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El embajador de Colombia en Managua, Carlos E. Salgar, explica en esta entrevista detalles del Acuerdo de Paz entre el Gobierno de ese país y las FARC. Cuando se le pregunta por el hipotético caso en el que una mayoría de colombianos vote el próximo 2 de octubre a favor de no refrendar el acuerdo, el diplomático calla por unos instantes, baja la mirada y luego responde.

“Supongo que lamentablemente retornaríamos a la situación en la que estábamos hace un par de años o menos porque empezaron las negociaciones, pero la guerra continuó hasta el 24 de agosto, cuando se firmó el cese bilateral y definitivo”, dice.

El histórico acuerdo con la guerrilla más antigua del continente está contenido en un documento de 200 páginas. El Gobierno colombiano empezará a divulgar sus detalles para que el próximo 2 de octubre, día en que se realizará el plebiscito, la ciudadanía vote informada. Los colombianos aptos para votar son 34.8 millones y se necesita que el sí obtenga el 13% de los votos. En Managua podrán ejercer ese derecho.EL EMBAJADOR HABLÓ SOBRE LOS ACUERDOS DE PAZ.

Cuando las FARC entreguen todas las armas a la Organización de Naciones Unidas, estas se fundirán y con ellas se erigirán tres monumentos, uno en La Habana, otro en Bogotá y un último en la ONU. El proceso de desarme durará 180 días.

¿Qué pasará con todos los miembros de las FARC que se desmovilizarán?

Se desmovilizan y van a estar concentrados en 22 zonas veredales transitorias de normalización y en seis campamentos. Esas zonas son muy importantes porque van a estar bajo protección del Ejército y también bajo el monitoreo y la verificación de las Naciones Unidas.

¿Ese proceso cuánto va a durar?

El día D se firma, cinco días después se inicia el desplazamiento a las zonas veredales transitorias de normalización. Dura 180 días todo el proceso de desmovilización y desarme.

Para nadie es un secreto que las FARC están involucradas con el narcotráfico, ¿cómo se reinsertará a la sociedad a las personas que se dedicaban a estas actividades ilícitas? El Acuerdo habla de un Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito...

Toca brindar las posibilidades para que la gente que en zonas rurales se dedicaba al cultivo de drogas o de sustancias que eran usadas para la elaboración de drogas tenga una forma de subsistencia, pero siempre en la comunidad rural, que no implique un desarraigo.

Eso implica sustitución de cultivos, pero sustitución de cultivos implica también brindar semillas, asesoría técnica, salud, educación, mercadeo, que realmente eso sea rentable y les permita mantener un nivel de vida que sea adecuado.

Creo que es muy difícil decir cuántas personas son porque no necesariamente están en la guerrilla, son campesinos.

La sustitución de cultivos es para todos los cultivos ilícitos que financian el narcotráfico. No necesariamente tuvo que ser guerrillero para participar en estos cultivos.

Los dos convienen en que hay que acabar con los cultivos ilícitos que son una de las fuentes de financiación no solo de la guerrilla, sino también de las bandas criminales, de los narcotraficantes. Toca acabar con el principio de ese problema.

Los detractores del acuerdo argumentan que con este, las FARC pueden ser un partido político.

Se puede convertir y está previsto que así sea. El principio básico que dice el Acuerdo es que ellos habían estado luchando por una vocación de alcanzar el poder por las armas. Renuncian a las armas como método para alcanzar el poder y se convierten en un partido político que puede por la vía política, que es la vía ordinaria, legítima, y tienen que cumplir con las condiciones de no hacer proselitismo armado, por eso no pueden hacerlo hasta que no entreguen la totalidad de las armas y se den todas las fases de desmovilización.

Tienen que cumplir las condiciones que tienen todos los partidos, dándole un margen de transición, que va a ser originalmente las elecciones de 2018 y de 2022. A partir de las elecciones de 2026 estarán exactamente en el mismo nivel de cualquier partido o movimiento político del país. ¿Tendrán algunas diferenciaciones? Sí, para el año 2018 y 2022.

