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En la reciente audiencia que se llevó a cabo el pasado miércoles en el distrito de la Corte Federal de Brooklyn, New York,  donde se ventila el caso de corrupción en contra de nueve miembros de la FIFA, y el cual es conocido como Fifagate  se observó al expresidente de la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut), Julio Rocha, solitario y desorientado en la sala donde se llevó a cabo dicha audiencia.

Antes de llegar a la Corte federal donde se realizaría la audiencia en contra del expresidente del futbol nicaragüense, llegamos por error a la Corte donde la gente se declara en banca rota cuando los negocios no van bien en Estados Unidos. Confundido porque la dirección que teníamos estaba errónea,  consultamos a un empleado de esa Corte sobre la dirección correcta. Este nos respondió que la Corte donde se juzgan a los criminales estaba al otro lado de la calle.

Una vez en la dirección correcta y después de haber pasado el puesto de seguridad, tomamos el elevador que nos llevaría al piso número 10, donde tendría efecto la audiencia. Acá, coincidimos con el expresidente de la Fenifut y sus dos abogados. Inmediatamente nos  identificamos con el señor Rocha, diciéndole que era de El Nuevo Diario y queríamos saber su opinión sobre el juicio. Este hizo intento de hablar, pero sus abogados rápidamente interrumpieron, alegando que su cliente no podía dar declaraciones.

Una vez en la sala donde se llevaría la audiencia, Julio Rocha se encontraba sentado, solitario en una esquina. Notando que se encontraba solo, nos sentamos en la banca de atrás, muy cerca de él, en esta ocasión, le consultamos sobre qué tenía que decirle al pueblo de Nicaragua sobre todas las acusaciones que el Gobierno estadounidense ha hecho en su contra. 

Hermético 

Respirando aceleradamente y tratando de ubicar a sus abogados como cuando a una persona se tira al agua sin saber nadar, nos evitó nuevamente. Los dos abogados que contrató para que lo defiendan del juicio que se avecina, se percataron de la situación y llegaron por él, y lo reubicaron donde ellos se encontraban sentados.

Una vez finalizada la audiencia y ya en las afueras de la Corte interceptamos otra vez al señor Rocha, esta vez le preguntamos sobre cómo haría para seguir pagando a los abogados que lo están defendiendo. Sus representantes interrumpieron nuevamente, repitiendo que no tenían comentarios al respecto. Pero esta vez, uno de sus defensores, William M. Sullivan Jr., aprovechó el momento para presentar a su pequeño hijo, quien se mantuvo a la par de Julio Rocha mientras estos se dirigían a su carro. “Este es mi hijo, el abogado junior”,  dijo en un tono sonriente el abogado Sullivan, su señalamiento arrancó la risa de Rocha.

Luego de haber intentado en varias ocasiones en obtener respuesta del expresidente del futbol nicaragüense, antes que se retirara, le dijimos que tuviera un buen día. A lo que Julio Rocha respondió: “Gracias”. 

El expresidente de la Fenifut fue arrestado por enriquecimiento ilícito el 27 de mayo de 2015 en un lujoso hotel en la ciudad de Zúrich, Suiza, donde FIFA celebraba su congreso anual. En ese país europeo, Rocha pasó un año en la cárcel antes de ser extraditado a Estados Unidos el 18 de mayo de 2016.

Al día siguiente fue presentado ante el juez Raymond Dearie, de la Corte federal de Brooklyn, NY, donde se declaró inocente de los cargos imputados. Se le impuso una fianza de US$1.5 millones la cual pagó para gozar de arresto domiciliario. Además, se le colocó un grillete electrónico en uno de sus tobillos para  monitorear todos sus movimientos, hasta que llegue el  juicio, el cual está programado para los meses de septiembre u octubre de 2017.

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