•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El microbús que sale de la estación migratoria “Siglo XXI” de Tapachula, México, es un viaje expreso hasta el puesto fronterizo El Guasaule, en el norte de Chinandega, un viaje que ninguno de sus pasajeros quiere hacer.

Cada viernes, en horas de la tarde, llega el microbús con una cantidad parecida de migrantes nicaragüenses, en uno de los últimos viajes venían 29 personas deportadas, la mayoría quería llegar a Estados Unidos, país en el que tenían puestas las esperanzas para salir de la crisis económica familiar.

Santos Rizo Castro, originario de Jinotega, venía en el transporte. “No logré llegar. Me detuvieron en México, pero al menos estoy en mi patria, que es más segura que otro país, pero voy a emprender de nuevo mi sueño”, dijo mientras recibía atención médica.

En este viaje vinieron 26 hombres y tres mujeres. A todos se les proporcionó comida y un viático de 300 córdobas, para que pudieran regresar a sus departamentos, como un gesto de solidaridad de las autoridades nicaragüenses.

Pedro Baquedano, originario de Cinco Pinos, dobló su chaqueta y se bajó en Somotillo, el primer pueblo en la carretera, después de pasar la frontera de El Guasaule. Cualquiera hubiera pensado que cruzaría la calle, para esperar el bus que lo llevaría a su pueblo, que está a 30 kilómetros, pero no fue así.

“Yo me regreso de aquí mismo. Agarro el último bus hacia la frontera de Amatillo y mañana estoy de nuevo en Tapachula, para ver por dónde llego a la frontera de Estados Unidos la semana que viene”, dijo confiado porque conoce la ruta y ya cruzó con éxito la frontera mexicana. 

Otros prefieren esperar. “El recorrido tiene sus peligros. Yo fui asaltada en México y me quedé sin plata y en Tapachula, te prestan las facilidades para regresarte sin costo alguno.  Yo creo que voy a esperar un poco más para volver a intentarlo en octubre, porque yo soy de Diriamba y en mi departamento no hay trabajo”, confesó Darling López, una de las tres mujeres deportadas el tercer viernes de agosto.

Además: Cuatro millones de centroamericanos son migrantes

Llegar es una meta

Otra de tantas historias dramáticas es la de Julio Urroz, quien se fue del país a finales del año pasado para vivir y trabajar en Estados Unidos.

El joven de Managua llegó a México con el poco dinero que llevaba. “Yo me sentía muy alegre, creía que me acercaba más a la frontera con Estados Unidos, pero ya no tenía reales y no sabía cómo le iba hacer”, dice. 

A sus 32 años aún no tiene hijos, pero su mamá padece de diabetes, razón que lo motivó a optar por la migración. “Conocí a un señor que trabajaba como camionero, yo sé algunas cosas de mecánica y él me llevó a un lugar donde me pagaban algo de dinero”, relata Urroz.

Según dice, pudo recoger lo suficiente para seguir con la meta que ya tenía trazada. El deseo de comprarle el medicamento a su mamá era su impulso para seguir con el plan.  Sin embargo, fue capturado por la Policía Federal. 

Te interesa: Migrantes nicas aspiran a ser empresarios

“Yo solo les repetía que no quería ser deportado, que me ayudaran”, recuerda, a la vez que agacha su mirada para que nadie note sus lágrimas. 

En un sector conocido como La Campiña, en la ciudad fronteriza de Tijuana, Urroz fue capturado. Estaba a apenas 20 kilómetros de llegar a los túneles del desagüe del Río Grande —lugar por donde pensaba pasar—, que es el río compartido por México y Estados Unidos. 

Registro

Luis Cañas, viceministro de Gobernación, informó ayer que en los primeros 8 meses de 2016 fueron deportados 1,660 nicaragüenses, de los cuales 190 fueron mujeres y 1,470 varones.

Las estadísticas de enero a agosto de este año muestran que los países que más deportan a nicaragüenses son: México 899, seguido por Estados Unidos con 516, Costa Rica 102 y Panamá con 81 deportaciones.

La lista de países que más  nicas deportan la continúa Guatemala con 40, El Salvador con 9, España 5, Honduras 4, Holanda 2, Noruega y Canadá 1, señaló el viceministro a medios afines al Gobierno.

Costa Rica rechazó a 2,526 en 8 meses

Datos • El informe estadístico presentado por las autoridades del Ministerio de Gobernación (Migob) y de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) revela que han sido deportados, rechazados y deportados bajo la figura de “abandono voluntario”, un total de 6,752 nicaragüenses, de ellos 4,495 son varones y 2,257 mujeres.

Las estadísticas, además, muestran que los nicaragüenses que fueron “rechazados” apenas llegaron a puestos migratorios de otros países ascienden a 2,767. En su mayoría provenientes de Costa Rica, con una cantidad de 2526, Panamá con 93, Estados Unidos 52, España 44, El Salvador 15, Holanda 14, Honduras 11, México 6, Portugal 3, Inglaterra 2 y 1 de Guatemala.

Martha Cranshaw, coordinadora de la Red Nicas Migrantes, explicó vía telefónica a El Nuevo Diario que la diferencia jurídica entre deportado y rechazado está en que, el primero es capturado en el interior de un territorio, ya sea violando las leyes migratorias o de convivencia (manejar borracho o sin licencia correspondiente, por ejemplo).

En tanto, los rechazados “violan las leyes administrativas. Normalmente las autoridades le llaman rechazo administrativo. Esto ocurre ya sea cuando hay algún documento faltante al momento de viajar, o por alguna irregularidad migratoria al momento de llegar a una frontera o a un aeropuerto”, indica Cranshaw.

A su vez, Martha Cranshaw, comenta que “esa gran cantidad de nicaragüenses deportados de México se debe a que ese país tiene un convenio regional, entonces lo que hacen es llenar distintos buses con las personas, se vienen recorriendo la región y dejando en cada país a sus deportados, donde son recibidos por sus respectivas autoridades”. 

Según el análisis de la representante de la Red Nicas Migrantes, “Costa Rica es el que lidera el número de rechazos porque, normalmente este se da de frontera a frontera y de autoridad a autoridad”.

Asimismo, Luis Cañas, viceministro de Gobernación, indicó que los deportados bajo la figura de abono voluntario es de 2,325. Esta figura es una invitación o actitud personal en la cual la persona decide entregarse a las autoridades voluntariamente. En este caso 2,322 connacionales abandonaron Costa Rica, 2 Panamá y 1 en México.

Lea: Migrantes usan a Nicaragua como puente a EE.UU.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus