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Centenares de personas se congregaron en León para ver los altares en honor a la Asunción de María, una tradición que ya cumple 69 años.

La patrimonial Basílica Catedral de la Ciudad Universitaria lució iluminada de celeste en su interior y frontispicio.

El obispo de la Diócesis de León, monseñor Cesar Bosco Vivas Róbelo, expresó que una vez más “reforzamos nuestro compromiso con la madre de Dios, la Gritería Chiquita nos hace recordar la catástrofe de la erupción del volcán Cerro Negro, pero sobre todo la prodigiosa intersección de María”, comentó.

La Purísima de Penitencia o Gritería Chiquita, quedó instituida en víspera de la fiesta de la Asunción de María desde 1947 por el obispo de ese entonces, monseñor Isidro Oviedo y Reyes, quien suplicó a la Santísima Virgen María que intercediera para que cesara la erupción del volcán Cerro Negro.

También los chinandeganos expusieron sus altares. En los alrededores del parque central, las instituciones del Estado,se unieron a los devotos y repartieron golosinas y nacatamales.

Este año, la municipalidad preparó el gofio más grande que tuvo un peso de casi 100 libras y se invirtió en él C$3,000. Luz Marina Blandón, una de las mujeres a cargo de este dulce, dijo que se tostaron 60 libras de maíz, 30 libras de cacao y 16 atados de dulce.

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