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La Policía de Migración y Extranjería de Costa Rica allanó simultáneamente tres bares y quebró una banda dedicada a la trata de personas con fines de explotación sexual, capturando a cinco integrantes, entre ellos los líderes, unos hermanos nicaragüenses.

Las víctimas son unas 30 mujeres, la mayoría nicaragüenses, también había costarricenses y una dominicana. Entre ellas hay menores de edad y hasta embarazadas.

“Es un golpe bastante importante (…). Las personas tratantes engañan a mujeres, hombres y niños y niñas de todo el mundo y los someten todos los días a situaciones de explotación tanto laboral como sexual”, declaró Alejandra Mora, presidente del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) al periódico Hoy de Costa Rica.

Según información periodística, la mayoría de las nicas fueron captadas en el departamento de León, Nicaragua, a quienes les ofrecían trabajos como meseras, pero una vez llegando al sitio las obligaban a prostituirse.

“Estas personas deben ser castigadas de acuerdo con el ordenamiento jurídico, son crímenes que no pueden quedar impunes”, agregó Mora.

El operativo se realizó en San Carlos, los líderes son una mujer y un hombre de apellidos Rivera Carrión. La mujer tiene 39 años y es naturalizada costarricense, mientras que el hombre tiene 37 y es nicaragüense con cédula de residencia. 

Los otros detenidos son la hija de la líder, de 22 años, naturalizada costarricense, y dos mujeres de apellidos Hernández González y Hernández Valle, ambas nicaragüenses indocumentadas.  Los locales allanados son Los Acostados, El Tenampa y Los Horcones. 

“Hace un año recibimos las primeras denuncias y comenzamos a trabajar en el caso, que no ha sido nada fácil”, explicó Steven Madden, director de la Policía de Migración al medio costarricense Prensa Libre.

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La Unidad de Investigación de la Policía de Migración determinó que las nicaragüenses eran contactadas en León por Hernández Valle, quien les ofrecía jugosos salarios.

  • 30 dólares cobraban en promedio a los clientes de los bares.

“Una vez situadas en los bares señalados, les indicaban que ellas tenían que desempeñarse como trabajadoras sexuales y no como meseras, como se les ofreció al inicio”, precisó el director de la Policía de Migración. Detrás de dos de los locales allanados había un cuarto y en otro había todo un complejo de cabinas.

Al momento de los cateos, todas las personas que se encontraban dentro de los locales, las redujeron al piso y fueron requisadas e identificadas. 

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