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La construcción de un muro perimetral y una rampa de contención, que fue cubierta en su totalidad con pedazos de vidrio para evitar el ingreso de personas en el costado sureste de la parroquia San Juan de León, tiene inconforme a comerciantes del mercado La Estación, conductores de triciclos y a los vecinos, quienes temen ocurra un accidente.

La obra es impulsada por monseñor Alfredo Mayorga, párroco de San Juan de León y autorizada por la Dirección del Patrimonio Histórico de la municipalidad. 

Monseñor Mayorga evitó referirse al tema.

COMERCIANTES SE QUEJAN

Jamileth Ferrufino, comerciante del parque San Juan, expresó que el vidrio que se instaló como protección en la rampa es peligroso para los transeúntes.

Le pedimos al padre (Alfredo Mayorga), con mucho respeto, que quite esos vidrios para garantizar la seguridad de las personas que circulan por el sector”. William Pérez Osejo, triciclero.

“El muro de contención y el enverjado en el contorno del edificio se ven muy bonitos, pero el problema fue el vidrio que se puso en la rampa, que además de ser peligroso representa una mala imagen para los visitantes”, dijo.

Ferrufino admitió que hay personas inescrupulosas que llegan al edificio religioso a depositar basura, defecar, orinar y hasta a hacer actos inmorales.

En tanto, Marcia Martínez, otra comerciante del mercado La Estación, coincidió con Ferrufino y expresó que nadie se opone a que las autoridades católicas cierren el perímetro del templo, pero criticó el hecho de que haya instalado vidrios en la rampa. 

-Vista de la iglesia San Juan de León-

“Es un atentado para los niños, para los tomadores consuetudinarios y para la población en general, cuando ocurra un accidente nadie querrá hacerse responsable, es necesario que la municipalidad intervenga y que quiten esos vidrios”, reclamó.

A escasos 10 metros de la rampa, Mariela Zapata, otra de las comerciantes aledañas a dicho templo, indicó que sus hijos de dos y cinco años juegan en los alrededores del templo.

“Los niños son inocentes, mucha veces ni se fijan por dónde caminan y un día de tantos va a ocurrir una desgracia, porque cualquier persona que resbale en esa rampa cubierta de vidrios, seguro que resultará con lesiones”, comentó.

LA PETICIÓN

Por su parte, William Pérez Osejo, de 30 años, conocido como "El Romántico", es uno de los tricicleros que se parquea en el sector de la iglesia San Juan y también pide se quiten los vidrios.

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