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Sentado en su oficina, en el quinto piso del edificio de Oxfam America, en la 226 Causeway Street de Boston, Estados Unidos, el nicaragüense Julio José Espinoza Villegas no olvida cuando, en su niñez, el hambre le apretaba el estómago en Managua.

Hijo de María Jesús Villegas, quien era adoptada, y de Julio Celestino Espinoza, un ingeniero mecánico que fue capitán de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI) durante la dictadura de los Somoza, Espinoza Villegas ahora ayuda a combatir el hambre y la pobreza trabajando para Oxfam, como asesor de planificación, monitoreo, evaluación, rendición de cuenta y aprendizaje para el departamento global de finanzas comunitarias.

El oriundo de Villa Libertad conoció hasta los 11 años a su padre quien, tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, cayó preso y falleció hace ocho años.

Pero padre e hijo convivieron poco tiempo, por lo que siempre estuvo a cargo de su mamá.

Y desde niño Espinoza Villegas observó a su mamá trabajar duro para garantizarle a él alimento y educación, siendo ese el ejemplo que definió su meta: trabajar para garantizar a su progenitora una vejez cómoda.               -Julio José Espinoza Villegas cuando cumplía misiones en Bosawas-

“Mi mentalidad era hacer dinero para que mi mamá tuviera una vida tranquila. Quería que no trabajara tanto. Yo decía: ‘quiero tener dinero para que cuando mi mamá sea anciana tenga una vejez tranquila y no tenga que andar trabajando’. No quería ver a mi madre como muchas viejitas que andan pidiendo por las calles, eso me parte el corazón. Mi madre fue mi primera motivación para superarme en mi vida”, explica. 

VUELTAS DE LA VIDA

El funcionario de Oxfam dice que nació casi por obligación, cuando su mamá tenía 35 años.

“Si no ha sido por mi abuela, quien la mandó a tener un hijo, yo no hubiese nacido”, dice entre risas. 

Pero su sonrisa de ahora contrasta con los sacrificios que hizo en su adolescencia, cuando cambió los juegos por el trabajo.

A los 15 años decidió ir a buscar un puesto en el Mercado Oriental, en Managua, donde lo contrataron en un tramo de venta de artículos para oficina.

Su abuelita, quien obligó a su mamá a darle un nieto, es quien le enseñó a leer y a escribir desde los cuatro años.

También le inculcó el amor por los estudios y siempre le aconsejó seguir educándose si quería triunfar en la vida.

Es por eso que desde adolescente, Espinoza Villegas combinó el estudio con el trabajo.

Se graduó de secundaria en el colegio Experimental México de Managua y aprendió inglés por su propia cuenta mientras trabajaba en el mercado Oriental.

LA HORA DE LOS NEGOCIOS

Con el dinero que ganaba en el tramo, ayudaba a su madre con los gastos de la casa y empezó a ahorrar para asociarse con unos amigos para poner un negocio de alquiler de videojuegos de Nintendo, en el mercado Roberto Huembes.

Al pasar el tiempo, el negocio de video juegos empezó a dar sus frutos permitiéndole recoger dinero para pagar la universidad.

Pronto, Espinoza Villegas supo que debía diversificar su inversión y optó por abrir un local de venta de libros.

Con el aumento de sus ingresos, pudo sacar la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Centroamericana (UCA).

Además, obtuvo una maestría en economía con especialidad en proyectos de inversión.

UN GOLPE DE SUERTE

“A los 23 años una amiga canadiense, Lorena Swift, me invitó a ir a Bosawas. Este viaje me cambió la vida, todos mis planes cambiaron, porque de querer ser un empresario, pasé a querer ayudar a la gente”, explica.

“Cuando vi esa pobreza que vivían los misquitos y los mayagnas y todas las amenazas con la que viven a diario, que le quitan sus tierras, sus vidas, su seguridad, me conmovió mucho y empecé a hacer voluntariado en el centro ambientalista Humboldt”, agregó.

Al ver su buen desempeño, los dirigentes lo contrataron a tiempo completo, con goce de salario.

Y por 11 años, Espinoza Villegas asistió a los indígenas de Bosawas, cuidando de sus bosques y defendiendo sus derechos.

Se vio obligado a dejar esa lucha debido a una lesión en su espalda, ocasionada por los constantes viajes en panga y transporte público que tenía que realizar a esta zona del Caribe nicaragüense.

-Julio Espinoza tiene 39 años, en la fotografía está de pie-A OXFAM

Recuerda que Oxfam America, en el 2011, abrió una posición laboral en Nicaragua.

Tuvo que competir contra 100 participantes más que buscaban el puesto de la organización. Al final, él fue el elegido.

Se desempeñó como asesor de monitoreo, evaluación y aprendizaje. Tenía a su cargo República Dominicana y Nicaragua y laboró por más de tres años en ese puesto.

En octubre de 2014, la misma organización había abierto una plaza en Boston, Estados Unidos, pero esta vez requerían que la persona fuese Asesor de planificación, monitoreo, evaluación, rendición de cuenta y aprendizaje para el departamento global de finanzas comunitarias de la Oxfam America.

Al principio, Espinoza Villegas pensó que tenía mínimas posibilidades de ganarse el puesto, ya que estaba compitiendo con más de 200 personas de todas partes del mundo.

Pero nunca se dio por vencido.

“Tenía mis dudas cuando apliqué, ya que estaba compitiendo con lo mejor del mundo, pero me ayudaron tres cosas para que fuera seleccionado. Mi maestría en economía, el saber hablar inglés y mi experiencia de campo”, resalta ahora, a sus 39 años.

Desde el 15 de abril, Espinoza Villegas se encuentra trabajando para Oxfam America en Boston.

En el poco tiempo que ha estado en la organización en Estados Unidos, se ha ganado la admiración y respeto de sus compañeros de trabajo.

UN LUCHADOR INCANSABLE 

Espinoza Villegas dice que todavía se pierde en Boston, pero presume que siempre llega a su destino. El nica habita en la ciudad de Chelsea, donde hay una gran población de hispanos.

LOS SUEÑOS

El niño que dejó los juegos para trabajar en el mercado Oriental y que luego vio en los videojuegos una forma de ganarse la vida, está convencido de que los sueños son posibles.

“Quisiera darle un mensaje a la juventud nicaragüense de que sí se pueden lograr nuestras metas. Yo soy un ejemplo de eso, vengo de una familia muy pobre, vengo de pasar muchas dificultades, de tener muchos sueños, pero que a través del estudio y de siempre creer en mí mismo logré llegar donde ahora estoy”, reflexiona.

“Se puede lograr salir de la pobreza si uno quiere. No es cierto que si estamos en una situación mala, tenemos que estar ahí siempre, no hay que conformarse, siempre hay que luchar, siempre hay que tener esperanza. Hay que soñar y dar siempre los mejor de uno mismo”, dice este hombre que pasó del mercado Oriental a una oficina de Oxfam America. 

¿Qué es Oxfam America?

HISTORIA. Oxfam America es una institución que tiene como objetivo terminar con la pobreza del mundo a través del empoderamiento de las personas de escasos recursos.

Esta institución sin fines de lucro nació en 1942 en Oxford, Inglaterra, gracias a unos activistas sociales y académicos que decidieron ayudar a los refugiados de Grecia que en ese entonces sufrían las consecuencias de la segunda Guerra Mundial.

La sede central de Oxfam America está en la 226 Causeway Street en Boston. La organización tiene presencia en 90 países.

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