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Elisa Picado no recuerda haber tomado de niña una escoba fingiendo que era un micrófono para dar el concierto de su vida.

Sí tiene claro que desde niña le gustaba escuchar y cantar la música del tiempo de sus padres y abuelos: Rafael, Plácido Domingo y Roberto Carlos. Es quizás, por esa razón, que años después hizo a un lado su profesión como administradora de empresas y decidió dedicarse de lleno a ser  una de las pocas soprano que existen en Nicaragua.

En esta entrevista, la artística lírica de 41 años, cuenta cómo en cada concierto siente la presencia de sus abuelos, cómo ha podido vivir del canto y qué tal le fue en una de sus interpretaciones más ampliamente conocidas: cantar el Himno Nacional en el Forum de Inglewood en California, en la pelea en la cual Román “Chocolatito” González ganó su cuarta corona mundial de boxeo ante el mexicano Carlos Cuadras.

¿Qué tal la experiencia de cantar el Himno Nacional de Nicaragua en la pelea del ahora tetracampeón Román “Chocolatito” González?

Fue intensa desde que me lo propusieron. Me llamó Laureano Ortega, yo me había quedado trabajando y me dijo diez días antes de la pelea, a eso de las 8:30 p.m: “Lisa, vos tenés una invitación”, y yo ‘ajá’. “Vas a cantar el Himno Nacional en la pelea del Chocolatito”. Y yo: ¿qué? ¿Estás bromeando?. “No”, me dijo. Yo tenía el pasaporte vencido, no tenía la visa gringa y en diez días tuve que correr para conseguirlo y gracias a Dios todo se abrió, porque cuando Dios te tiene preparado un regalo se te abren todas las puertas y así fue, todas las puertas que fui tocando se me fueron abriendo y cuando me vi estaba en Los Ángeles, aunque no tuve tiempo para nada porque solo fueron dos días los que estuve. El día de la pelea estaba súper emocionada, no te puedo describir con palabras la emoción que sentía de estar ahí y la presión cuando entré.

¿Y al momento de subir al ring?

Yo estaba preocupada porque no miré al Chocolatito por ningún lado y yo había hablado con él horas antes, bajé y empecé a buscarlo y me dijeron que no empezaba la pelea y yo les dije: ¿Cómo que no vienen ellos? Yo no sé si fue un error que cantara el himno antes o si así estaba planeado.

La verdad es que al momento de cantar casi lloro, cuando yo empecé a escuchar a toda esa gente nicaragüense entonando el Himno Nacional a todo pulmón a mí se me estremecía todo, fue una experiencia impresionante, uno desde pequeño ve las olimpiadas, escucha el himno de su país y se te salen las lágrimas, pero nunca se logra comprender la magnitud que tiene escuchar el himno en un evento de esa magnitud.

Una vez que terminé de cantar me fui a sentar en medio de los periodistas, después nos pasaron a la orilla del ring con el montón de mexicanos y yo pegaba gritos y la gente me abucheaba, yo era un show porque avivaba la barra nicaragüense.  Recuerdo que después de la pelea la gente me preguntaba: ¿a vos te gusta el boxeo? Y yo les dije que me encantaba porque desde pequeña miro las peleas con mi papi, por eso mi canto se lo dediqué a él.

¿Cómo transcurrió su infancia?

Nací, crecí y sigo viviendo en la Colonia Centroamérica. Me crié con mis abuelos, quienes marcaron toda mi vida, porque gracias a ellos pude cultivar la fe, conocer a Dios, desde muy niña recibí todo el amor y lo mejor que me pudieron dar, pero además de eso me conectaron con la música, en el tiempo de los longplay tenían discos maravillosos de películas, de tenores, sopranos y desde chiquita me ponía a tratar de imitar esas grandes voces que escuchaba, por eso a medida que iba creciendo siempre iba atrás de mi generación, nunca he podido estar al día con la música que está de moda porque siempre estoy oyendo música vieja.

