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El término robótica muchas veces es asociado con personajes ficticios que hacen múltiples tareas. El ejemplo más extendido es el de Rosie, conocida como Robotina, que se dedicaba a hacer las labores en la casa de “Los Supersónicos”, la serie animada de los años sesenta. 
Para el decano de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), ingeniero Ricardo Pérez Aráuz, el término robótica es mucho más amplio y está orientado a la ciencia que estudia la electrónica y la automatización.

Pérez cuenta que el uso de la robótica en Nicaragua data de hace más de 30 años; sin embargo, aún no hay personal especializado para darle mantenimiento a esta maquinaria. Es por eso que las empresas deciden traer técnicos desde el exterior.

¿Cuándo empezó a implementarse la robótica en el país?

Habría que remontarnos a la historia de algunas empresas que están radicadas en Nicaragua. A nivel mundial, empezó a hacerse uso de la robótica desde la década de los ochenta, mientras que en Nicaragua llegó hasta diez años después con la parte de la robótica industrial en las empresas, como las embotelladoras y aquellas dedicadas a los productos lácteos; sin embargo, en aquel tiempo la maquinaria utilizada no estaba vista como robots, sino como máquinas empleadas para la producción. Una vez que se fue ampliando o definiendo el concepto de robótica, nos dimos cuenta de que en Nicaragua contamos con robots industriales. Otro ejemplo: la gente se podría confundir al presentarles una máquina de construcción tal como una pala mecánica, desde el punto de vista nuestro es considerada un robot, aunque sea operado por un humano, pero desde otro punto de vista podría considerársele un vehículo, un transporte más.

Hay robots en Nicaragua, lo que pasa es que nadie los ve.

¿Cuáles son los campos de aplicación de la robótica?

La robótica está dividida en dos categorías: La robótica industrial y la de servicio. La robótica industrial es la más posicionada a nivel mundial y es utilizada, por ejemplo, en la parte de producción de los vehículos. También está la robótica de servicio, que está basada en pequeños robots o pequeños dispositivos electrónicos que pueden automatizar una tarea y que está más orientada a la parte del consumidor detallista, la familia y no las empresas, como sucede en la industrial.

En relación con Centroamérica, ¿en qué puesto está Nicaragua en temas de avances tecnológicos dirigidos a la robótica?

No es la peor posicionada. Si estamos hablando de los cinco países que conforman la región, posiblemente Nicaragua estaría disputándose el cuarto lugar con Honduras, porque en una reciente investigación que realizamos se constató que hay bastante avance, lo que pasa es que muchos de los proyectos quedan en las universidades a nivel de prototipo, porque la robótica no es vista como una oportunidad para desarrollo o para la parte de la economía, sino que es vista como que ya hay una tecnología hecha, que nosotros no vamos a inventar nada y lo que haremos es consumirla. En cambio, Costa Rica es uno de los países pioneros en la implementación de la robótica, tanto educativa, de servicio como industrial.

En general, ¿los contenidos dirigidos a la clase de robótica son aplicados o teóricos?

Eso depende, porque hay también universidades que ofrecen esa clase y solo trabajan con simuladores, entonces la asignatura se ve desde otra perspectiva. La robótica tiene que verse de manera integral, porque para hacer los movimientos de un robot tiene que trabajarse con coordinadas tridimensionales (X, Y, Z) y saber la posición. La física en la fuerza, pero hay personas que solo pueden enfocarse en la parte matemática y dan robótica.

¿Cuáles son las universidades que tienen en su pénsum la clase de robótica?

Todas las universidades que ofertan la carrera de ingeniería industrial deben tener al menos dos asignaturas que tienen que ver con procesos de automatización. En este caso, me atrevería a decir que la UNI (Universidad Nacional de Ingeniería) es pionera en eso, pero también está la Universidad Tecnológica La Salle (en León), que es la única universidad del país que tiene la carrera en ingeniería mecatrónica (disciplina que busca crear maquinaria más compleja para facilitar las actividades del ser humano), que es lo más aproximado a una ingeniería en robótica, porque ellos hacen una combinación de lo que es la parte mecánica como la electrónica, además que cuentan con buenos laboratorios.

¿Ha conocido el caso de algún egresado universitario que solo se dedique a la robótica en el país?

No. De hecho, uno de los elementos que se tomó en cuenta en la investigación que te mencioné es cuántas plazas de trabajo o cuántas empresas hay en la parte de automatización. La verdad es que son pocas, logré contar como nueve y están enfocadas en unos campos muy específicos.

