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La disposición de los nicaragüenses a votar en noviembre, los posibles factores que impiden el aumento de la intención de votos para los opositores y el ambiente electoral son comentados en esta entrevista por Raúl Obregón Morales, gerente general de M&R Consultores, que hoy presenta la quinta encuesta electoral “Voto 2016, Nicaragua Elige”.

Parece que el llamado a la abstención, de un sector de la oposición, ha tenido poco eco, según esta encuesta. ¿Cómo lo explica?

Pudiese ser que la población de Nicaragua cree en la elección, cree en la votación, en la capacidad que tiene el voto para tomar decisiones transcendentes en el país. La mayoría de la población tiene consciencia y convicción de que ese es el momento que tienen cada cinco años de premiar o castigar a partidos y liderazgos políticos, creo que este es un factor por el cual la población asigna un grado de importancia al voto. Quizás también un alto porcentaje de la población está aprobando la gestión del gobierno actual y de alguna manera esa alta proporción de gente quiere que continúe el actual gobierno y con el voto están refrendando o dando el aval para que siga. Hay un 65% de nicaragüenses que están simpatizando con el partido del gobierno, según la encuesta.

Ese 65% no es vulnerable al llamado de no votar. Por otro lado, tenemos entre un 10% y 12% que está simpatizando y votando por las otras opciones políticas de oposición; si lo sumamos con el 65%, entonces tenemos el 77%. Ese 12% de población electoral que apoya a otras opciones políticas está recibiendo el mensaje de sus liderazgos de que hay por quién votar, de que se debe participar. Lo que viene quedando es más o menos un 22% que es donde pudiese tener algún impacto el mensaje de no ir a votar. En este sentido el mensaje de no votar ha tenido su impacto quizás en quienes simpatizaban con el PLI, cuando estaba Eduardo Montealegre al frente de este partido, y esos puntos ya se cayeron porque cuando comenzamos a medir las tendencias, el PLI de Eduardo Montealegre marcaba cinco puntos, casi seis, y ahorita está en dos. Perdió más o menos cuatro puntos. Pudiese ser que estos son los que de alguna manera han sido impactados o son vulnerables al mensaje de no votar.

De acuerdo con esta serie de encuestas electorales, ¿qué nivel de abstención vaticina usted en los comicios del 6 de noviembre?

Hasta ahora nos viene dando un promedio de 24.7% de abstención, desde los números que tenemos. Hay que tener presente el tema del padrón electoral, porque tenemos uno nominal de cuatro millones y pico de gente, pero tenemos un padrón electoral activo que es estimado, no existe un documento oficial activo que se llame padrón electoral, sino que es una estimación y cada quien hace sus estimaciones. Por ejemplo, en el caso nuestro creemos que al padrón electoral nominal hay que disminuirle un 15 %, por las personas que tienen cédula y viven fuera del país, por las personas que han fallecido y no han sido reportadas en los registros. No hay números que se puedan hacer oficiales, lo que tenemos es el padrón electoral nominal, toda aquella persona que ha solicitado y se le ha extendido una cédula de identidad. En el caso del Consejo Supremo Electoral, habla de 700 mil personas que habría que restarle al padrón, pero hay quienes le quitan un 12%. Es probable que la abstención ande entre 27% y 29%, aunque los números de las encuestas dan 24.7%. Hasta hoy parece que la abstención no excedería el 30%.

Se observa un crecimiento del PLC en la intención de votos, sin embargo el candidato Maximino Rodríguez es quien más rechazo genera en la encuesta. ¿Dónde podría conseguir más votos este partido?

El rechazo que genera llega al 70%, hay un 30 y tanto por ciento que no lo rechaza; de ahí es que está obteniendo una intención de voto y de este porcentaje podría tomar más para subir. Creemos que el mercado natural de él sería evidentemente la parte norte y central del país, Nueva Segovia, Jinotega, Matagalpa, Boaco, Chontales, todo ese corredor; ahí es donde está el posible mercado de Maximino Rodríguez, es donde puede permear más, tendiendo al área rural, es donde posiblemente puede tener más apoyo.

Los temas económicos siempre sobresalen entre las preocupaciones de los electores, pero les preocupa menos la calidad de la educación. ¿A qué se debe?

Lo que está pasando aquí es que lo apremiante, lo que agobia, el día a día, es el tema económico; estamos hablando de microeconomía, de economía familiar, de lo que tiene que ver con los precios de los productos, lo que se tiene que comprar para el consumo diario, hablamos del empleo mismo, como de mejores salarios. Las personas tendemos a enfocarnos en los problemas que están en el día a día, pero no significa que la educación se esté menospreciando, sino que la gente necesita resolver sus necesidades básicas y después vamos al siguiente nivel como la mejor educación, entre otras cosas.

¿Por qué los opositores siguen con índices bajos de intención de votos?

La mayoría de los candidatos son caras nuevas, con excepción de Maximino Rodríguez. Podemos ver, por ejemplo, que Pedro Reyes no estaba en el radar de los votantes hasta hace un par de meses, se sabe que él es candidato a la presidencia, pero como que no hay una campaña muy clara. Saturnino Cerrato hasta hace mes y pico subió como candidato presidencial de ALN; incluso, unos días antes de su candidatura él andaba con el grupo de Eduardo Montealegre, pero además es una cara políticamente nueva. En el caso del joven Erick Cabezas, del Partido Conservador, es cierto que participó en las (elecciones) primarias que hizo Hagamos Democracia, pero comenzó su campaña relativamente tarde. Carlos Canales igual, su candidatura comenzó tarde. Solo Maximino Rodríguez, podríamos decir, es el candidato con rostro conocido, ha estado en la política, ha sido diputado y es líder de la Resistencia Nicaragüense. Me parece que este es el asunto. Después tenemos que entre la oposición se siguen tirando piedras en términos políticos, unos les dicen zancudos a otros, ahora surge una nueva división en los grupos pequeños, todo esto le genera cierto grado de desmotivación a la población a la hora de fijarse en estos políticos. Efectivamente, pasarán estas elecciones y habrá que esperar el surgimiento de nuevos liderazgos.

Se comenta que hay poco ambiente electoral en el país, a mes y medio de la votación. ¿Qué cree que está pasando?

Lo que sucede es que hay una candidatura demasiado fuerte para esta elección; es la candidatura de Daniel Ortega, un liderazgo muy sólido, muy fuerte. Las encuestas, los organismos internacionales, todo mundo habla de esto, le asignan un trabajo relativamente exitoso como gobernante, hay una aprobación muy alta de la gestión del gobierno; me parece que eso hace que mucha gente piense que Daniel ya ganó y esto hace que no se le ponga sabor a la elección, como ha sido regularmente. Todavía en las elecciones del 2011, aun cuando ya los números daban por ganador al presidente Ortega, la lucha que hizo Fabio Gadea fue bastante buena y generó expectativa. En el 2006 ni se diga, hubo tres candidaturas fuertes, equiparadas y eso mantenía el ambiente caldeado. Por otro lado, las precampañas iniciaban año y medio antes de las votaciones.

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