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Un turista o un lugareño puede amanecer en las calles de la ciudad colonial de Santa Rosa de Copán, localizada al occidente de Honduras, sin que le ocurra nada malo, contrario a San Pedro Sula, considerada como una de las 50 ciudades más peligrosas del mundo por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal.

Tras un recorrido realizado por El Nuevo Diario en la llamada “Sultana de Occidente”, fundada en 1812, y que tiene una población de 40,309 habitantes dedicados al comercio, tabaco, café y turismo, se comprueba la tranquilidad que atrae a miles de turistas.La catedral de Santa Rosa del Copán.

Entre los atractivos de la ciudad están las calles empedradas, edificios coloniales, pinares, un clima que oscila entre los 17 y 24 grados Celsius, la amabilidad de su gente, su majestuosa catedral, las Ruinas de Copán, la excelente oferta hotelera, cafeterías de lujo y la reserva forestal La Montañita.

Para llegar desde Managua hay que atravesar la frontera norte hasta llegar a Las Manos, luego enrumbarse por Danlí, El Paraíso, El Zamorano, Comayagua, Siguatepeque, La Esperanza, Intibucá y Gracias Lempira, en un recorrido de 14 horas en autobús.

CONTRASTE

Sentado en una banca frente a la catedral de Santa Rosa de Copán, bajo una leve llovizna a las 8:00 p.m., Óscar Pacheco, de 48 años, dedicado a la caficultura en una finca cercana a Santa Rosa, confiesa que jamás cambiaría a esta ciudad, porque goza de tranquilidad, una excepción en medio de la vorágine de violencia que envuelve a Honduras, un país que registra 60 homicidios por cada 100,000 habitantes.

A media cuadra de donde está Pacheco, funciona el cuartel de la Policía Militar, cuyos efectivos patrullan el área urbana.

“Aquí es diferente, en San Pedro Sula usted no puede estar a esta hora (8:00 p.m.) porque es un atentado, y hay más militares patrullando carreteras y ciudades”, expresó Pacheco.

El cafetalero tiene malos recuerdos de San Pedro Sula, donde una tarde de hace dos años varios sujetos le propinaron tres balazos en los brazos y el pecho para robarle su vehículo.

“Mire, aquí está la prueba, allí es difícil vivir, mientras que aquí no pasa nada”, insiste el copaneco al mostrar las cicatrices del atentado que sufrió y que lo mantuvo varios días en la unidad de cuidados intensivos de un hospital.

LA OFERTA

Por su parte, Eva Portillo, una joven de 18 años, estudiante de secundaria del Instituto Álvaro Contreras, de Santa Rosa de Copán, quien trabajó como edecán del VII Foro Centroamérica Vulnerable ¡Unida por la Vida!, dedicado a la ecologista Berta Cáceres, realizado en esta ciudad, se enorgullece de haber nacido aquí.

Dice que en este lugar hay mucho qué contar, como el piso del parque que tiene forma de petates porque se presume que los antepasados enterraban allí a sus parientes.

“Vivir aquí es una bendición de Dios, es una ciudad turística, no es porque sea de Santa Rosa, pero su gente es muy hospitalaria, quiero promover nuestros atractivos, deseara estudiar en una universidad de San Pedro Sula, pero es una ciudad peligrosa, muy diferente a nuestra tierra.

Añoro cursar una carrera en una universidad de Estados Unidos, pero será un designio de Dios”, dice la muchacha.

En Santa Rosa hay bares de lujo, como uno donde labora el joven Elvis Aarón Guerra, quien relata que desde el jueves hasta domingo los muchachos se reúnen en el lugar para divertirse. 

Allí hay una cancha de tenis y de futbol, en la cual se divierten hasta la madrugada, sin que se registren peleas.

“Eso es reflejo de la calma que reina en Santa Rosa de Copán. Vienen muchos turistas de varios países y algunos se quedan. Aquí no hay homicidios ni matanzas, como en San Pedro Sula, donde el clima es cálido y aquí es fresco, hasta en eso difieren ambas ciudades localizadas al occidente de Honduras”, cuenta Guerra.

Autoridades suman esfuerzo

TRABAJO • Reina Pérez, vicealcaldesa de Santa Rosa de Copán, expresó que los buenos niveles de seguridad en esta localidad responden a un trabajo conjunto entre los distintos actores: Policía Militar, Policía Nacional Civil, asociaciones de cafetaleros, ganaderos, población e iglesia, entre otros.

“Es maravilloso saber que somos un departamento seguro y que los turistas pueden desplazarse con tranquilidad y gozar de nuestros atractivos turísticos”, dijo Pérez.

El sacerdote Manuel de Jesús Miranda, de la Catedral Santa Rosa de Lima, de Santa Rosa de Copán, dijo que los pobladores evitan complicarse la vida y cuando surgen conflictos de inmediato los reportan a las autoridades correspondientes, incluidas las eclesiásticas. 

“La juventud y las familias son muy temerosas de Dios, aquí en Copán prefieren el diálogo, no están a favor de la violencia”, expresó el religioso de la Diócesis de Copán, Lempira, Intibucá, Santa Bárbara, Lempira y Ocotepeque.

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