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Nicaragua es el tercer país a nivel centroamericano que reportó menos casos de VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) en el 2015, de acuerdo con el estudio “Global Burden of Disease” (Carga Mundial de la Enfermedad), realizado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, Estados Unidos.

El país con menos infecciones es Costa Rica, con 350 nuevos casos, seguido por El Salvador, con 800, luego está Nicaragua, con 970, Honduras, con 1,480, Guatemala con 1,670 y Panamá con 1,800 pacientes con VIH.

Este estudio, considerado el mayor y más completo en cuanto a medición de niveles y tendencias epidemiológicas en todo el mundo, concluyó que en Nicaragua viven 7,930 personas con VIH y han fallecido 190 desde que se detectó el virus en el país.

También menciona que cerca de 2.5 millones de personas son diagnosticadas con VIH en todo el mundo cada año y que a nivel de Latinoamérica, Argentina es el país con más casos nuevos de contagio.

“La sobrevivencia actual de una persona viviendo con VIH/VIH avanzado en terapia antirretroviral de acuerdo a diversos estudios puede sobrepasar los 40 años adicionales de vida”. Guillermo Porras Cortés, 
presidente de la Federación Nicaragüense de Infectología.

Esta investigación analizó la situación de 195 países entre 1980 y 2015, con motivo de la XXI Conferencia Internacional sobre el Sida, que se realizó en Sudáfrica del 18 al 22 de julio pasado.

EPIDEMIA

Arelys Cano, coordinadora de la Red de Mujeres con VIH explicó que en el caso de Nicaragua, las estadísticas más recientes de la Organización de Naciones Unidas (ONU) reportaron que este país presenta una baja tasa de contagio de VIH, aunque la epidemia no se ha frenado.

En eso coincide Peter Piot, miembro fundador del comité ejecutivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida), quien en una entrevista a la BBC dijo: “El estudio muestra que la epidemia del sida aún no está superada y que sigue siendo la mayor amenaza para la salud mundial de nuestro tiempo”.

Cano expresó que del total de casos de pacientes con VIH, un 34% son mujeres y otra buena parte son jóvenes.

LIMITANTE

“En nuestro país tenemos una limitante en la promoción de la pruebas de VIH, porque por lo general se les realiza a los hombres que tienen sexo con hombres, a los hombres, las trabajadoras sexuales, dejando de hacer énfasis en las mujeres y la población joven que es muy vulnerable”, dijo.

Consultado sobre el tema en mayo pasado, el doctor Guillermo Porras Cortés, presidente de la Federación Nicaragüense de Infectología, reconoció que no hay una política y estrategia pública bien definida y desarrollada que estimule la realización de pruebas diagnósticas de manera oportuna y así poder tener acceso al tratamiento.

“Las campañas informativas tanto a nivel gubernamental como no gubernamental son muy tímidas y poco eficientes. El mensaje no es claro y no logra penetrar o impresionar a la población blanco u objetivo”, comentó en ese momento Porras.

Agregó que una vez que se cuenta con el diagnóstico, muchos de los pacientes acuden tarde a la atención por varios factores, siendo el más importante la discriminación, pese a que los nuevos tratamientos antirretrovirales han logrado inhibir la multiplicación del virus a tal nivel que logran mantenerlo suprimido, permitiendo que el sistema inmunológico de la persona se preserve.

“La sobrevivencia actual de una persona viviendo con VIH/VIH avanzado en terapia antirretroviral, de acuerdo a diversos estudios puede sobrepasar los 40 años adicionales de vida, es decir, por ejemplo que si a alguien de 35 años se le hace un diagnóstico de infección por VIH e inicia tratamiento con buena adherencia, su expectativa de vida es de 75 años y probablemente más”, agregó el especialista.

El presidente de la Federación Nicaragüense de Infectología expresó que un factor clave en la estrategia contra el VIH es garantizar las pruebas diagnósticas y acceso universal de tratamiento a aquellas personas que se contagian.

“Esto permitiría definitivamente mejorar la sobrevivencia y se ha visto que permitiría tener un efecto decreciente en la tasas de incidencia de VIH. Una vez iniciado el tratamiento, este no debe fallar para evitar la aparición de resistencia, por ende, es una responsabilidad del Ministerio de Salud garantizar la existencia permanentemente del tratamiento. Nuevos medicamentos con mejores tasas de respuestas y menos efectos adversos han surgido y se han convertido en primera línea de tratamiento y se deben hacer todos los esfuerzos por su consecución”, finalizó Porras.

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