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De niño, Tony Meléndez soñaba con ser sacerdote, pero sin sus brazos el sueño se vino abajo, pues para oficiar misa se requiere tener al menos dos dedos en cada mano.

Y a falta de sus brazos, el ahora artista nicaragüense se convirtió en una suma de batallas ganadas, éxitos y ejemplos.

Tony Meléndez es más que el artista que nació sin brazos y toca la guitarra con los pies. Con sus presentaciones lleva más que música a su audiencia, porque transmite esperanza a través de su testimonio. Cala en el corazón de la gente y a más de uno le saca sus lágrimas, como al mismísimo papa Juan Pablo II.

El pontífice, fallecido en 2005, no pudo contenerse la primera vez que vio a Meléndez en Los Ángeles, California, y fuera de toda agenda,  se acercó a él ante miles de personas para besar su mejilla y encomendarle una misión que todos los días intenta cumplir: transmitir esperanza.

Nació en Rivas hace 54 años y desde niño se mudó a Estados Unidos junto a sus padres. Ha recorrido 44 países, visitó a Juan Pablo II en dos ocasiones en El Vaticano y ha tocado para varios presidentes. Su mamá, Sara Meléndez, dice que nunca se imaginó que Tony llegaría hasta donde está hoy.

“Me preocupaba muchísimo pensando en cómo iba a poder hacer sus cosas, pero se lo entregué a Dios y ahora es un ejemplo para todos”, comenta orgullosa y sonriente la mujer.

El próximo 26 de agosto Meléndez cumplirá 26 años de matrimonio. Tiene dos hijos adoptivos, conduce el automóvil con sus pies y dice notar cambios en Nicaragua.

Descubrió la clave para superar el rechazo que sufrió de niño debido a su condición y en esta entrevista analiza qué cambiaría en su vida si volviera a nacer.

¿Cómo describe su momento con el papa Juan Pablo II?

Para mí fue un gran honor, yo siento como si él estuviera vivo. No estaba planeado que se me acercara, el programa solo decía que iba a cantar y listo, me iba. Pero el Papa se me acercó y me besó en la mejilla, fue maravilloso. Es increíble, la gente todavía me reconoce y me dice “tú eres el que besó al Papa”, nunca pensé que iba a durar tanto esta bendición. En esa ocasión canté para él una canción, fueron dos minutos y 40 segundos, pero después lo vi en 1991 en Polonia y en el Vaticano dos veces más.

¿Qué le dijo usted al papa y qué le dijo él a usted?

En ese momento donde había miles de personas no tuve la oportunidad de conversar con él. Solo se me acercó y viví el momento, pero él me dijo que mi misión era seguir dando esperanza a otros en el mundo.

Usted quiso ser sacerdote, ¿por qué no prosperó ese deseo?

Las leyes de la iglesia católica dicen que para ser sacerdote y celebrar misa, se necesitan por lo menos dos dedos en cada mano (para sostener la hostia y el cáliz) y yo no tengo ni una mano. Yo ya estaba entrando al seminario, pero se me cerró la puerta por eso.

¿Y usted cree que una persona sin manos podría oficiar misa?

En mi corazón creo que sí, pero la gente no quiere recibir la comunión de una pata sucia de Tony Meléndez y entiendo eso. Pero con mi música yo he llegado a hospitales, cárceles, misas y he estado a la par de sacerdotes con ellos. Ha sido increíble que a través de la música se me ha abierto esa puerta.

¿Por qué no usa prótesis?

Todo lo hago más natural con los pies: escribir, moverme, abrir puertas, etcétera. Las prótesis son muy pesadas y no hago uso de ellas porque puedo hacer tanto con los pies. Me encanta andar en chancletas. Si me ponen un zapato me pongo loco, no me siento libre. En lo que más me ayudaban las manos artificiales era en vestirme y comer, pero ahora me defiendo bastante sin los brazos.

¿Cómo descubrió su talento y qué otros instrumentos toca?

Mi papá tocaba la guitarra y me gustó, por eso seguí su ejemplo. Nací con las ganas y el deseo de poder tocar y de verdad me ha abierto muchas puertas. También toco un poco el piano y la armónica.

¿Cuánto tiempo le llevó aprender a tocar la guitarra?

En dos meses ya podía tocar una canción. En dos años ya podía tocar con otra gente en un grupo.

¿Qué representa la música para usted?

Poder orar, bailar y viajar. También me ha ayudado para comer porque ayuda con dinero y esa guitarra y la música han sido increíbles para Tony Meléndez.

Y Dios…

Dios es grande, todo lo que yo hago es por Él. Siento que la fuerza de Él es lo que abrió todo. Cuando estoy cantando y tocando la guitarra Dios lleva todo a un nivel no solo de unas cuantas personas en un foro, sino que lleva el mensaje a millones.

¿Cómo venció la discriminación que dijo sufrir en su infancia?

Tuve que dejar a la gente decir lo que quisiera. Un día llegué a un punto en mi vida en que me paré frente al espejo y dije: ‘está bien, no tengo brazos y tengo que aceptarme porque es algo que no puedo cambiar’.