Mi mami particularmente amaba a Plácido Domingo y para mí fue un sueño hecho realidad que en el 2008, a mis 33 años, pude ir a un concierto en Costa Rica, conocerlo en persona y conversar un poco con él, le conté que soy soprano, nicaragüense y que iba a interpretar el rol de la ópera Tosca de Puccini y él me dijo “te quiero escuchar” y quedé en enviarle un video, pero la vida da vueltas y al final no se concretó, pero ese encuentro con Plácido Domingo me marcó, ya mis abuelos habían fallecido y siempre he hecho en nombre de ellos casi todo en mi vida. Mi relación con mis abuelos me marcó mi carrera artística, por ejemplo, yo estudié administración de empresas pero había algo más, aunque nunca me imaginé ser artista, mucho menos ser una artística lírica, un género que hasta ahora se está conociendo en Nicaragua, yo no era la típica niña que agarraba una escoba y trataba hacer de micrófono.

¿Hubo antecedentes musicales o influencias artísticas en su familia?

A mi mamá le gustaba cantar, le encantaba la españolería, pero nunca fue una cantante, mi influencia fue más por el gusto que tenían mis abuelos por la música. Cuando tenía 15 años entré al coro de la iglesia empujada por los villancicos navideños, diez años después entré al Coro  Nacional y cuando lo hice, el director Juan Manuel Mena me dijo: “vos sos soprano” y le dije: ¿Soprano yo? ¿De dónde? Entonces llegó el tenor nicaragüense Juan Ramón González y él me dijo: “vos tenés un don especial y yo te voy a dar clases especiales” y en un mes estaba cantando las notas agudísimas. En el Coro Nacional estuve durante nueve años.

Descríbame cómo fue su debut como solista.

Fue en japonés a ocho meses de haber entrado al Coro Nacional, me vistieron con kimono con el lacito atrás, era una japonesa completa con taquitos de madera y con los nervios a mil, recuerdo que fue en el Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío en una actividad orientada a la protección del medioambiente, la maestra Asako Kawabata me enseñó a decir la fonética de esa canción, fue súper lindo porque todo mundo suspiró. Para cuidar sus cuerdas vocales, Elisa Picado no come piña ni tamarindo
 
¿Cuándo fue que se dio cuenta que tenía que dedicarse de lleno al canto?

Fue a finales del 2013, cuando empecé a buscar empleo y no conseguía después de haber trabajado por años en una organización, en un empleo afín a mi carrera, ahí fue cuando pensé: ¿Y por qué no vivo del canto? Y empecé a buscar cómo hacer más conciertos y logré mantenerme por año y medio de esa manera, hasta que llegó el momento de la fundación Incanto (Instituto Nicaragüense del Canto) de la cual formo parte y con el que pretendemos impactar en la cultura nicaragüense y hacer crecer el canto lírico en Nicaragua.

Lea: Elisa Picado y su amor por el canto lírico

¿Cómo cree que está valorado el artista nicaragüense?

Por supuesto que hay diferentes géneros, muchos más conocidos que otros, por ejemplo, los Mejía Godoy son conocidísimos y amados por todos nosotros y es de la música nicaragüense más popular, pero  a los cantantes líricos nos ha tocado hacer del conocimiento del público una música que casi nadie conocía y no solamente darla a conocer, sino también que le guste a la gente, hoy te puedo decir con certeza que hay un público que ya gusta de nuestro trabajo.

¿Cuántos sopranos hay en Nicaragua?

Profesionales puedo hablar de los ocho miembros del grupo lírico de Nicaragua, ahí somos dos tenores, dos barítonos, tres sopranos y una mezzosoprano, aunque también hay unas cuatro personas más como profesionales del canto lírico trabajando en Nicaragua.

¿La voz de los tenores y las sopranos es la más difícil de conseguir?

