrar según lo que reza el Almanaque Bristol, sin embargo, hoy ha cambiado. Abundan en el registro nombres como Felicidad, Consuelo, Paz, Gloria y  Caridad. 

“Son muy poéticos y espirituales, creo que en el periodo del romanticismo es que se prolifera esa moda. Hay algunos más raros como Sagrario y Purificación. En España todavía hoy se usa Pureza, a quienes les dicen Puri, y también Amparo, Virtud. Otros son Nieves, Maravillas, Paloma, Alma o Coral”, dijo Isaba. 

La Revolución Sandinista también contribuyó a cambiar la cultura de nombrar a las personas. Muchos niños y niñas nacidas durante la década de los ochenta fueron nombrados como los guerrilleros y guerrilleras que murieron en la montaña y en la ciudad o con el nombre de sitios donde se registraron hechos importantes. 

“Hay casos más originales, en algunos casos les ponían no el nombre de un pontífice, sino el apellido, como Paccelli. Hay tres casos en Nicaragua en honor a Pío XII. En otros casos se ha utilizado nombres de gestas heroicas como Olama y Pancasán”, añadió Isaba.

En México D.F. los padres pueden nombrar a sus hijos como deseen, pero los jueces del registro civil tienen la potestad de sugerirles que se lo cambien, esto debido a que varias personas habían usado escroto y arroba como nombres propios. 

Televisa informó en su página web el pasado 14 de febrero que en esa ciudad cinco personas recibieron el nombre de Corazón, 42 de Amor, 3 de México y 8 de Patria.

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