Luego sentí un poco de vergüenza de usar el pie para todo, pero si no lo usaba no hubiera podido escribir, tocar la guitarra o conducir. Si yo no me hubiera aceptado no hubiera tocado para el papa Juan Pablo II, no hubiera visitado 44 países o estado con presidentes.

¿Cuál es la clave para ser autosuficiente en su condición?

No perder la esperanza, creer en lo que estás haciendo y no tener miedo de hacer las cosas a tu manera, ya sea con los pies, con los dientes o con lo que sea. No hay que tener vergüenza. Si le hubiera puesto atención a los comentarios de la gente viviera escondido.

¿Cómo se describe usted?

Yo sé que me ven y no tengo los brazos, pero me siento entero, no soy una persona complicada. Por eso mi esposa se casó conmigo, aprendí a conducir sin brazos (tengo un vehículo en el que el volante está en el suelo) si yo no me hubiera aceptado quizás no habría conseguido mucho de lo que ahora tengo.

¿Cómo es un día de Tony fuera de los escenarios?

Me gusta mucho la computadora y los gráficos que se pueden hacer en ellas. Quisiera tener las manos para poder tomar una foto muy linda y usarla para gráficos, pero tengo muchos amigos que me ayudan con eso. Me encanta salir a pescar a los ríos y lagos de Branson (Misuri, Estados Unidos).

¿De qué vive Tony Meléndez?

Vivo de la música, de las palabras que digo y del gozo de gente que quiere hacer cosas buenas. Hago muchas presentaciones con iglesias católicas, pero he trabajado con gente de otras 20 religiones.

¿Es usted completamente feliz?

Me siento bien feliz en este momento, pero sé que nunca estaré completamente feliz hasta que esté con mi Dios en el cielo.

¿Qué es lo más difícil de ser un motivador?

Hay días que a veces estás muy cansado, pero no porque estés triste, sino por la agenda o el reloj que te despierta tan temprano o las noches que a veces no acaban temprano. En ciertos momentos tengo que sacar la fuerza pero siempre sigo.

¿Qué le hace falta por hacer en su vida?

Sé que he conocido y vivido mucho, pero hay mucho que tengo por hacer y conocer todavía. Para mí la felicidad es estar con mi familia, conocer el gozo de la gente y ver el amor de Dios en los ojos de las personas. El gozo para Tony Meléndez es estar pescando y comérselo, quiero seguir viviendo eso.

¿Si pudiera volver a nacer qué cambiaría? ¿o no cambiaría nada?

No sé si cambiaría algo porque mi vida ha sido increíble. Si digo quisiera tener los brazos y cambiar eso para tocar la guitarra con las manos, ya hay mucha gente que lo hace, pero una persona que toca la guitarra con los pies eso sí es diferente y es lo que me ha ayudado.

¿Qué representa Nicaragua para usted?

Es mi amor. Siempre que me preguntan de dónde soy, yo siempre respondo: ‘de mi linda Nicaragua’. Siempre estoy pendiente en internet de las noticias del país, pero lamentablemente las últimas seis veces he venido más por viajes de trabajo. La próxima vez quiero regresar para estar con mi familia y descansar.

¿Qué cambios ve en el país?

Veo que ha crecido todo lo que es comercio. Todavía no he visitado los otros departamentos, pero Managua está más linda, más iluminada, desde el avión hay una vista espectacular con muchas luces de colores y la capital está más grande.

¿Qué recuerda de su infancia?

Siempre me acuerdo de Rivas, el calor, la casa de mi abuelita, la comida y el abrazo con gozo de mi abuela.

¿Dónde le gustaría ser enterrado?

(Silencio). Tal vez aquí en Nicaragua, pero como ya no estaré físicamente en ese momento le voy a dejar eso a mi esposa o los que estén ahí alrededor.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

Con el título que el papa Juan Pablo II me dio, quiero ser recordado como un hombre de esperanza. 

Los seis momentos claves de Tony Meléndez

1. Nacimiento

Rivas, nueve de enero de 1962. Nace sin brazos debido a los estragos de la talidomida, un producto recetado por orden médica a su madre durante el embarazo.

2. Su matrimonio

Está casado con Lynn Meléndez. Este 26 de agosto cumplen 26 años de matrimonio.

3. La adopción de sus hijos

Tiene dos hijos: Andrés y Marissa, de 22 y 19 años, respectivamente. Cuando vio por primera vez a Marissa y le dijo “papá”, el corazón de Tony Meléndez bailó. “Esa palabra fue muy especial”, dice.

4. El beso del papa

El 15 de septiembre de 1987 interpreta la canción “Never be the same” para el papa Juan Pablo II durante su visita a Los Ángeles, California. Se dice que fue el detonante de su fama.

5. Lecciones de guitarra

Fue su padre quien le dio sus primeras lecciones de guitarra. Una vieja guitarra española que perteneció a su progenitor es uno de sus más preciados tesoros. Descubrió su talento a los nueve años de edad.

6. La publicación de su libro

El 1 de septiembre de 1997, publica su libro “A gift of hope” (Un regalo de la esperanza), el cual tiene 171 páginas.

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