En realidad no, cada uno de nosotros nace con un registro vocal y por el clima de nuestros países encontramos más tenores y sopranos, y en los países nórdicos como Rusia encontramos muchos mezzosoprano y barítonos.

¿A qué lugares del mundo ha tenido la oportunidad de viajar gracias al canto?

He cantado en Panamá, Guatemala, Honduras y recientemente en Los Ángeles.

Por el canto supongo que ha tenido que aprender otros idiomas

Todavía sigo aprendiendo el italiano, pero me defiendo bastante, he cantado en francés, en noruego, en japonés, en alemán, inglés y misquito porque he aprendido la fonética de cada una de las interpretaciones que he hecho.

¿Alguna vez se le olvidó la letra de alguna canción, tuvo pánico escénico o algún otro percance parecido?

Cuando canté el Himno Nacional en la pelea del Chocolatito, cambié una palabra ¿vos creés que yo me di cuenta de eso? Ha sido la noticia, todo mundo ha hablado de eso, pero yo estaba tan emocionada que ni me di cuenta que cambié suelo por cielo, he cantado el himno tantas veces que no me percaté; aparte de eso a veces a uno se le enreda una palabra en otro idioma y lo resuelve, pero nunca he tenido una cuestión dramática que me haya pasado, pero siempre es un miedo constante. No soy la mejor ni soy perfecta, pero sí le puedo decir que todo lo que hago lo hago lo mejor que puedo, aquí no se trata de competencias, aquí a la única persona que me interesa superar es a mí misma y cada cosa la hago con pasión.

¿Cuál es su ritual antes de salir a escena?

Cuando es una ópera que es más demandante, hago ejercicio físico para acelerar el metabolismo, también mis ejercicios vocales para calentar la voz, y siempre, siempre me encomiendo a Dios y visualizo a mis abuelos conmigo, les doy las gracias porque hicieron posible que yo estuviera cantando.

¿Qué hábitos ha tenido que dejar para cuidar las cuerdas vocales?

Tengo que cuidarme de las alergias porque muchos cantantes padecemos de problemas respiratorios, no como ni piña, ni tamarindo, nada de esas cosas ricas porque me dejan disfónica.

¿Sus artistas favoritos?

Definitivamente me siento una soprano Pucciniana, aunque el espectador no entienda el idioma, las historias y las emociones que transmite, este compositor permite que entendás todo y eso me gusta, ese es mi reto también, poder transmitirle al público ese sentimiento, aunque no conozcan de ópera.

¿Qué canciones podemos encontrar en su playlist?

Podés encontrar óperas, salsas de Óscar de León , Celia Cruz, también me encanta la música para bailar de las viejitas y música romántica como las de Roberto Carlos o Rafael, si te fijás es el gusto de mis abuelos.

¿Cuáles son sus planes?

Para el próximo año estamos organizando el segundo concierto Pucciniano de Latinoamérica, estoy preparándome para el rol de Madama Butterfly, también mi colega Mario Rocha ya escribió la primera ópera nicaragüense y esperamos pronto ponerla en escena.

¿Piensa alguna vez volver a trabajar como administradora de empresas?

Como veo un poco de todo en Fundación Incanto, todo lo que aprendí en la carrera me sirve, tanto mis conocimientos de finanzas, entonces he logrado encontrar un equilibrio entre el canto, la música y la Administración de Empresas. 

La soprano

Elisa Picado

Edad: 41 años

Dice que ella ha sido la debutante de un montón de cosas en el ámbito del canto lírico en Nicaragua.

Por ejemplo, en 2014 fue la primera mujer en el país que participó como solista de la Novena Sinfonía de Beethoven junto con la Orquesta Juvenil Centroamericana y del Caribe (OJCA).

Tuvo la oportunidad de formar parte del programa de comedia “Noches de Risas” junto a Mercedes Salaya, quien hizo fama con el programa de humor venezolano Bienvenidos.

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