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En la reserva natural Estero Real se encontraron 30 especies que no habían sido reportadas en la localidad y otras 19 en Padre Ramos, ambas ubicadas en Chinandega. El hallazgo es el resultado del inventario marítimo que elabora el Centro de Biología Molecular (CBM) de la Universidad Centroamericana (UCA), en las zonas costeras norte y sur del pacífico de Nicaragua.

“No son nuevas especies marinas (peces) sino que no se sabía que existían en esos lugares”, explicó Lucía Páiz Medina, coordinadora del proyecto.

Esta iniciativa surgió en 2010 con fondos propios del centro y en los seis años de estudio se han contabilizado unas 250 especies, entre peces, aves, moluscos y mariposas.

“Nosotros traemos las muestras genéticas de todas las especies posibles y lo que hacemos es guardar esa información en el laboratorio”, indicó Jorge Huete Pérez, vicerrector de la UCA y director del CBM, quien añadió que la importancia de esta práctica radica en la obtención de conocimientos futuros sobre especies que, debido al daño medioambiental, podrían desaparecer.

MÁS TERRENO

Para el estudio, el CBM instaló estaciones en Estero Real y Padre Ramos, que fueron elegidas debido a la importante producción de camarones de la zona y la biodiversidad ahí encontrada.

Sin embargo, también han logrado extenderse al Caribe de Nicaragua con algunas muestras genéticas provenientes de Corn Island.

Páiz anunció que pretenden continuar el proyecto y estudiar más zonas del Caribe porque es  área poco explorada y ahora con la extensión de territorio marítimo, producto del fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya en el litigio con Colombia, “debemos conocer con lo que contamos en esta zona”, expuso.

CAPACITACIÓN EXTRANJERA

Según la coordinadora del proyecto, Lucía Páiz Medina, en Nicaragua el estudio de las especies se ha concentrado por las que tienen un interés económico, pero "con este proyecto estudiamos toda la biodiversidad marina independientemente de que tengan o no un interés económico".

Todos los resultados de las investigaciones serán llevados hasta las comunidades, con el propósito de brindarles la información necesaria para conocer el valor de la conservación del medioambiente.

“La esperanza es que conociendo estas especies podamos hacer mejor uso de ellas”, explicó Jorge Huete, director del CBM.

Tener una base de datos de todas las especies existentes en la zona costera del Pacífico norte y sur del país “permitirá poder ejecutar acciones de preservación antes de que llegue a un punto crítico, comparar en el futuro las que existen en este momento y las que habrá después y facilitar nuevos estudios”, concluyó Páiz.

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