Explíqueme eso.

Lo que se les otorga es la posibilidad de que tengan cinco curules en el Senado y cinco curules en la Cámara de Representantes. Tienen que ir a elecciones, si no sacan los votos suficientes en todo caso tendrán cinco curules en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes, si sacan votos suficientes para tres curules, se les garantiza esos cinco. Pueden tener más de cinco si los votos les dan para eso.

Eso dura hasta el año 2022, para el año 2016 desaparecen esos cinco y tienen que entrar a todos los mecanismos establecidos dentro de la legislación para los partidos políticos y en igualdad de condición para todos. Esto es porque se considera que debe haber un proceso de estabilización como partido político y para que puedan entrar al juego democrático del Congreso durante esos años.

¿Qué beneficios sociales y económicos van a tener los integrantes de las FARC al desmovilizarse?

El principio básico es que tendrán unos salarios, básicamente los milicianos, que será el equivalente al 90% de un salario mínimo legal colombiano, que es de US$210 o US$212, más atención de salud, creación de nuevos centros de salud, acompañamiento psicosocial, educación. Ese tema psicosocial es muy importante, tiene que haber un acompañamiento para la reincorporación a la sociedad y para la prevención de los problemas psicológicos.

¿Habrá un organismo que garantizará el cumplimento de estos acuerdos?

Una de las críticas que se hace es que todo esto es institucional, se crean nuevas instancias dentro de las instituciones del Estado para la parte rural, de víctimas, para la parte social, de educación, para poder atender el cúmulo de circunstancias que surgen del acuerdo, ¿que se va a agrandar el aparato estatal? Sí, pero sigue siendo más barato que continuar financiando una guerra.

¿Qué pasa si el dos de octubre la mayoría de colombianos dice no?

Supongo que lamentablemente retornaríamos a una situación en la que estábamos hace un par de años o menos porque empezaron las negociaciones, pero la guerra continuó hasta el 24 de agosto, cuando se firmó el cese bilateral y definitivo.

¿El Gobierno va a empezar una intensa campaña de explicación del Acuerdo?

Lo que ordena la ley y la sentencia de la Corte Constitucional es que haya una amplia divulgación de los acuerdos para que la gente los conozca y que vote a conciencia. Como son tan largos y complejos se ha hecho una labor de reducción para hacerlos entender más fácilmente. Hay campañas por el sí y por el no, lo que se espera es que la gente vote informada sobre lo que se acordó.

Se crean tribunales de justicia solo para esto, ¿cómo es el proceso?, ¿cómo empiezan las denuncias?

Hay denuncias y procesos abiertos, en un proceso de 50 años ha habido denuncias, cada muerte ha sido investigada, hay muchos casos abiertos en juzgados colombianos. La primera parte es que cuenten la verdad y a partir de ahí se va a ver cuáles corresponden a los procesos que existen.

¿Parte del acuerdo es que los miembros de las FARC cuenten todo?

Que cuenten todo, todo, para que pueda haber una restauración, una verdad de los hechos, que las víctimas sepan qué fue lo que pasó. Si las víctimas no son satisfechas en la verdad no se les está restaurando.

En el punto 5 del Acuerdo de Paz con las FARC, denominado Acuerdo sobre las Víctimas del Conflicto, se llegó a dos acuerdos centrales, el primero es el establecimiento de un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No repetición; y el segundo, el compromiso de las partes con la promoción, el respeto y la garantía de los derechos humanos.

En el Sistema Integral se incorporan diferentes mecanismos judiciales y extrajudiciales con el fin de lograr la mayor satisfacción posible de los derechos de las víctimas, asegurar la rendición de cuentas por lo ocurrido y contribuir a garantizar la convivencia, reconciliación y no repetición del conflicto.

El diplomático

Carlos E. Salgar.

Embajador de Colombia en Nicaragua.
Abogado y periodista.
Fue parte del equipo negociador y de verificación de los Acuerdos de Paz de Esquipulas en Centroamérica a finales de los 80.

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