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Nicaragua es el segundo país de Latinoamérica que más produce mujeres migrantes, solo superada por República Dominicana, explica Norma Fuentes-Mayorga, profesora de la Universidad de Nueva York, socióloga y miembro de la Coalición Mexicana.

El Centro de Estudios de Migración de Nueva York (CMS, por sus siglas en inglés) indica que en Estados Unidos, al 2015, había alrededor de 11 millones de inmigrantes no regularizados, de los cuales una gran parte son de América Latina, una región que en los últimos años ha “exportado” a una mayoría femenina, en especial República Dominicana, Nicaragua, El Salvador y Honduras.
Fuentes Mayorga de origen dominicano, analiza en esta entrevista los factores, retos y necesidades que giran en torno a la migración latinoamericana.

¿Qué factores están moviendo la migración femenina en la región?

En el caso de Nicaragua y República Dominicana, lo que he visto hasta ahora es que en perfiles de cabeza de familia, la República Dominicana es primera y la sigue Nicaragua. Puerto Rico, si se incluye dentro de los países latinoamericanos, también tiene un alto grado de migración.

¿Cuáles son los países que “envían” más hombres?

A la cabeza están México, Cuba, Argentina que son algunos de los que sí mandan mayoría de hombres. Son solo cinco países los que tienen más hombres que mujeres migrantes.

Desde la Coalición de la que usted es miembro se promueve la integración de los migrantes con la comunidad de acogida ¿qué tan difícil resulta este proceso?

Desde la década de 1960 se empezó a estudiar a los migrantes, más que todo a los puertorriqueños que fueron los primeros en llegar a Nueva York en la década de 1950 y 1960 y se dieron cuenta que muchos de ellos, igual que los chinos en California, manifestaban problemas psicológicos que los psicosomatizaban. Tenían dolor de estómago, ansiedad, hablaban que sentían que les iba a dar un ataque de nervios, pero nunca les daba.

Se tenían que atener a la cultura y ver el contraste tan grande que existía entre los grupos de inmigrantes y los Estados Unidos; y lo que pasa es que mientras más distante sea la cultura del grupo inmigrante, más retos iba a enfrentar al llegar, inclusive en términos de cómo expresan sus problemas de salud mental.

¿Cómo se manifiestan esos problemas?

Lo que se sabe es que los migrantes, muchos, son de educación baja y en su país la mayoría no están acostumbrados a interactuar con psicólogos o expertos en atención de salud mental, y no tienen el idioma. Pero más que todo no tienen culturalmente el concepto de que tienen que buscar ayuda.

Y en estos casos ¿cuál es el problema más común?

El problema más común es la separación de la familia, bajos logros del migrante. La emigración contemporánea es diferente a la migración de los años 20 en Estados Unidos. La economía ha cambiado, ha cambiado el perfil demográfico del migrante.

¿Quiénes son más vulnerables a esa sensación de fracaso?

Hay muchos casos de abuso de alcohol... especialmente en los hombres, que paradójicamente son los más vulnerables porque son los menos enlazados a instituciones sociales como la iglesia, agencias comunitarias, a las escuelas. La que va a estas instituciones y da la cara es la mujer. El hombre está solamente conectado por el trabajo y por otros hombres. Come mal, duerme mal, no tiene alguien que lo acoja y bebe mucho para poder lidiar con la distancia de la familia.

Los que tienen más problemas y más síntomas, pero no lo expresan, son los hombres. Los que cometen suicidio son los hombres, seguido por las adolescentes hispanoamericanas en Nueva York.

¿Por qué las adolescentes?

En los años noventa se hicieron estudios y se observó que las chicas hispanas entre 13 y 16 años, que ya se gradúan de la escuela media tienen el índice más alto de intento de suicidio. La conclusión que hay ahora entre los sociólogos es que son más vulnerables en las escuelas.

Los padres exigen más a las chicas para que honren la cultura de origen; no se les deja ir a la esquina, no se les deja ir a tal sitio. Inclusive, si son aceptadas en escuelas buenas no se les deja ir porque tienen que viajar en buses o trenes y como viven en barrios pobres donde hay alto índice de criminalidad, tienden a sobreproteger a las hijas.

Mientras los hombres son los que cometen más suicido, las chicas en su mayoría, solo lo intentan.

Experta en migración

Norma Fuentes-Mayorga.

Nació en República Dominicana, pero emigró junto a su familia a Nueva York donde vive desde los 10 años.

Socióloga de profesión, se ha especializado en temas de atención a la comunidad de migrantes, especialmente en grupos de dominicanos y mexicanos.

Ha ofrecido cátedras en diferentes universidades de prestigio de los Estados Unidos, como la Universidad de Nueva York y Princeton.

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