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El programa turístico oficial incluye la Ruta sol y playa, pero los dueños de ecoproyectos finqueros invitan a conocer más del municipio, sobre todo porque sus tierras están en los alrededores de la Cordillera de los Maribios y a solo 20 minutos de la ciudad de Chinandega.

La carretera y los caminos de todo tiempo llegan hasta estas fincas, donde hay paisajes vírgenes apropiados para el senderismo, recorridos a caballo sobre las faldas de los volcanes Chonco y San Cristóbal. Sitios de descanso, fuera del ruido de la ciudad.

La licenciada Ofelia Manzanares, delegada del Instituto de Turismo (Intur), reconoce el interés por desarrollar este tipo de aventuras en la zona, sobre todo a partir del Reto Extremo en el San Cristóbal.

Opciones

En la finca agropecuaria San Cristóbal se puede caminar por el Sendero de las Frutas Encantadas hasta el torreón del San Cristóbal, o ir por el Sendero del Tigre, el Sendero del Milagro o por el Bosque de Galería.

Los visitantes pueden aprender a palmear tortillas, disfrutar de la lectura en una hamaca o quedarse a conversar con sus familiares en la casa–hacienda.

El representante del ecoproyecto, Duilio Gurdián, afirmó que la zona de las comarcas orientales que comprenden las comunidades rurales La Bolsa, La Mora, San Isidro y Belén, tienden a desarrollar el turismo rural gracias a la biodiversidad y riquezas naturales, que permitirán a nacionales y extranjeros que se interesen en conocer las actividades del campo durante las fiestas locales.

“El atractivo principal de nuestra finca es escalar el volcán San Cristóbal, el pico más alto de Nicaragua”, dijo el empresario.

Gurdián ejemplificó que pernoctar en el pequeño hotel de montaña o pasar el día en la hacienda sirve para contemplar el paisaje, senderismo, avistamiento de aves, que pueden hacerse a pie o a caballo.

Los hoteles Los Balcones, Hotel Plaza Cosigüina y Hostal Pacífico, son los sitios en los que pueden buscar información y cotizar precios de entrada, guías, alimentación y transporte. 

Inversiones 

En el otro extremo del coloso se alza también el volcán “El Chonco”, tranquilo, callado y de más difícil acceso. Está ubicado a 15 minutos de Chinandega, sobre la carretera a Somotillo, a la altura de la comarca La Grecia No. 3, donde su propietario, Marvin Arriaza, programa invertir unos US$30,000 para recibir al turismo chinandegano que desee escapar del bullicio de los carros y el calor sofocante.

Allí, prontamente se abrirán las puertas de la Finca Los Arriaza, que tiene una extensión de tres manzanas, donde se levanta un proyecto de 10 habitaciones, una piscina y servicios de paseos a caballos hasta las faldas de ese último cerro de la cordillera.

“Es un espacio arborizado. Tenemos animales domésticos como vacas, cerdos, chompipes, venados y muy cerca bandadas de guardabarrancos que vuelan libremente por la propiedad.

Arriaza no tiene fecha de apertura, pero está motivado porque a sus visitas les encantan las historias del volcán, la frescura de la finca y  asegura que si hay alguien interesado en conocer el lugar, lo recibirá con solo contactarlo en el Restaurante El Filetazo, cuya marca propicia dos nuevos negocios, un karaoke y el hotel de campo.

Diáspora chinandegana

Muchas familias chinandeganas que viven en otros puntos de la geografía nacional desconocen de las alternativas que la iniciativa privada está levantando para la promoción del turismo rural, como la finca Santa María, ubicada en la comarca El Pellizco, que recibe visitas programadas, contactadas a través de su página en Facebook. 

“Familias de Estelí, Matagalpa, Managua y León, han estado en la finca para conocer más de los cultivos no tradicionales, especialmente frutas tropicales, en donde yo les ofrezco pasar el día, recorridos a pie, a caballo o cuadriciclos, por la finca, y si desean subir al San Cristóbal, hay gente de la comunidad que conoce un sendero para llegar a la cima”, afirmó el propietario, Pedro Antonio Molina.

Molina dice que han tenido varios contingentes, grupos de extranjeros o familias nicaragüenses, “son recibidos con un coctel de frutas de las que siembran acá, a muchos les gusta cortar guayabas, piñas o papayas, otros comparten con sus hijos algunas labores culturales o simplemente disfrutan del aire libre, la naturaleza y un asado.

El tour no cuesta nada. “He recibido excursionistas que llegan y se van el mismo día.  Solo cobro la renta de caballos o la cuadriciclos o la comida, si consumen aquí”, explicó el microempresario, aunque existe la opción de que los turistas traigan sus propios alimentos.

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