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Cada vez que Teodora Cantarero veía en los noticieros de la televisión los muertos que dejan los accidentes, veía a un posible donante de riñón.

A sus 43 años de edad, Cantarero sufría insuficiencia renal y con amargura se preguntaba por qué esos muertos no donaban sus órganos para salvar otras vidas.

“Ella siempre que veía las noticias de personas fallecidas en accidentes, le pedía a Dios que alguien se pusiera la mano en la conciencia y donara esos órganos”, relata su hija Daysi Francisca Arauz.

Cantarero murió sin lograr la donación del riñón, pese a que en Nicaragua desde 2013 existe una ley que regula ese tema, aunque no se aplica porque no se ha aprobado un reglamento.

La mujer, originaria de Matagalpa, dejó huérfanos de madre a siete hijos, añadió Arauz.

“Deberían crear un banco de órganos y hacer cumplir la ley, para que cuando una persona fallezca, sus familiares donen sus órganos”, pidió Arauz.

Agregó que “este banco (debería ser) manejado a través del Ministerio de Salud, para evitar el delito del tráfico de órganos”.

A diferencia de Cantarero, Jorge Marcelo Chavarría sí pudo conseguir a dos donantes, dos niños de Estados Unidos que le cedieron sus córneas.

Jorge Marcelo tenía siete años cuando recibió tres diagnósticos médicos que confirmaban que tenía queratocono en el ojo izquierdo, una enfermedad ocular que afecta la estructura de la córnea.

Los doctores sentenciaron que el pequeño necesitaba un trasplante de córnea o perdería la vista por completo.

Después de que Jorge Marcelo y su mamá estuvieron en varios hospitales buscando una oportunidad para curar la enfermedad, llegaron al Centro Nacional de Oftalmología (Cenao), donde les atendió el doctor Abraham Delgado, quien hizo los trámites necesarios con un banco de donación en Estados Unidos. El médico, sin embargo, advirtió que existían pocas probabilidades de conseguir un órgano.

“Había un problema mayor”, dijo Marjorie Canales Altamirano, madre del joven. “Teníamos que esperar a que alguien muriera y debía ser un menor de la misma edad que mi hijo. Pero debíamos operarlo de inmediato, porque las córneas solo duran fuera del cuerpo ocho horas”.

El primer milagro se dio. Jorge Marcelo pudo obtener una donación y lo operaron el 30 de mayo de 2004 en el hospital Bautista.

“Un año después tenía el mismo problema en el ojo derecho y el proceso fue el mismo. Yo quería ver bien a mi hijo”, comentó Canales Altamirano, una mujer originaria de Jinotega que en aquel entonces rezaba por un segundo milagro.

El destino le puso a Jorge Marcelo una segunda córnea pocas semanas después de confirmarse su mal en el ojo derecho.

36 puntadas recibió el menor en cada ojo. Después le quedó esperar a que su cuerpo aceptara las córneas implantadas, porque de lo contrario la situación se iba a complicar.

Según Marjorie Canales Altamirano, de 35 años, toda la familia se unió para recolectar el dinero de la operación, que “aproximadamente fueron como US$7,000, por los honorarios médicos, exámenes y enfermeras. Aunque ambas córneas fueron donadas por dos menores fallecidos en Estados Unidos”.

“Para mí eran sentimientos encontrados. Por un lado yo necesitaba que ese niño muriera para que el mío tuviera su córnea”, relató la madre.

Jorge Marcelo Chavarría tiene 19 años. Usa lentes especiales y estudia el tercer año de la carrera de administración de empresas en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC). Su vida ha sido igual a la de muchos jóvenes gracias a la donación que recibió para su trasplante.

Por su parte, Marjorie Canales Altamirano sostiene que su familia ahora está dispuesta a donar sus órganos luego de fallecer, para que los reciba alguien que los necesite.

¿QUÉ DICE LA LEY?

En Nicaragua, la Ley de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células para Seres Humanos (Ley 847) fue aprobada el 26 de septiembre de 2013. Un mes después, el 31 de octubre, fue publicada en el diario oficial La Gaceta.

Hasta la fecha, el Ministerio de Salud (Minsa) no ha hecho pública la cantidad de personas que han donado o recibido un trasplante en Nicaragua.

Hasta el momento se conoce que la ley no se está aplicando debido a que no ha sido reglamentada.

La diputada sandinista Argentina Parajón, vicepresidenta de la Comisión de Salud del parlamento, refirió que la ley se encuentra vigente, “pero solo se está esperando la aprobación (del reglamento) por parte del equipo del Poder Ejecutivo”.

Parajón sostuvo vía telefónica con El Nuevo Diario que con la reglamentación de esta ley se establecerá todo lo que debe normarse para su correcto cumplimiento.

OMS

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que España es el país donde más donaciones y trasplantes se realizan, seguida por Croacia, Portugal y Estados Unidos.

El 8 de octubre de 2013, Gustavo Porras, presidente de la Comisión de Salud y Seguridad Social en la Asamblea Nacional, manifestó ante periodistas que la población debe concientizarse para que después de muertos y de manera legal se donen sus órganos.

“Esto es para dar esperanza de vida a las personas que están en lista de espera y que requieren de un trasplante de riñones, córnea o de otro órgano”, sostuvo Porras, en ese entonces.

EN CENTROAMÉRICA

En Centroamérica, solo Honduras no cuenta con una legislación o normativa para la donación de órganos. Aunque en Nicaragua después de tres años la ley no está lista por completo, desde el año 2000 algunos médicos ya realizan trasplantes.

La Ley 847 regula la donación entre personas que no tengan ningún parentesco legal o genético. En este sentido, Gustavo Porras explicó que “en principio el elemento central es que en Nicaragua, como en la mayoría de países, se prohíbe lo que es el trasplante de donantes vivos no relacionados”.

Por lo tanto, la norma legislativa acepta la donación y trasplante de órganos de una persona viva relacionada, es decir que un paciente que requiera un trasplante de órgano, únicamente puede recibirlo de parte de un familiar.

Además, aprueba la donación cadavérica, o sea que toda persona en vida autoriza mediante un documento jurídico el uso de sus órganos después de muerto, pero con fines humanistas. La Ley 847 prohíbe la donación de órganos con fines comerciales.

Esta legislación dicta que para el ingreso de órganos provenientes del extranjero, primero debe llegar en carácter de donación y, en segundo lugar, debe ser registrado en la dirección de Regulación del Ministerio de Salud y en la Organización Nicaragüense de Trasplante (Onitra). Esta última aún no ha sido dada a conocer por las autoridades de salud del país. 

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