Por mencionarte algunos ejemplos, aquí hay empresas que se dedican a instalar ascensores, que se especializan en instalar escaleras eléctricas y empresas que se especializan con los talleres mecánicos, pero como ninguno de estos productos es hecho aquí, entonces el soporte técnico es muy especializado, siendo en la mayoría de los casos técnicos de fuera del país.

Y quiénes serían los responsables de esa desconfianza para no utilizar mano de obra nicaragüense, ¿las universidades o las compañías?

Es un círculo vicioso, porque si buscamos un responsable sería una responsabilidad compartida, pero hay que tomar en cuenta que si yo como universidad empiezo a ofertar la carrera de ingeniería en robótica puede ser que llame la atención. Sin embargo, en ningún momento le estoy garantizando a mis estudiantes que habrá un campo laboral.

¿Cuánto podría gastar una universidad para equipar un laboratorio de robótica?

Tendría que ver a qué tipo de robótica me quiero orientar, porque por ejemplo el kit que tenemos nosotros está orientado a la robótica industrial. Lo compramos en el 2012 y para ese tiempo estábamos hablando que los costos fueron de 12,000 córdobas cada uno y compramos tres, pero son a escala. Si quisiéramos orientarnos a la robótica de servicios, pero en la parte de la inteligencia artificial, ya sería otro tipo de componentes porque se usan cámaras capaces de reconocer gestos o sensores que sean capaces de identificar el habla.

¿Qué tan entusiasmados están los estudiantes universitarios en cuanto a la clase de robótica?

La robótica hace la integración de varias asignaturas que ofertamos en la Upoli, por ejemplo, tienen que tener conocimientos sobre arquitectura de computadoras, sobre orogramación, física y sistemas digitales, por la cuestión de la electricidad. Por eso una de las cosas que nos ha llamado la atención es que compramos la tecnología y le dijimos a los estudiantes aquí está, ellos lo aplicaron y hemos tenido proyectos muy interesantes como el de una casa inteligente controlada a partir de un celular con conexión bluetooth y el otro de un robot que tiene expresiones faciales con los ojos y las cejas.

¿Cuánto vendría costándole al estudiante realizar estos proyectos?

Eso es lo irónico. Por ejemplo, el de la casa los estudiantes nos dijeron que habían invertido casi 100 dólares; nosotros pensábamos que era en la parte de los sensores o el de las tarjetas, pero no, lo más caro habían sido los materiales para la maqueta, en lo que gastaron 1,500 córdobas para que quedara presentable.

¿El campo de la robótica es uno de los mejor pagados?

De hecho sí, y hay que tomar en cuenta algo muy importante: son bien pagados porque son pocos.

A pesar de todas las limitaciones que me mencionó, ¿hacia dónde va encaminada la robótica en Nicaragua?

Nicaragua tiene un futuro prometedor en la robótica. Los esfuerzos que estamos haciendo de manera separadas las universidades e incluso con el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología a la larga van a dar frutos. Hay un aspecto que está bastante sonado y son los coches autónomos, en países se habla de su uso de aquí a cinco años, esta tecnología igualmente la tenemos nosotros, pero ¿cuándo? Nosotros siempre tenemos las nuevas tecnologías al año siguiente de haber salido, ya no tenemos que esperar hasta los 20 años como antes, entonces creo que podría ser una oportunidad porque si bien es cierto no vamos a fabricar coches autónomos, sí vamos a necesitar manos especializadas. Como Upoli vamos a plantearnos un remarketing porque también es un problema cultural, las personas identifican que si quieren una carrera que tiene que ver con tecnología, tiene que ser ingeniería en sistemas, no entienden qué trata, pero ellos quieren ingeniería en sistemas y por eso atraviesan muchas universidades. La que sí ve robótica, inteligencia artificial y física es la ingeniería en computación y es la que queda más relegada, entonces cuando llegan a cuarto o quinto año preguntan, ¿dónde está la robótica?

El experto

Ricardo Pérez Aráuz
Edad: 35 años.

“Si te cuento por qué me interesó la ingeniería en computación te va a dar risa”, relató.
Cuenta que su mamá un día le informó que le había conseguido media beca en la Upoli y le dijo:

“Vas a estudiar esto porque vas a ganar reales”.

Pero él trató de autoconvencerse y al ver una película de alguien frente a la computadora, se sintió reflejado.

Pérez se ha especializado en la parte de telecomunicaciones y en el 2014 fue nombrado decano de la escuela de ingeniería de la universidad en la que estudió.

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